El chef malagueño defiende que el marisco debe cocinarse con la mínima intervención posible. Para unas buenas gambas a la plancha, solo recomienda sal, unas gotas de agua y respetar el tiempo de cocción.
Las gambas a la plancha son uno de esos platos sencillos que no necesitan grandes preparativos para triunfar en la mesa. Sin embargo, también son fáciles de estropear si se cocinan demasiado o si se añaden ingredientes que acaban ocultando el sabor del marisco.
El truco de Dani García para cocinar gambas a la plancha sin aceite
Dani García, uno de los cocineros andaluces más reconocidos, insiste en que las gambas a la plancha no deben llevar aceite. Tampoco ajo, limón ni aliños que puedan tapar el sabor natural del producto.
El chef lo resume con claridad: “Aceite no, por favor, no”. Según explica, cuando la plancha está a una temperatura alta, como necesita este tipo de marisco, el aceite se quema y puede dejar un sabor desagradable.
Para García, unas buenas gambas deben saber a mar. Por eso defiende una cocción seca, directa y sin grasas añadidas. El método que propone consiste en poner el marisco sobre una plancha muy caliente, añadir sal gruesa y unas gotas de agua para generar vapor.
Después, recomienda cubrirlas con papel de aluminio durante la cocción. Con este gesto se consigue que el calor actúe de forma más uniforme, sin necesidad de añadir ingredientes que modifiquen el sabor.
Cuánto tiempo deben estar las gambas en la plancha para quedar jugosas
El tiempo es otro de los puntos importantes. Dani García reconoce que cocinar bien una gamba exige observación, pero ofrece una referencia sencilla para no pasarse.
En el caso de la gamba blanca, aconseja cocinarla unos dos minutos por un lado y un minuto por el otro. La gamba roja, al ser más grande e intensa, puede necesitar algo más de tiempo, hasta dos minutos adicionales.
El momento de darles la vuelta llega cuando todavía conservan un punto crudo en la parte superior. La segunda cara debe cocinarse menos que la primera, aproximadamente la mitad de tiempo.
Para preparar la receta en casa, basta con calcular unas cuatro gambas o gambones por persona. La plancha debe estar muy caliente antes de colocar el marisco, que no debe amontonarse para que todas las piezas reciban el calor correctamente.
Una vez en la superficie, se añade sal gruesa por encima y unas gotas de agua cerca de las gambas, sin empaparlas. Al cubrirlas con papel de aluminio, se forma el vapor necesario para que queden jugosas y con todo su sabor.
Por qué esta receta ligera mantiene las proteínas y el sabor del marisco
Además de respetar el producto, esta forma de cocinar tiene una ventaja nutricional. Al no usar aceite, se evita sumar calorías a un alimento que ya destaca por su bajo contenido en grasa.
Según la Fundación Española de la Nutrición, los crustáceos como las gambas aportan proteínas de calidad, además de minerales como fósforo, zinc, yodo y selenio. También contienen vitamina B12 y niacina, nutrientes relacionados con el metabolismo y el funcionamiento normal del organismo.
La gamba blanca de Huelva, la gamba roja de Dénia o la de Palamós son algunas de las más apreciadas en España. Todas comparten algo importante: cuando el producto es bueno, no necesita demasiados añadidos.
La propuesta de Dani García va en esa línea. Plancha caliente, sal, unas gotas de agua y tiempo justo. Nada más. Una forma sencilla de preparar un plato de marisco con sabor limpio, textura jugosa y sin complicaciones.
