El método desarrollado en Aichi incorpora isoflavonas de soja al pienso durante la fase juvenil y busca obtener ejemplares más grandes, con carne blanda y un mayor aprovechamiento comercial.
Un equipo del Centro de Investigación Pesquera de la Prefectura de Aichi ha conseguido invertir la proporción sexual habitual de la anguila japonesa criada en granjas. Al incorporar isoflavonas de soja al pienso durante una fase temprana del crecimiento, el 96,6 % de los ejemplares tratados con la dosis más alta se desarrolló como hembra. En el grupo de control, el 92,6 % terminó siendo macho.
El hallazgo tiene una consecuencia directa para la acuicultura japonesa. Las hembras alcanzan un peso mayor y presentan un valor comercial superior, por lo que elevar su proporción puede mejorar el aprovechamiento de cada ejemplar criado.
El estudio se centró en la anguila japonesa, Anguilla japonica, y analizó tanto la proporción sexual obtenida con diferentes dosis como los cambios producidos en los genes relacionados con el desarrollo de ovarios y testículos.
Cómo actúan las isoflavonas de soja durante el crecimiento
Los investigadores emplearon crías de anguila con un peso medio inicial cercano a los 0,33 gramos. Los animales recibieron durante el experimento un pienso comercial al que se añadieron distintas concentraciones de isoflavonas de soja.
El tratamiento se aplicó durante una etapa en la que las gónadas todavía no se habían diferenciado. Este momento resulta determinante porque permite orientar el desarrollo sexual antes de que el ejemplar forme definitivamente ovarios o testículos.
Las isoflavonas son compuestos vegetales presentes de forma natural en la soja. Algunas de ellas pueden unirse a los receptores de estrógenos de los peces y producir efectos estrogénicos. Este uso de ingredientes vegetales forma parte de una línea de innovación en el sector agroalimentario que busca mejorar la eficiencia de la producción mediante tecnología, investigación y nuevos métodos de alimentación.
El estudio comparó piensos con 2, 10 y 50 gramos de isoflavonas por cada kilogramo de alimento. Con la dosis más baja, solo el 9,3 % de las anguilas examinadas se desarrolló como hembra. La proporción ascendió al 91,6 % con la dosis intermedia y al 96,6 % con la concentración más elevada.
El cambio resulta especialmente significativo al compararlo con los animales que no recibieron isoflavonas. En ese grupo, el 92,6 % de los ejemplares fue identificado como macho y el 7,4 % restante todavía presentaba gónadas indiferenciadas.
La genisteína fue más eficaz que otros compuestos de la soja
El equipo también estudió por separado dos de las principales isoflavonas de la soja: la genisteína y la daidzeína. Los resultados mostraron que la genisteína tuvo una capacidad de feminización muy superior.
Una concentración de un gramo de genisteína por kilogramo de pienso ya permitió obtener más de un 80 % de hembras. Con dosis de dos y cinco gramos por kilogramo también se superó ese porcentaje.
La daidzeína produjo un resultado mucho más limitado. Incluso con una concentración de cinco gramos por kilogramo, el 66,7 % de las anguilas terminó siendo macho y solo el 9 % desarrolló ovarios.
Para conocer el mecanismo molecular, los investigadores analizaron la actividad de diferentes genes en las gónadas. En los animales alimentados con isoflavonas aumentó la expresión de foxl2a y cyp19a1, dos genes asociados al desarrollo femenino.
Al mismo tiempo, disminuyó la actividad de amh y gsdf, relacionados con la formación y el desarrollo de los testículos. Este patrón respalda que la genisteína modifica las rutas moleculares que intervienen en la diferenciación sexual de la anguila.
Los autores observaron un efecto parecido al obtenido con estradiol-17β, aunque el interés de la genisteína reside en su origen vegetal. El propio estudio recuerda que el uso de esteroides sintéticos en la cría de peces plantea problemas legales y de seguridad alimentaria.
Por qué las granjas japonesas buscan criar más hembras
La preferencia por las hembras responde principalmente a su crecimiento y a su valor comercial. Las anguilas femeninas pueden alcanzar un peso superior al de los machos, una característica especialmente relevante para las explotaciones acuícolas.
El control del sexo permite plantear una producción formada mayoritariamente por ejemplares con mayor rendimiento. No obstante, los resultados corresponden a condiciones experimentales concretas, con dosis y periodos de alimentación controlados.
El trabajo tampoco demuestra que las mismas concentraciones produzcan idénticos resultados en otras especies. Los propios autores señalan que los efectos de los fitoestrógenos pueden variar según la especie, la dosis y la duración de la exposición.
La investigación sobre los materiales, ingredientes y métodos empleados en la industria alimentaria también resulta importante después de la fase de producción. Otros trabajos han estudiado, por ejemplo, los posibles efectos de conservar pescado en plástico durante periodos prolongados y a temperaturas de congelación.
En el caso de las anguilas, el artículo científico se concentra en la diferenciación sexual y en la expresión de genes específicos. No analiza mediante un ensayo comercial completo la rentabilidad económica, el precio del pienso ni el comportamiento del método en explotaciones de gran tamaño.
El estudio no permite aplicar el resultado a cualquier pez
Los investigadores trabajaron exclusivamente con anguilas japonesas mantenidas en instalaciones de acuicultura. Las crías fueron distribuidas en tanques y alimentadas seis días a la semana con las distintas dietas experimentales.
La identificación definitiva del sexo se realizó después de al menos 120 días, cuando la mayoría de los ejemplares superaba los 30 centímetros. Para ello, el equipo examinó histológicamente las gónadas y comprobó si se habían formado ovarios, testículos o tejidos todavía indiferenciados.
Aunque la genisteína indujo una elevada proporción de hembras, los autores advierten de que la respuesta a los fitoestrógenos es compleja. Un compuesto puede producir resultados diferentes según la especie animal, la cantidad suministrada y el momento del desarrollo en que se administra.
El estudio tampoco establece que consumir soja tenga este efecto sobre las personas. El experimento se realizó con anguilas juveniles durante una fase biológica concreta y mediante concentraciones controladas dentro del pienso.
La investigación fue recibida por la revista el 31 de octubre de 2022, aceptada el 20 de diciembre y publicada el 26 de diciembre de ese mismo año. Sus resultados aparecieron en el volumen de 2023 de International Journal of Molecular Sciences.
El artículo completo, titulado Soy Isoflavones Induce Feminization of Japanese Eel Anguilla japonica, puede consultarse en el estudio científico original, donde se detallan las dosis, el número de ejemplares, el análisis histológico y los cambios en la expresión genética.
