Un equipo de arqueólogos ha localizado en Senon, en la región francesa de Lorena, tres grandes vasijas enterradas con decenas de miles de monedas romanas. El descubrimiento apunta a un sistema de ahorro o gestión monetaria dentro de antiguas viviendas.
Las excavaciones realizadas en Senon, en el departamento de Mosa, han dejado al descubierto uno de los hallazgos arqueológicos más llamativos de los últimos meses en Francia. Durante los trabajos previos a la ampliación de una vivienda, los investigadores exploraron una parcela de 1.500 metros cuadrados y encontraron tres depósitos monetarios en grandes recipientes de cerámica, fechados entre finales del siglo III y principios del IV.
El yacimiento de Senon revela un barrio romano con viviendas, calles y talleres
Senon fue una de las principales ciudades de los mediomátricos, un antiguo pueblo galo cuya capital era Metz, conocida entonces como Divodurum. Según el Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas de Francia, el terreno excavado conserva restos que permiten seguir la evolución del lugar desde época gala hasta su abandono durante la Antigüedad tardía.
Los arqueólogos identificaron fosas, zanjas, huecos de postes, antiguas canteras de caliza, calles empedradas, muros, hornos y espacios domésticos. También aparecieron viviendas con sótanos, zonas de trabajo y sistemas de calefacción por suelo, lo que apunta a un barrio habitado por una población acomodada, posiblemente formada por artesanos o comerciantes.
Las monedas romanas aparecieron en ánforas accesibles dentro de antiguas casas
La gran sorpresa llegó al estudiar los niveles de ocupación de la Antigüedad tardía. Allí aparecieron tres depósitos monetarios enterrados en el interior de viviendas. Dos fueron localizados durante la excavación del INRAP y otro había sido identificado previamente por el Servicio Regional de Arqueología.
Live Science, que cita al numismático Vincent Geneviève, detalla que una de las vasijas contenía unos 38 kilos de monedas, entre 23.000 y 24.000 piezas. La segunda rondaba los 50 kilos y podría guardar entre 18.000 y 19.000 monedas. En la tercera solo quedaron tres piezas.
Entre las monedas aparecen rostros vinculados al Imperio Galo, como Victorino, Tétrico I y Tétrico II, gobernantes de un poder separado de Roma entre los años 260 y 274. Los depósitos se habrían enterrado entre los años 280 y 310 después de Cristo.
Los arqueólogos creen que no era un tesoro oculto por miedo
El valor del hallazgo no está solo en la cantidad de monedas. En el departamento de Mosa ya se conocen otros depósitos similares, pero este caso resulta especialmente relevante por el contexto en el que han aparecido las vasijas.
Los investigadores no ven señales de una ocultación apresurada. Los recipientes estaban colocados con cuidado en fosas preparadas, en posición vertical y con la boca cerca del nivel del suelo. Eso indica que sus propietarios podían acceder a ellos con facilidad, como si se tratara de un sistema de ahorro doméstico o administrativo.
El misterio es por qué nadie recuperó esas monedas. El INRAP señala que a comienzos del siglo IV se produjo un incendio generalizado en el barrio. Después hubo una nueva ocupación, pero duró poco tiempo. Hacia mediados del siglo IV, otro gran incendio marcó el abandono definitivo de la zona.
