El salario mínimo de 2026 se coloca por encima del 70% del sueldo medio en 23 provincias

El incremento del SMI hasta 1.424 euros al mes en doce pagas aprieta a pequeñas empresas y a sectores como agricultura, hostelería y empleo del hogar, donde más se acerca al salario medio.

El salario mínimo interprofesional (SMI) subirá en 2026 un 3,1%, hasta los 1.221 euros en catorce pagas, lo que equivale a 1.424 euros mensuales en doce. Con esta nueva cuantía, el suelo salarial en España ya rebasa el 60% del sueldo medio en 46 provincias y supera incluso el 70% en 23 de ellas, siguiendo la senda marcada por la Carta Social Europea.

El salario mínimo de 2026 ya supera el 60% del sueldo medio en la mayoría de provincias

El objetivo del Gobierno con las sucesivas revalorizaciones del SMI es mantenerlo en torno al 60% del salario medio. Sin embargo, las últimas cifras reflejan que esa frontera ya se ha superado holgadamente en casi todo el territorio, llegando al 70% o más en 23 provincias.

Este avance tensiona de nuevo las escalas retributivas de las empresas y la negociación de los convenios colectivos. Para muchos negocios, el salario mínimo se acerca tanto a la media de sus trabajadores que deja poco margen para diferenciar sueldos según categoría profesional o antigüedad.

Las organizaciones empresariales, como CEOE, Cepyme y ATA, consideran que la senda de subidas supone, en la práctica, una intervención en la fijación de salarios, ámbito que tradicionalmente se ha reservado a la negociación entre empresas y sindicatos. También apuntan que el aumento del SMI desde 2018 supera el 66% y vinculan esta evolución con destrucción de empleo en el régimen de hogar, en la agricultura y entre autónomos con muy pocos trabajadores.

Agricultura hostelería y empleo del hogar concentran el mayor impacto del salario mínimo

¿Quiénes notan más esta subida en su día a día laboral? Principalmente los trabajadores de los sectores donde la remuneración media está más cerca del SMI. Según la estadística de 2024, el salario mínimo previsto para 2026 ya se situaría un 25% por encima de la retribución media del empleo del hogar, fijada en 1.138 euros, lo que implica que el SMI alcanzaría el 125% de ese sueldo medio.

En hostelería, la nueva cuantía equivaldría al 93% de la retribución media, situada en 1.520 euros, mientras que en la agricultura supondría el 87% del salario medio, que es de 1.638 euros. En actividades administrativas, el SMI representaría el 85% de un sueldo medio de 1.674 euros. Son precisamente estas ramas, con nóminas más bajas y mucha presencia de pequeñas empresas, las que más tendrán que actualizar salarios.

ATA advierte, además, de una reducción de autónomos empleadores y de una pérdida de más de 100.000 autónomos del comercio, asociando la subida del SMI a una menor creación de empleo y a un posible aumento de la economía sumergida.

Cómo afecta la subida del salario mínimo a pequeñas empresas y diferencias entre provincias

En las empresas de hasta 10 trabajadores, donde el salario medio alcanza los 1.713 euros mensuales, el nuevo salario mínimo supondrá el 83% de esa retribución. En las compañías con plantillas de entre 11 y 20 personas, con sueldos medios de 2.161 euros, el SMI llegará al 66%. En estos tamaños de empresa, muy habituales en el tejido productivo español, el margen para absorber nuevas subidas es menor.

Territorialmente, el impacto también es desigual. Tomando como referencia las bases de cotización de la Seguridad Social, el mayor efecto se concentra en las 23 provincias donde el SMI superará el 70% del sueldo medio, con ejemplos como Badajoz, donde alcanza el 76% sobre una base de 1.878 euros, o Toledo, con un 70,2% y una base de 2.028 euros.

En cambio, solo seis provincias presentan bases medias por debajo del 60% del salario mínimo, lo que refleja una realidad salarial más elevada y un impacto relativo menor de la subida:

  • Barcelona (2.505 euros), Navarra (2.521 euros), Madrid (2.546 euros), Bizkaia (2.693 euros), Álava (2.730 euros) y Gipuzkoa (2.731 euros).

Desde el ámbito empresarial se insiste en que no es comparable la situación de todos los territorios ni sectores y que la referencia del 60% del salario medio no siempre se ajusta a la realidad de pequeñas empresas y microempresas, para las que el SMI puede convertirse en una fuente adicional de presión en la negociación colectiva.

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