La DGT refuerza la vigilancia en carretera con nuevas motos camufladas de la Guardia Civil. El objetivo es controlar infracciones habituales entre motoristas y cambiar la forma en la que se tramitan las sanciones.
La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil incorporará 30 motos camufladas para circular por las zonas donde se concentra un mayor número de motoristas. Estos vehículos pasarán más desapercibidos y podrán utilizarse para detectar maniobras peligrosas, como invadir el carril contrario o circular con recambios que no estén homologados.
Las motos camufladas de la Guardia Civil podrán circular estas comunidades autónomas
La compra de estas motos llega después de que la Agrupación de Tráfico publicara hace unos meses un concurso para adquirir vehículos camuflados. Según la información disponible, las motocicletas son de distintos colores, precisamente para no llamar la atención del resto de usuarios de la vía.
Esto quiere decir que las motos camufladas se usarán en sectores de las comunidades autónomas con mayor presencia de motoristas, citando expresamente Andalucía, Comunidad Valenciana, Galicia, Castilla y León, Baleares y Canarias. Además, se priorizarán en las horas y vías con mayor siniestralidad.
La intención es que estas motos se muevan por rutas habituales de motoristas, especialmente en momentos de mayor actividad, como fines de semana y festivos. De ahí que la medida busque tener un efecto preventivo antes de que se produzcan conductas que puedan acabar en accidente.
Así cambiará la forma de multar a los motoristas con estas motos camufladas
Hasta ahora, el procedimiento era diferente. Dos agentes de paisano circulaban en moto por las rutas frecuentadas por motoristas y, cuando detectaban una infracción, avisaban a una patrulla rotulada situada a pocos kilómetros. Esa patrulla era la encargada de detener al infractor y tramitar la denuncia.
Ahora, el sistema cambia. Los agentes que vayan en las motos camufladas circularán vestidos con el uniforme de la Guardia Civil y serán ellos mismos quienes paren al conductor y le impongan la multa. Vamos, que la denuncia podrá llegar de forma mucho más directa.
La razón es que, aunque los agentes lleven uniforme, estas motos son de gran tamaño y muchos conductores no se fijan en esos detalles mientras circulan. Por lo tanto, con esta medida de la DGT la presencia policial puede pasar inadvertida hasta el momento en que se detecta la infracción.
El mensaje de la Guardia Civil es claro: quieren que los motoristas se sientan vigilados para evitar comportamientos que puedan poner en riesgo su vida y la de otros usuarios de la carretera. En consecuencia, estas nuevas motos camufladas no solo servirán para sancionar, sino también para intentar reducir las infracciones más peligrosas.
