Despiden a una trabajadora de 29 años con discapacidad por ir demasiado al baño

Una asesora de belleza de 29 años con discapacidad ha denunciado a Sephora tras ser despedida por realizar pausas frecuentes para ir al baño. La empresa no habría tenido en cuenta que estas interrupciones estaban asociadas a un síndrome de dolor pélvico crónico que le obligaba a acudir al servicio más a menudo que sus compañeras.

Caitlin Myers, residente en Queensland (Australia), considera que fue discriminada por este motivo y ha llevado el caso ante el Tribunal Federal de Circuito de Australia, donde reclama una compensación económica de 235.177 dólares australianos, equivalentes a unos 135.000 euros, según la información recogida de un medio local por Servimedia.

El caso de despido en Sephora por pausas para ir al baño

Myers trabajaba como asesora de belleza a tiempo completo en una tienda de cosméticos de Sephora desde 2017. Los problemas con sus superiores comenzaron en octubre de 2021, cuando, según su versión, empezaron a cuestionar el número de veces que acudía al baño durante su jornada laboral.

La trabajadora padece síndrome de dolor pélvico crónico (SDPC), una condición que incluye síntomas de urgencia y frecuencia urinaria e intestinal, además de dolor menstrual, intestinal y de vejiga. Esta situación la obligaba, según se detalla, a usar el baño con una frecuencia superior a la del resto de la plantilla.

La mujer sostiene que su jefe y la subgerente de la tienda «cuestionaron o desafiaron la cantidad o frecuencia de las pausas para ir al baño» que realizaba. Afirma que, tras el despido, sufrió depresión, se sintió humillada y perdió su fuente de ingresos.

Síndrome de dolor pélvico crónico, presiones laborales y ausencias al trabajo

De acuerdo con la demanda, la frecuencia y gravedad de los síntomas de Myers empeoraron debido a la «presión» que sentía por parte de sus supervisores. Señala que estas presiones incluían comentarios sobre sus pausas y peticiones para que se marchara a casa antes de terminar el turno.

Esa situación habría provocado que la trabajadora dejara de acudir a algunos turnos programados. Myers asegura que, al menos en cuatro ocasiones entre 2021 y 2022, sintió «presión para irse temprano» porque sus superiores le preguntaban cuántas veces había ido al baño y temía que, de no marcharse voluntariamente, la obligaran a acabar el turno.

Según su relato, en otras siete ocasiones en ese mismo periodo sus jefes directos la «obligaron» a finalizar antes su jornada precisamente por la cantidad o la frecuencia de las pausas sanitarias que realizaba durante el trabajo.

La demanda contra Sephora ante el Tribunal Federal y la indemnización reclamada

En octubre de 2021, la empresa le propuso pasar de jornada completa a tiempo parcial de forma temporal. Myers aceptó este cambio. En una declaración escrita, la asistente de recursos humanos de Sephora explicó que la modificación tenía como objetivo «apoyar su proceso de salud en curso» y «mejorar su asistencia al trabajo».

A pesar de esa medida, Sephora decidió despedir a la trabajadora el 23 de mayo del año siguiente. La compañía argumentó que Myers era «incapaz de cumplir» con los requisitos de asistencia establecidos. Tras el despido, la afectada presentó la demanda en la que reclama los 235.177 dólares australianos como compensación por lo que considera un despido discriminatorio ligado a su discapacidad y a sus necesidades médicas.

La defensa de Sephora sobre el despido y las adaptaciones razonables ofrecidas

Myers sostiene que, el mismo día del cese, la multinacional «podría haber hecho, pero no propuso hacer» adaptaciones razonables. Entre ellas, menciona la posibilidad de permitirle trabajar hasta cuatro horas al día, cinco días a la semana, en lugar de la jornada habitual, como alternativa al despido.

Por su parte, Sephora niega las acusaciones de discriminación y de despido por discapacidad. En su defensa, mantiene que ya ofreció una adaptación razonable al permitirle pasar a tiempo parcial en octubre de 2021 y garantizarle el acceso a los baños durante su jornada laboral.

Impacto laboral del caso Sephora para trabajadores con discapacidad y necesidades médicas

El conflicto pone sobre la mesa el debate sobre cómo las empresas gestionan las necesidades médicas de sus plantillas y, en particular, las pausas fisiológicas cuando están vinculadas a una discapacidad. También plantea hasta qué punto deben explorarse ajustes organizativos antes de optar por un despido.

A la espera de lo que determine la justicia australiana, el caso de Caitlin Myers vuelve a situar en el foco las obligaciones de las compañías a la hora de valorar adaptaciones en el puesto de trabajo y evitar que las consecuencias de una enfermedad crónica se conviertan en el motivo directo o indirecto de la pérdida de empleo.

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