La propuesta se anunció el 16 de septiembre y busca ir más allá de CETA en defensa, tecnología, energía y movilidad. Su fórmula jurídica todavía debe negociarse.
Ursula von der Leyen propuso el 16 de septiembre, durante el discurso sobre el Estado de la Unión en Estrasburgo, abrir la puerta a Canadá. La presidenta de la Comisión quiere que sea el primer “miembro asociado” de la UE. Mark Carney acogió la iniciativa al día siguiente y centró su respuesta en una integración más profunda. Este 18 de septiembre, el debate sigue abierto porque el estatus carece de definición jurídica. Ambas partes prevén concretar su alcance durante los próximos meses.
Ser “miembro asociado” no significa que Canadá vaya a entrar en la Unión Europea
La propuesta no equivale a una adhesión ordinaria a la Unión Europea. El artículo 49 del Tratado de la Unión Europea reserva la solicitud de ingreso a los Estados europeos que cumplan sus condiciones. Canadá no encaja en esa vía. Además, Carney explicó antes de viajar a Estrasburgo que Ottawa buscaba una alianza singular con la UE, no convertirse en un Estado miembro.
Existe una vía distinta para estrechar relaciones con terceros países. El artículo 217 del Tratado de Funcionamiento de la UE permite acuerdos de asociación con derechos, obligaciones, acciones comunes y procedimientos particulares. Bruselas no ha anunciado que esa vaya a ser la base jurídica del nuevo modelo. Tampoco ha definido derechos de voto, representación institucional, acceso automático al mercado único o libre circulación. Por eso, presentar ahora a Canadá como un “Estado 28” sería impreciso.
CETA ya mueve 130.000 millones y sirve de base para una relación más amplia
Canadá y la UE parten de una integración comercial importante. CETA se aplica provisionalmente desde el 21 de septiembre de 2017. El comercio bilateral de bienes y servicios alcanzó 130.000 millones de euros en 2025. En 2016 eran 72.100 millones. El comercio de bienes creció un 76% y el de servicios un 91%. Además, el 99% de las líneas arancelarias ya estaban eliminadas en 2024. El movimiento coincide con otros acuerdos europeos, como el pacto comercial con Australia.
Von der Leyen plantea ir más allá de CETA mediante una “Alianza para el Futuro”. La Comisión enumera fabricación avanzada, tecnología, defensa, Ártico, energía, minerales críticos, baterías, inteligencia artificial, computación cuántica y ciberseguridad. Carney añadió comercio digital, servicios financieros y mayor movilidad para jóvenes que quieran estudiar, trabajar o residir a ambos lados del Atlántico. Ninguno de esos cambios está todavía aprobado como un derecho automático para ciudadanos o empresas.
La reacción de Trump eleva la tensión comercial, pero no define el contenido del acuerdo
Donald Trump criticó públicamente la propuesta y amenazó con imponer nuevos aranceles a la Unión Europea si considera que el acercamiento perjudica a Estados Unidos. El mismo 16 de septiembre, la Casa Blanca publicó un memorando dirigido a restringir productos canadienses en la contratación federal estadounidense. Washington justificó la medida por las políticas de compra nacional aplicadas por Canadá. El episodio amplía un contexto de tensiones comerciales como los aranceles de Trump.
La Comisión ha presentado el acercamiento a Canadá como una iniciativa destinada a reforzar capacidades compartidas, no como una alianza dirigida contra otro país. La dimensión económica tampoco permite hablar de una ruptura canadiense con Estados Unidos. La UE es el segundo socio comercial de Canadá, mientras Estados Unidos sigue ocupando la primera posición. Reuters señala que alrededor del 70% de las exportaciones canadienses continúan teniendo como destino el mercado estadounidense.
El siguiente paso será definir un modelo que aún no tiene precedentes en la UE
El principal asunto pendiente es concretar qué significa jurídicamente “miembro asociado”. Reuters informa este 18 de septiembre de reservas entre algunos Estados miembros y dudas dentro de Canadá sobre el alcance del modelo. Carney ha señalado que el contenido importa más que la denominación empleada. También ha indicado que los detalles se discutirán en una cumbre prevista en Montreal a finales de octubre. Cualquier fórmula estable necesitará acuerdos políticos y jurídicos que todavía no existen.
La propuesta se extiende además a la seguridad. Von der Leyen planteó un Consejo Europeo de Seguridad que trabaje con Canadá, Reino Unido, Noruega y Ucrania. También propuso un protocolo europeo para responder de manera coordinada a amenazas híbridas. Mientras esas iniciativas avanzan, siguen vigentes CETA, el Acuerdo de Asociación Estratégica y los mecanismos sectoriales existentes. Para ciudadanos y empresas, el anuncio no crea por ahora nuevos derechos automáticos.
