Un tribunal lituano declara ilegal el despido al entender que la salida no fue voluntaria y que la firma se obtuvo sin una decisión libre del trabajador.
Que una persona estampe su firma en una renuncia no siempre significa que quiera marcharse. En Lituania, un trabajador que estaba a apenas dos años de jubilarse terminó fuera de la empresa tras firmar unos documentos cuyo contenido no comprendía, y la Justicia acabó dándole la razón.
El tribunal concluyó que no existió una dimisión voluntaria en sentido real y declaró ilegal el despido. Como consecuencia, obligó al empleador a pagar más de 13.800 euros en concepto de ausencia forzada del trabajo, además de otras compensaciones y los gastos del proceso judicial.
El caso del trabajador a dos años de jubilarse y la renuncia firmada sin comprender
Según se recoge en el caso, el conflicto nace cuando al empleado le ponen delante varios documentos para firmar sin explicaciones claras. No era un simple trámite: lo que estaba firmando, en la práctica, era su salida de la empresa.
La abogada Eglė Kiznė explicó a 15min.lt que la legislación laboral lituana permite rescindir el contrato por iniciativa del trabajador, pero con una condición esencial: la decisión debe ser libre. En sus palabras, “la voluntad del trabajador debe ser libre; colar un documento para que lo firme es ilegal, es un engaño».
En este sentido, la letrada subrayó que el trabajador no tenía intención de dejar el empleo. “El trabajador no quería irse del trabajo; le quedaban apenas un par de años para cobrar la pensión”, señaló.
La reconstrucción de Eglė Kiznė sobre presiones para firmar documentos urgentes
Más allá del análisis legal, Kiznė utilizó el caso para describir cómo se producen estas situaciones en la práctica. En una publicación en Instagram, reconstruyó la escena paso a paso: el trabajador llega a su puesto y se encuentra con su superior, el jefe y la contable.
En ese contexto, le trasladan que ha cometido algunos errores y le insisten en que “hay que firmar urgentemente”. El empleado firma sin poder leer los documentos y, al día siguiente, descubre que, sobre el papel, se ha marchado “por voluntad propia”.
El tribunal lituano declara el despido ilegal y fija una compensación superior a 13.800 euros
Dado lo anterior, el tribunal fue más allá de considerar discutible la renuncia: declaró directamente que el despido había sido ilegal. La resolución impone al empleador el pago de más de 13.800 euros por la ausencia forzada del trabajo, incluyendo también otras compensaciones y los gastos derivados del procedimiento.
La clave, según lo expuesto en el caso, está en que una firma no convierte automáticamente una renuncia en válida si el consentimiento no fue real. El requisito de una voluntad libre, sin presiones, amenazas o engaños, resulta determinante para valorar este tipo de salidas.
Plazos y vías ante engaños en dimisiones según el Código Laboral lituano
El caso también pone el foco en los márgenes de actuación del trabajador cuando cree que ha firmado sin comprender o bajo presión. Kiznė recuerda que la ley permite retirar una solicitud de dimisión en un plazo de tres días laborables desde su presentación, siempre que el contrato aún no se haya extinguido.
Además, según explica la abogada, quien se sienta presionado o engañado al firmar una renuncia puede acudir a la Comisión de Conflictos Laborales en el plazo de un mes desde el despido. Eso sí, con una condición clave: aportar pruebas y un relato convincente de que, en realidad, no quería marcharse.
