El trabajo de Princeton se publicó en 2019, pero investigaciones de 2025 y 2026 refuerzan su advertencia sobre la escala. Un terreno puede conservar muchas especies y perder diversidad al analizar todo el paisaje.
El 8 de mayo de 2019, se publicó un estudio sobre agricultura de pequeña escala en Loreto, al noreste de Perú. La investigación estaba liderada por un equipo vinculado a Princeton. Los científicos registraron 455 especies de aves y 751 de árboles. Algunas parcelas alteradas parecían muy diversas al observarlas por separado. Sin embargo, al reunir el paisaje completo, los bosques intactos conservaban una variedad mayor. Investigaciones publicadas en 2025 y 2026 han reforzado esa advertencia sobre el sesgo de los análisis locales.
El recuento que parecía favorable escondía una Amazonía más homogénea
El trabajo de campo comparó cultivos y bosques relativamente intactos en tierras altas, llanuras aluviales, arenas blancas e islas fluviales. Para las aves, Jacob Socolar anotó durante intervalos de diez minutos todas las especies detectadas por vista o canto. El inventario final alcanzó 455 especies. El equipo identificó además 751 especies de árboles. Ambos grupos permitían observar respuestas distintas ante la transformación del terreno.
El resultado más llamativo apareció en las aves. Algunas zonas cultivadas mediante tala y quema albergaban tantas especies como el bosque comparable, e incluso más en ciertos puntos. El balance cambiaba al sumar todos los ambientes. Los lugares alterados repetían un conjunto limitado de aves, mientras cada tipo de bosque intacto mantenía comunidades diferentes. Los árboles mostraron una señal más directa, con muchas menos especies en las tierras despejadas. Por eso, un recuento local de aves en terrenos agrícolas no describe por sí solo el estado de todo el paisaje.
Por qué una parcela con muchas aves puede dar una imagen incompleta
La explicación reside en la diferencia entre riqueza local y diversidad regional. La primera cuenta cuántas especies existen en un lugar concreto. La segunda también considera cuánto cambia la composición de especies entre unos hábitats y otros. Cuando las especies especializadas desaparecen y son sustituidas por las mismas especies tolerantes en muchas parcelas, cada sitio puede conservar actividad. El conjunto del territorio, no obstante, se vuelve más uniforme. Este proceso se conoce como homogeneización biótica.
Los datos originales añaden una precaución importante. La cercanía al bosque primario favoreció la permanencia de aves y árboles forestales dentro del mosaico agrícola. Los autores indicaron que la zona estudiada conservaba abundante bosque intacto, por lo que podía representar un escenario favorable. La distinción también ayuda a valorar la biodiversidad en espacios transformados. Un resultado positivo en un enclave concreto no sustituye una evaluación regional ni permite compararlo automáticamente con un ecosistema natural.
Los estudios de 2025 y 2026 refuerzan la advertencia sobre la escala
Nature Ecology & Evolution publicó el 22 de julio de 2025 una investigación con 971 especies de aves. El análisis comparó bosques y pastos de 13 regiones biogeográficas de Colombia. Sus autores calcularon que las pérdidas eran, de media, un 60% más graves a escala nacional que dentro de una sola región. La estimación no se acercó al resultado amplio hasta reunir entre seis y siete regiones. El trabajo no estudió las pequeñas fincas de Loreto, pero detectó el mismo problema de homogeneización oculto en análisis locales.
Otro estudio apareció en línea el 17 de abril de 2026 y se publicó en el número de Current Biology del 4 de mayo. El equipo trabajó con 243 especies de escarabajos coprófagos registradas en 865 lugares y 13 ecorregiones colombianas. En sus escenarios modelizados, la proporción de especies afectadas aumentó un 25% al pasar de la escala local a otra casi nacional. La abundancia relativa de la especie de sensibilidad mediana cayó un 42%. Analizar una sola ecorregión infravaloró la pérdida por un factor de 1,65. Tampoco es una réplica del estudio amazónico, aunque respalda su mecanismo central.
Qué implica para las carreteras, la conservación y los pequeños agricultores
El estudio de Loreto advirtió en 2019 de que la apertura de carreteras podía facilitar la llegada de más explotaciones a zonas remotas. Su recomendación fue planificar el uso del suelo dentro y fuera de las áreas protegidas. También pidió mantener bosques primarios y conservar distintos tipos de hábitat. Proteger únicamente los puntos con más especies visibles puede excluir comunidades únicas. Entre ellas figuran las de bosques aluviales, tierras altas, arenas blancas e islas fluviales.
Los investigadores también rechazaron una lectura que convierta a los agricultores pobres en únicos responsables. El equipo planteó unir la conservación con el desarrollo rural y la reducción de la pobreza. La amenaza surge de la expansión acumulada, la tala y quema y la pérdida de bosque a escala paisajística. No depende solo del tamaño de una explotación aislada. Las políticas deben sostener los medios de vida rurales. A la vez, deben impedir que cada nuevo cultivo fragmente los hábitats que mantienen la diversidad amazónica.
