La EPA sitúa el desempleo en el 10,18% y permite explicar por qué aumentan simultáneamente quienes trabajan y quienes buscan trabajo.
España terminó el tercer trimestre de 2026 con 22.852.600 ocupados, tras ganar 73.600 respecto al trimestre anterior. Sin embargo, el paro también aumentó en 95.900 personas y alcanzó los 2.591.200 desempleados. La EPA publicada por el INE el 27 de octubre recoge ambos movimientos. La explicación está en la población activa, que creció más que el empleo. Para quienes buscan trabajo, los datos muestran un mercado con resultados distintos según el sector y el territorio.
La EPA cuenta más personas trabajando y más personas buscando empleo
La población activa reúne a quienes están ocupados y a quienes cumplen los criterios estadísticos para ser considerados parados. En este trimestre aumentó en 169.500 personas, hasta 25.443.800. La suma permite comprobar la coherencia del resultado. Los 73.600 ocupados adicionales y los 95.900 desempleados más explican exactamente ese incremento. Por tanto, el crecimiento del paro no significa que España haya perdido esa misma cantidad de empleos. Tampoco permite concluir que todas esas personas hayan sido despedidas durante el verano.
Hay otra distinción necesaria para interpretar los titulares. La EPA compara estimaciones de personas entre periodos, mientras los contratos firmados son movimientos administrativos. Una persona puede encadenar varios contratos sin representar varios trabajadores diferentes. El dato tampoco mide las vacantes disponibles ni las competencias que exigen las empresas. Esa diferencia ayuda a entender problemas como el relevo en la construcción. Un sector puede mantener dificultades para encontrar ciertos perfiles aunque existan desempleados y aumente la participación laboral.
Los servicios crecen y otros tres sectores pierden ocupados
Los servicios incorporaron 235.600 ocupados respecto al segundo trimestre. Agricultura, industria y construcción registraron descensos de 58.300, 54.400 y 49.300 personas, respectivamente. La suma de esas tres pérdidas asciende a 162.000. Al restarla del crecimiento de los servicios aparecen los 73.600 empleos adicionales del conjunto nacional. Este cálculo muestra cuánto condicionó un solo gran sector el balance agregado. No identifica, sin embargo, qué empresas contrataron ni permite convertir el aumento estadístico en una lista de ofertas abiertas.
El reparto por empleador también ofrece resultados diferentes. El empleo público aumentó en 89.900 personas y el privado disminuyó en 16.300. Ambos movimientos vuelven a sumar el incremento nacional. Son variaciones del número de ocupados, no el volumen de plazas convocadas mediante oposición. También cambió la distribución de jornadas. El empleo a tiempo completo ganó 244.400 personas y el parcial perdió 170.800. Estos saldos no prueban que todos los puestos parciales desaparecidos se transformaran directamente en jornadas completas.
La comparación anual mantiene un balance distinto al del trimestre
En los últimos doce meses, España ganó 465.500 ocupados y redujo el número de parados en 21.900. El empeoramiento trimestral del desempleo convive, por tanto, con una mejora frente al mismo periodo de 2025. No son conclusiones incompatibles porque utilizan puntos de partida distintos. La tasa de paro del tercer trimestre fue del 10,18%, frente al 9,87% del trimestre anterior. El aumento equivale a 0,31 puntos porcentuales. Expresarlo como una subida del 0,31% confundiría puntos y variación relativa.
La encuesta también separa los resultados observados de las series que eliminan efectos estacionales. Con ese ajuste, el empleo creció un 0,31% trimestral y el paro un 0,14%. El ajuste facilita comparar periodos con patrones laborales diferentes, como los asociados al calendario turístico. No convierte las cifras en una previsión del trimestre siguiente. Tampoco sustituye el análisis de las condiciones del empleo, donde importan salarios, estabilidad y horas extraordinarias. La creación de ocupación y la calidad de cada puesto requieren indicadores complementarios.
Los hogares y las comunidades muestran diferencias que la media oculta
Los hogares con todos sus miembros activos en paro aumentaron en 21.800, hasta 786.100. El indicador exige leer la palabra «activos»: no significa que todos los habitantes del hogar deban estar buscando empleo. Puede haber menores, estudiantes o pensionistas fuera de esa clasificación. Tampoco permite afirmar que esas familias carezcan de cualquier ingreso, porque la encuesta distingue situación laboral y recursos económicos. Frente a un año antes, este grupo de hogares se redujo en 4.800, pese al aumento trimestral.
Por comunidades, Baleares registró una tasa de paro del 4,63% y Andalucía del 14,91%, una distancia de 10,28 puntos. Las cifras se asignan según la residencia del entrevistado, no por la ubicación de su centro de trabajo. Por eso, un cambio residencial puede importar al interpretar los mapas territoriales. Los resultados completos están en la EPA del tercer trimestre. El informe metodológico del INE explica las definiciones empleadas. Ambos permiten comprobar qué mide cada cifra antes de trasladarla a una situación personal.
