Rolls-Royce acerca los aviones de hidrógeno tras completar una simulación de vuelo sin fallos operativos

Volar sin depender del queroseno suena todavía a futuro, pero esta vez la idea ya ha pasado por una prueba bastante seria. Rolls-Royce y easyJet han completado con éxito un ciclo de vuelo simulado con un motor comercial alimentado exclusivamente por hidrógeno. La prueba se hizo con un Rolls-Royce Pearl 15 modificado en el Centro Espacial Stennis de la NASA, en Misisipi.

El motor alcanzó la potencia de despegue, funcionó en régimen de crucero y ejecutó secuencias de aterrizaje sin fallos operativos. Para la aviación, que lleva décadas buscando alternativas a los combustibles fósiles, no es precisamente poca cosa. Eso sí, aún quedan retos importantes antes de ver este sistema instalado de forma habitual en los aviones comerciales.

Qué han probado Rolls-Royce y easyJet con este motor comercial de hidrógeno

La compañía británica Rolls-Royce y la aerolínea easyJet han logrado completar un ciclo de vuelo simulado usando únicamente hidrógeno gaseoso. Esto significa que el propulsor no funcionó como simple demostración de laboratorio, sino que fue sometido a fases similares a las de un trayecto comercial estándar.

El motor utilizado fue un Rolls-Royce Pearl 15 modificado, una pieza clave para comprobar si la arquitectura de las turbinas modernas puede adaptarse a una fuente de energía de cero emisiones. Dicho de forma sencilla: se probó si un motor comercial actual puede dar el salto al hidrógeno sin quedarse en una bonita promesa de feria tecnológica.

Cómo fue la prueba en el Centro Espacial Stennis de la NASA

El ensayo se realizó en el Centro Espacial Stennis de la NASA, situado en el estado de Misisipi. Allí, los ingenieros llevaron el motor a condiciones exigentes para reproducir las fases críticas de un vuelo comercial: despegue, crucero y aterrizaje.

El resultado fue positivo en esas tres etapas. El propulsor alcanzó la máxima potencia necesaria para despegar, operó a niveles de crucero y completó las secuencias de aterrizaje sin mostrar fallos operativos, todo ello alimentado únicamente por hidrógeno gaseoso.

Por qué este avance llega tras cuatro años de desarrollo tecnológico

Este hito no aparece de la nada. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, el proyecto forma parte de un programa de investigación de cuatro años en el que participaron científicos del Reino Unido y expertos de Tata Consultancy Services.

La hoja de ruta empezó a dar resultados en 2022, cuando los técnicos lograron arrancar un motor turbohélice con hidrógeno verde en las instalaciones militares de Boscombe Down. Aquel paso inicial sirvió para validar los conceptos básicos de combustión, que ahora se han llevado a un motor de reacción mucho más potente.

Qué aviones podrían usar esta tecnología en el futuro

Los datos obtenidos durante la campaña de ensayos se integrarán en el programa de desarrollo de Rolls-Royce. El objetivo a medio plazo es diseñar sistemas de propulsión para aviones de fuselaje estrecho, es decir, aeronaves con un solo pasillo central.

Este tipo de avión es uno de los más utilizados por las principales aerolíneas europeas en rutas de corto y medio radio. Por eso el avance es relevante: no apunta solo a prototipos aislados, sino a una categoría de aeronaves muy presente en los vuelos habituales de pasajeros.

Cuáles son los grandes obstáculos del hidrógeno en la aviación comercial

El entusiasmo existe, pero la parte complicada también. El principal reto de ingeniería sigue siendo el almacenamiento del hidrógeno a bordo, porque este combustible necesita depósitos mucho más grandes y pesados que el queroseno tradicional para ofrecer la misma autonomía.

A esto se suma otro problema nada menor: la falta de infraestructura en los aeropuertos internacionales. Vamos, que no basta con tener un motor que funcione; también hace falta una red preparada para suministrar hidrógeno, y ahí la aviación todavía tiene bastante tarea pendiente.

Qué debe tener en cuenta el lector sobre los vuelos con hidrógeno

Para quien viaja a menudo, este avance no significa que mañana vaya a subir a un avión de hidrógeno como quien cambia de tarifa de móvil. Lo importante es entender que la prueba confirma una posibilidad técnica, pero no resuelve por sí sola todos los pasos necesarios para una implantación comercial. Estas son las claves prácticas que conviene quedarse de momento:

  • Rolls-Royce y easyJet han completado un ciclo de vuelo simulado con un motor comercial alimentado solo por hidrógeno.
  • La prueba se hizo en el Centro Espacial Stennis de la NASA, en Misisipi.
  • El motor utilizado fue un Rolls-Royce Pearl 15 modificado.
  • El propulsor alcanzó potencia de despegue, operó en crucero y ejecutó secuencias de aterrizaje sin fallos.
  • El mayor reto sigue siendo almacenar hidrógeno a bordo con depósitos más grandes y pesados que los del queroseno.
  • También queda pendiente la infraestructura necesaria en los aeropuertos internacionales.

Por tanto, la noticia marca un paso importante para la descarbonización del transporte aéreo, pero no convierte todavía al hidrógeno en una solución inmediata y masiva. La tecnología ya ha demostrado que puede funcionar en una prueba exigente; ahora falta ver cómo se resuelven el peso, el volumen de los depósitos y la logística aeroportuaria, que no son precisamente detalles pequeños.

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