Conducir por carretera en España se parece cada vez más a ese momento en el que uno mira dos veces el velocímetro por si acaso. La Dirección General de Tráfico, la DGT, dirigida por Pere Navarro, vuelve a firmar otro récord de multas y de recaudación. Año a año crecen las sanciones y también las medidas de control sobre los conductores.
Si el coste medio de cada multa ronda los 100 euros, la cifra total ya apunta a más de 600 millones de euros. No es poca cosa. Y todo ello, además, sin que a día de hoy ese dinero por sanciones repercuta en el mantenimiento de las carreteras.
¿Cuánto dinero estaría recaudando la DGT con las multas?
Aunque el organismo prefiere no airearlo, la tendencia vuelve a ir al alza. Con un coste medio de 100 euros por multa, la recaudación superaría los 600 millones de euros, un nuevo récord absoluto para el organismo que dirige el tráfico en España.
La cifra impresiona por el volumen y también por el destino. Esa recaudación, es decir, el dinero que entra por las sanciones, no redunda a día de hoy en el mantenimiento de las carreteras. Por tanto, el conductor paga más, pero ese dinero no acaba en el asfalto.
¿Qué infracciones se repiten más y a cuántos conductores alcanza esta presión?
Si se toma como referencia la estadística disponible de otros años, porque la de este ejercicio todavía no se ha hecho pública, las multas por exceso de velocidad son las más frecuentes. De hecho, 2 de cada 3 sanciones responden a este motivo. Después aparecen otras causas relacionadas con la documentación del vehículo y, sobre todo, con la ITV, la Inspección Técnica de Vehículos, que es la revisión obligatoria del coche.
La dimensión del problema también llama la atención. En España hay actualmente unas 16 millones de licencias de conducir en activo, es decir, permisos que realmente se usan para circular, aunque haya casi el doble y se calcule que la mitad no ejercen. Si se cruza esa cifra con el volumen de sanciones, la DGT habría multado a una de cada tres personas que circulan por la carretera este año. De ahí que para muchos conductores la multa empiece a parecer un impuesto más que, tarde o temprano, acaba llegando.
¿Qué dicen estos datos sobre la vigilancia en carretera?
Según la información aportada, la presión actual sobre los conductores no está logrando cazar a los grandes enemigos de la seguridad vial, es decir, a los infractores que sobrepasan los límites de velocidad por muchos kilómetros a la hora. Ese es el gran reproche que dejan los datos.
En cambio, lo que se estaría sancionando con más frecuencia son simples descuidos de ciudadanos que circulan a 10 o 15 km/h por encima de la velocidad permitida. No se habla aquí de excesos desorbitados, sino de pequeños errores que también terminan en multa. Y claro, así la sensación de sangría crece sola.
Cómo evitar las multas más habituales de la DGT
Con estas cifras sobre la mesa, el margen para el despiste parece cada vez menor. Por eso conviene poner el foco justo en los motivos que más se repiten: la velocidad y la documentación del vehículo. No tiene mucho misterio, pero sí mucho impacto en el bolsillo.
- Revisar el velocímetro con frecuencia para no superar el límite, ni siquiera en 10 o 15 km/h.
- Comprobar antes de salir que la documentación del vehículo está en regla.
- Verificar que la ITV esté al día y no haya caducado la revisión obligatoria del coche.
En consecuencia, el consejo práctico es bastante simple: cualquier pequeño descuido puede acabar saliendo caro. Y visto el ritmo de las sanciones y de la recaudación, más vale repasar dos veces que sumar otros 100 euros a una estadística que no deja de crecer.

Este elemento, sigue siendo un melón sin calar¡¡¡¡
Menudo elemento esta hecho, el sinverguenza este.