Esta histórica panadería gallega acaba de modernizarse, pero continúa trabajando como en tiempos de sus bisabuelos

La cuarta generación familiar toma el relevo de un negocio centenario en Arteixo. Pese a la modernización de sus instalaciones, los molletes y métodos de elaboración continúan prácticamente intactos.

La Panadería Carracedo sigue escribiendo su historia en Arteixo después de más de un siglo de actividad. El negocio familiar, gestionado actualmente por Alberto Carracedo, bisnieto de la fundadora Aurelia García, ha estrenado recientemente un nuevo obrador en Villarrodís, aunque mantiene las mismas recetas y procedimientos que han dado fama a sus productos durante generaciones.

La trayectoria de Panadería Carracedo desde los repartos a caballo hasta la actualidad

Muchos vecinos todavía recuerdan cómo Aurelia García recorría los caminos para repartir pan a caballo por las parroquias de la zona. Sus conocidos molletes, elaborados en la vivienda familiar de Chamín, se convirtieron en un alimento habitual para numerosas familias.

¿Ha cambiado la receta con el paso del tiempo? La respuesta es no. Según explica Alberto Carracedo, tanto la harina utilizada como el procedimiento de elaboración siguen siendo los mismos que hace cien años.

AspectoSituación actual
GestiónCuarta generación familiar
ObradorNuevo centro en Villarrodís
Producto estrellaMolletes tradicionales
Puntos de ventaArteixo, Chamín y Villarrodís
ElaboraciónMantiene recetas históricas

El relevo generacional y el crecimiento constante del negocio familiar

La empresa ha ido creciendo con el paso de los años gracias al trabajo de varias generaciones. Alberto lleva cuatro décadas vinculado al negocio y recuerda que comenzó a amasar siendo apenas un niño.

Durante su infancia, él y su hermana aprendieron observando a sus padres mientras trabajaban en el obrador. De hecho, ambos pasaban gran parte del tiempo junto a los hornos y las masas en fermentación, formando parte de la actividad diaria de la panadería. Actualmente, la familia continúa implicada en distintas áreas del negocio:

  • Alberto dirige la tahona principal.
  • Su padre sigue colaborando en el reparto.
  • Su madre y su hermana atienden los despachos.
  • La oferta incluye molletes, chapatas, empanadas, barras artesanas y repostería.

El éxito de los molletes tradicionales y el desafío de mantener el oficio panadero

Cada fin de semana se forman colas en los despachos para adquirir los productos más demandados. Entre ellos destacan los molletes tradicionales y las empanadas elaboradas en diferentes variedades, una apuesta que Alberto inició hace tres décadas.

¿Es fácil mantener un negocio artesanal de estas características? En absoluto. La panadería trabaja seis días a la semana y desarrolla una actividad prácticamente continua. Aun así, la familia sigue defendiendo un oficio que considera exigente, pero también especialmente gratificante.

En este sentido, la historia de Panadería Carracedo demuestra que tradición y renovación pueden convivir. Nuevo obrador, sí, pero con el mismo sabor que ha acompañado a varias generaciones de vecinos de Arteixo.

Deja un comentario