Los paneles solares sobre la balsa de Tauste producirán 15,2 MWh al año y buscan limitar emisiones sin ocupar terreno adicional.
Una granja de cebo de Tauste, en Zaragoza, ha instalado una plataforma fotovoltaica flotante sobre su balsa de purines. El prototipo desarrollado por Fotopur combina la cobertura de la superficie con la producción de electricidad para autoconsumo y podría ahorrar hasta el 53% de la demanda eléctrica de la explotación.
La solución responde a dos problemas habituales de las explotaciones porcinas. Las balsas abiertas pueden emitir amoníaco, metano y otros gases al contacto con la atmósfera, mientras que su gran superficie permanece sin ningún uso productivo. Los paneles convierten parte de ese espacio en una instalación energética sin exigir una parcela adicional.
El prototipo de Tauste usa 16 paneles sobre una balsa de 1.100 metros cuadrados
La instalación se apoya sobre una plataforma modular flotante formada por piezas cúbicas de plástico. Sobre ella se ha colocado una estructura de aluminio que sostiene los paneles solares y se adapta a las variaciones del nivel de llenado de la balsa.
El primer prototipo cuenta con 16 paneles y una potencia pico de 9,44 kWp. La plataforma ocupa alrededor del 10% de una balsa de aproximadamente 1.100 metros cuadrados, por lo que todavía queda una parte muy amplia de la superficie sin cubrir.
El diseño debe responder a unas condiciones distintas a las de una instalación fotovoltaica convencional. El ambiente amoniacal puede corroer algunos componentes y acelerar su deterioro, de modo que los materiales utilizados deben soportar estas condiciones sin perder funcionalidad rápidamente.
La estructura flotante también permite aprovechar una infraestructura que la granja ya necesita para almacenar los purines. De este modo, la cubierta deja de cumplir únicamente una función pasiva y pasa a generar electricidad para la propia explotación.
La producción prevista de 15,2 MWh reduciría la dependencia del generador diésel
Fotopur calcula que los 16 paneles producirán 15,2 MWh de electricidad al año. La cifra cobra especial relevancia porque la granja de Tauste está aislada de la red eléctrica y depende de sistemas propios para atender su consumo.
Antes de instalar la nueva plataforma, la explotación utilizaba un generador diésel y una pequeña instalación solar destinada a algunos automatismos. La producción prevista por el prototipo permitiría cubrir una parte mucho mayor de sus necesidades y alcanzar un ahorro de hasta el 53% de la demanda eléctrica.
Ese porcentaje corresponde a las condiciones concretas de la granja y a la producción estimada del sistema. No representa un ahorro garantizado para cualquier explotación porcina, ya que los resultados todavía deben comprobarse durante el funcionamiento del prototipo.
El aprovechamiento de la balsa evita además ocupar más terreno. Este aspecto puede resultar especialmente útil para explotaciones con limitaciones de espacio, que pueden ampliar su capacidad de autoconsumo sin destinar otra zona de la finca a una planta fotovoltaica.
Una mayor cobertura de los purines puede limitar las emisiones de amoníaco
El almacenamiento de purines puede emitir gases cuando la superficie permanece abierta al contacto con el aire. Cuanta menos superficie quede expuesta, menor será el espacio disponible para que el amoníaco, el metano y otros gases salgan a la atmósfera.
El proyecto está probando un segundo modelo en una granja de madres de Zamora. En este caso se han instalado 56 paneles, con una potencia de 33,04 kWp y una producción fotovoltaica esperada de 50,04 MWh al año.
La cubierta puede superar el 90% de la superficie cuando los huecos entre los paneles se completan con elementos plásticos. Con esa configuración, el proyecto estima que las emisiones de amoníaco podrían reducirse hasta un 90%. El resultado aún debe validarse mediante mediciones antes de considerarlo confirmado o trasladarlo al conjunto del sector.
La comparación entre ambos prototipos muestra la importancia del porcentaje de superficie cubierta. Tauste prueba una instalación inicial sobre cerca del 10% de la balsa, mientras que el modelo de Zamora busca aproximarse a una cobertura casi completa para medir su efecto sobre las emisiones.
La corrosión, la seguridad y el mantenimiento determinarán si el sistema puede extenderse
La instalación de paneles solares flotantes ya se utiliza en balsas de agua, pero trasladar ese modelo a los purines añade dificultades técnicas. La corrosión, la seguridad, el mantenimiento y el acceso a la plataforma deben resolverse sin impedir el funcionamiento habitual de la granja.
La plataforma también necesita adaptarse a los cambios de llenado de la balsa. Su diseño modular permite acompañar esas variaciones, aunque las pruebas deberán comprobar cómo responden los materiales y la estructura bajo las condiciones propias de las explotaciones porcinas.
Los resultados de Tauste y Zamora servirán para evaluar si la solución puede aplicarse a más granjas. La producción energética prevista es concreta, pero la reducción real de emisiones y la durabilidad del sistema todavía dependen de las mediciones y de la evolución de los prototipos.
El proyecto plantea una nueva utilidad para unas superficies vinculadas hasta ahora únicamente al almacenamiento de purines. Si las pruebas confirman las previsiones, las granjas podrían reducir parte de su consumo energético, limitar la emisión de gases y generar electricidad renovable sin ampliar el terreno ocupado.
