Abandonamos la tierra durante 14 años, pero necesita 50 para volver a recuperarse

El análisis siguió parcelas de 11 zonas en cuatro continentes y calculó un 35% menos de carbono secuestrado por la recultivación. El resultado gana actualidad ante el plazo europeo del 1 de septiembre de 2026.

Una investigación publicada en Science Advances el 25 de mayo de 2022 analizó cuánto tiempo permanecen sin cultivar las tierras agrícolas abandonadas. El equipo calculó una media de 14 años. Ese periodo queda lejos de los 50 necesarios para alcanzar reservas de carbono y biodiversidad comparables con ecosistemas naturales más intactos. El hallazgo vuelve a ser relevante en 2026. Los países de la Unión Europea deben entregar sus borradores nacionales de restauración antes del 1 de septiembre.

El abandono agrícola duró 14 años de media en las zonas estudiadas

Princeton presenta como ejemplo Institute Woods, un bosque de 589 acres, unas 238 hectáreas, situado junto a su campus. El espacio era un mosaico de cultivos y huertos hasta 1940, antes de regenerarse durante décadas. Los investigadores siguieron parcelas individuales mediante mapas anuales elaborados con imágenes de satélite entre 1987 y 2017. El análisis incluyó 11 áreas de cuatro continentes y ocho países.

El seguimiento mostró que una parte considerable volvió a cultivarse. Las áreas de la antigua Unión Soviética registraron los niveles más altos de recultivación, según el resumen oficial de Princeton. En Shaanxi y Shanxi, dos provincias chinas, el abandono duró más. Los autores relacionan esa diferencia con el programa Grain for Green, que incentiva la reforestación de tierras agrícolas marginales. El fenómeno permite conectar la investigación con la falta de relevo generacional, aunque el estudio no examinó específicamente España.

Volver a cultivar redujo un 35% el carbono secuestrado hasta 2017

Los modelos estimaron que alrededor del 50% de las tierras abandonadas volvería a cultivarse en un plazo de 30 años. En los lugares analizados, esa recultivación dejó más de un 30% menos de superficie abandonada. También redujo un 35% el carbono secuestrado hasta 2017. Los porcentajes corresponden a las zonas estudiadas y no representan todas las tierras agrícolas del planeta.

El tiempo es decisivo porque los primeros años de regeneración no producen por sí solos un hábitat maduro. Christopher Crawford, autor principal, explicó que suelen hacer falta al menos 50 años para acercarse a ecosistemas naturales más intactos. Dejar una finca sin cultivar durante una década no garantiza una recuperación duradera. La regeneración puede aportar carbono y biodiversidad, pero necesita continuidad y protección frente a nuevos cambios de uso.

Los incentivos pueden evitar que la restauración quede a mitad de camino

El estudio no plantea abandonar indiscriminadamente cualquier terreno productivo. Propone proteger campos que no sean necesarios para producir alimentos y pagar servicios ecosistémicos a sus propietarios. Otra opción consiste en mantener el cultivo a largo plazo mediante métodos sostenibles. Esa alternativa permite contextualizar experiencias de agricultura regenerativa sin arado que conservan la actividad agraria.

Los resultados de Shaanxi y Shanxi indican que los incentivos públicos pueden prolongar el periodo sin cultivo. Sin embargo, el trabajo abarca 11 zonas concretas y no permite trasladar automáticamente el mismo plazo a cualquier finca española. Los 50 años son una referencia habitual para aproximarse a ecosistemas más intactos. Cada intervención debe considerar la seguridad alimentaria, los ingresos rurales y la capacidad de seguimiento.

España prepara su plan de restauración con el plazo europeo de septiembre

El Reglamento europeo de Restauración de la Naturaleza obliga a cada Estado miembro a presentar un borrador antes del 1 de septiembre de 2026. La norma fija un objetivo colectivo para cubrir al menos el 20% de las zonas terrestres y marítimas de la Unión en 2030. También establece indicadores sobre carbono orgánico del suelo, aves agrarias y elementos paisajísticos de gran diversidad. El calendario enlaza con otros proyectos de restauración de tierras degradadas.

El MITECO coordina el plan español, que debe fijar zonas prioritarias, medidas, financiación y seguimiento. Su consulta ciudadana, celebrada entre el 21 de enero y el 31 de marzo de 2026, recibió 26.543 respuestas válidas. El estudio de Princeton aporta una advertencia útil para ese diseño: restaurar no consiste solo en dejar de cultivar, sino en asegurar décadas de continuidad.

La documentación oficial puede consultarse en el Plan Nacional de Restauración.

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