Bernat (40 años) reconstruye su vida en el bosque construyendo su hogar con palets reciclados tras superar una adicción y estar más de tres años en la cárcel

Después de una juventud marcada por las drogas y el tráfico, Bernat vive ahora entre bosques y animales mientras restaura una cabaña con palets reciclados. Su historia refleja un cambio de rumbo construido después de años difíciles y una recaída.

Bernat tiene 40 años y ha cambiado por completo el escenario de su vida. Tras pasar poco más de tres años en prisión, reside en plena naturaleza y trabaja para acondicionar una cabaña de madera. A través de Monxileros ha contado su pasado y el proceso que le permitió alejarse del consumo y recuperar el control de sus decisiones.

Una adolescencia marcada por las drogas que terminó llevándolo a prisión

Bernat nació en una masía de la Cataluña rural, dentro de una familia dedicada a la recolección y al conocimiento de las plantas medicinales. Su infancia transcurrió cerca del campo, pero su entrada en el instituto amplió su círculo social y le acercó a un entorno que acabó condicionando su juventud.

Empezó consumiendo y vendiendo tabaco y cannabis. Más adelante entró en el tráfico de drogas sintéticas y cocaína, una etapa que terminó con su detención a los 22 años. Los Mossos d’Esquadra llevaban meses investigándolo y la justicia acabó condenándolo a más de tres años de cárcel.

Durante su estancia en prisión dedicó parte del tiempo a leer y estudiar plantas medicinales. También trabajó como bibliotecario y ayudó a otros internos con sus escritos judiciales. La salida de la cárcel no cerró todos sus problemas, ya que volvió a consumir y tuvo que afrontar una nueva etapa de recuperación.

La larga ruta por el Pirineo que impulsó su recuperación personal

Después de aquella recaída, Bernat tomó una decisión extrema. Buscó una de las rutas más largas y exigentes de España y comenzó a recorrer el GR 11, el sendero transpirenaico que une el mar Cantábrico con el Mediterráneo a lo largo de más de 800 kilómetros.

Durante más de 40 días atravesó montañas y pueblos. Según explicó en Monxileros, aquel recorrido le permitió crear hábitos distintos y romper con la dinámica de consumo que había marcado buena parte de su juventud. “Los 42 días me cambiaron la vida”, afirmó al recordar la experiencia.

La montaña volvió a conectarlo con el entorno en el que había crecido. Con el tiempo incorporó animales a su vida cotidiana y buscó un lugar donde desarrollar una existencia más sencilla, alejada de los ambientes que habían contribuido a sus problemas.

Una cabaña de palets en el bosque para construir otra vida

Actualmente, Bernat vive rodeado de naturaleza y restaura una cabaña fabricada con palets reciclados. Su jornada comienza temprano y transcurre entre las tareas de construcción, el cuidado de los animales y el mantenimiento del terreno. Su intención es avanzar hacia un modelo de vida con mayor autosuficiencia.

El proyecto también representa su reconstrucción personal. Cada material reutilizado y cada mejora realizada en la vivienda forman parte de una etapa alejada del tráfico, la cárcel y las adicciones. Bernat comparte este proceso en las redes sociales, donde recibe el apoyo de personas interesadas en su modo de vida.

Él mismo aclara que abandonar la ciudad y mudarse al bosque no constituye una solución universal. Su experiencia muestra el camino que le ha funcionado y transmite un mensaje dirigido a quienes arrastran errores graves: el pasado tiene consecuencias, pero no impide tomar nuevas decisiones y comenzar otra etapa.

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