Luis (58) es agricultor con 290 hectáreas y denuncia que cada vez arriesga más para ganar menos

Tras 33 años al frente de la explotación familiar, reclama menos burocracia, precios que cubran los costes y más apoyo al producto nacional.

Luis Velasco Alonso, agricultor de 58 años asentado en Bobadilla del Campo, ha advertido de que algunos cultivos ofrecen una rentabilidad muy baja o negativa. Su explotación suma 290 hectáreas y combina cereal, cultivos de regadío y viñedo. El testimonio fue publicado el 27 de julio de 2026 por EL ESPAÑOL de Castilla y León. Tras 33 años en el sector, sostiene que los gastos crecen mientras los precios agrícolas permanecen estancados.

Una explotación familiar repartida entre cereal, regadío y viñedo

Velasco se hizo cargo de la explotación familiar en 1993, después de que su padre enfermara gravemente. Actualmente la comparte con su hermano Pablo. De las 290 hectáreas, 260 pertenecen a la familia y otras 30 están arrendadas. Todas se encuentran en Bobadilla del Campo, un municipio vallisoletano con 279 habitantes en las cifras oficiales del padrón citadas por la entrevista.

La superficie está diversificada para repartir riesgos entre distintas campañas. Unas 210 hectáreas se destinan a cereales, leguminosas y colza, tanto en secano como en regadío. Otras 60 acogen remolacha, patata y maíz dulce bajo riego intensivo. Casi 20 hectáreas corresponden a viñedo verdejo de la Denominación de Origen Rueda. La familia también tuvo ovejas castellanas, pero abandonó esa actividad por el bajo precio del cordero y su escasa rentabilidad. La decisión recuerda otros casos de productores que denuncian ventas por debajo de costes.

El cereal ofrece rendimientos medios, pero los precios no compensan los gastos

El agricultor califica la campaña de cereal como media. Explica que la producción de cebada varía entre 2.000 y 4.500 kilos, según la calidad del terreno y el uso de regadío. Su preocupación principal no está en esos rendimientos, sino en el precio obtenido por la cosecha. Su testimonio coincide con otras denuncias sobre los precios entre campo y tienda.

Fertilizantes, gasóleo, productos fitosanitarios y maquinaria forman el núcleo de los gastos que, según Velasco, siguen encareciéndose. Al mismo tiempo, el valor de parte de la producción permanece estancado. El agricultor lo resume con una frase: «No podemos ser los que más arriesgamos y menos ganamos». Considera que algunos cultivos llegan a ofrecer una rentabilidad muy reducida o negativa. La Ley de la cadena alimentaria exige que el precio recibido por el productor primario sea superior a su coste efectivo de producción. La norma busca evitar la destrucción de valor, aunque no garantiza beneficios en todas las campañas.

Las peticiones pasan por reducir trámites y reforzar la venta conjunta

Velasco reclama una reducción de la burocracia y de las trabas administrativas que afrontan las explotaciones. También pide revisar las restricciones aplicables a fertilizantes y productos fitosanitarios. Entre sus propuestas figura una mayor promoción de los alimentos producidos en España. Defiende, además, la cooperación entre agricultores para comercializar conjuntamente y reducir inversiones duplicadas en maquinaria. Esta fórmula permitiría compartir determinados servicios y mejorar la capacidad negociadora frente a compradores de mayor tamaño.

Su planteamiento incluye más información sobre nuevas tecnologías y procesos de reconcentración parcelaria que faciliten explotaciones más viables. También propone reconocer la agricultura como sector prioritario y crear un sindicato agrícola potente, financiado por los productores e independiente de los partidos. Son reivindicaciones personales del agricultor y no medidas aprobadas por la Administración. El matiz resulta importante, porque la entrevista recoge propuestas sectoriales y no anuncia una reforma legal ya decidida.

El relevo familiar existe, aunque la continuidad depende de recuperar margen

Velasco asegura que su explotación no afronta un cierre inmediato. Calcula que tanto él como su hermano tienen todavía ocho años de actividad antes de jubilarse. Uno de sus hijos, ingeniero industrial, también muestra interés por el campo. Esa posibilidad de relevo contrasta con las dificultades que otros productores encuentran para incorporar jóvenes al campo. La continuidad familiar existe, pero queda condicionada a que la explotación conserve margen suficiente.

El agricultor mantiene una visión optimista, aunque condiciona el futuro a frenar la caída de precios y el aumento de los insumos. Defiende el producto nacional y considera imprescindible conservar una producción alimentaria propia.

La entrevista original recoge también su vínculo con Bobadilla del Campo y la calidad de vida rural. Consulta nuestra sección de actualidad para conocer otros testimonios y noticias sobre el campo español.

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