Andrés Degar compara las casas españolas y estadounidenses y afirma que las de España están construidas para durar generaciones

El arquitecto destaca el hormigón, el ladrillo y la inercia térmica, aunque los datos oficiales matizan que ningún sistema es superior por sí solo.

El arquitecto y creador de contenido Andrés Degar ha comparado las viviendas españolas con las estadounidenses en un vídeo de TikTok recogido por Infobae. Su conclusión es clara: «Las casas en España están construidas para durar generaciones». La publicación apareció el 12 de agosto de 2026 y sitúa el hormigón y el ladrillo como ventajas centrales. Degar también atribuye a esos materiales una respuesta térmica más lenta frente al calor exterior. La comparación describe tendencias generales y no demuestra que un sistema resulte superior en cualquier clima, edificio o presupuesto.

El hormigón y el ladrillo sostienen su argumento sobre la durabilidad

Degar vincula la durabilidad española con estructuras y cerramientos de materiales minerales, especialmente hormigón, ladrillo, piedra, estuco y teja. Son soluciones habituales en muchos edificios residenciales y transmiten una sensación de solidez asociada a buena parte de la arquitectura urbana española. La elección del sistema constructivo también condiciona costes, plazos, mantenimiento y posibilidades de reforma al construir una vivienda desde cero. Por eso, una comparación útil debe distinguir entre estructura, fachada, aislamiento y acabados, porque no cumplen la misma función.

La resistencia final no depende solo de que una pared sea pesada. También influyen el proyecto, la ejecución, la exposición a la humedad y el mantenimiento del inmueble. El propio Código Técnico exige limitar procesos como las condensaciones cuando puedan perjudicar las prestaciones térmicas o la conservación de la envolvente. Una vivienda robusta necesita materiales adecuados y detalles constructivos bien resueltos.

La inercia térmica ayuda, pero no garantiza una vivienda eficiente

La segunda ventaja señalada por Degar es la respuesta ante el calor. El arquitecto sostiene que el hormigón y el ladrillo absorben energía más lentamente y retrasan su llegada al interior. El Documento Básico HE llama inercia térmica a esa capacidad de amortiguar y retrasar las fluctuaciones exteriores. También explica que el calor almacenado depende de la masa térmica, mientras el intercambio depende de la conductividad. Esta propiedad puede suavizar cambios rápidos de temperatura durante determinadas horas.

La inercia térmica no equivale automáticamente a una buena calificación energética. El Código Técnico también controla transmitancia, protección solar, permeabilidad al aire, puentes térmicos, ventanas y condensaciones. Esos factores explican por qué dos casas de ladrillo pueden ofrecer consumos y niveles de confort muy distintos. El debate coincide con las nuevas exigencias energéticas que afectan al diseño y la rehabilitación de viviendas. Una pared pesada funciona mejor cuando el conjunto incorpora aislamiento, sombra, ventilación y soluciones adaptadas a la zona climática.

La madera domina buena parte de la vivienda nueva estadounidense

Los datos oficiales permiten medir mejor la diferencia de sistemas. La Oficina del Censo de Estados Unidos contabilizó 1.005.000 viviendas unifamiliares terminadas durante 2025. Entre las viviendas promovidas por sus propietarios, el 96% utilizó entramado de madera y el 2% estructura de hormigón. El dato no representa todas las viviendas del país, pero confirma el peso de la madera en un segmento relevante. También muestra que la comparación de Degar parte de una diferencia constructiva real, aunque simplificada.

Los datos técnicos no permiten considerar ineficiente una casa únicamente por usar madera. Una guía del Departamento de Energía estadounidense, basada en el IECC 2021, contempla muros de entramado de madera con aislamientos distintos según la zona climática. La guía también insiste en sellar fugas de aire y tratar correctamente ventanas, cubiertas, suelos y encuentros. Por ello, la eficiencia depende del sistema completo y de su ejecución. La innovación también abre alternativas, como las viviendas impresas en 3D con hormigón y soluciones de aislamiento.

Plagas, distribución y clima también cambian la comparación

Degar añade que prescindir de una estructura principal de madera evita determinadas plagas. Su argumento se entiende mejor si se limita a las termitas, que atacan componentes de madera y causan daños estructurales. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos recomienda cimentaciones de hormigón, separación entre suelo y madera, drenaje, sellado, barreras e inspecciones periódicas. Esas medidas muestran que el riesgo puede prevenirse en viviendas de madera. Tampoco una casa de ladrillo u hormigón queda libre de plagas, porque puede incluir carpinterías, cubiertas, muebles y otros elementos vulnerables.

La distribución completa el contraste. Degar asocia España con patios, terrazas, balcones y una conexión más directa con los espacios exteriores. En Estados Unidos destaca plantas abiertas, grandes salones, cocinas integradas, garajes y sótanos. El Censo estadounidense sitúa en 2.142 pies cuadrados la superficie mediana de las unifamiliares terminadas en 2025, unos 199 metros cuadrados según una conversión propia. El tamaño ayuda a explicar ciertas distribuciones, pero no decide qué modelo es mejor. Clima, parcela, hábitos familiares, normativa y presupuesto terminan definiendo la vivienda más adecuada.

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