A veces, lo más eficaz contra un problema serio empieza con algo tan cotidiano como una botella de plástico. En Alcañiz, en Aragón, ese envase reciclado se ha convertido en una trampa para capturar reinas de avispa asiática. La campaña comenzó en marzo y, en apenas un mes, ha logrado atrapar 62 reinas junto a la ribera del Guadalope. El objetivo es bastante claro: frenar a la especie antes de que pueda formar nuevos nidos, que luego dan mucha más guerra.
La actuación llega después de que el verano pasado se detectaran hasta nueve nidos de Vespa velutina en las proximidades del municipio. El operativo se desarrolla de forma coordinada entre el guarda forestal del Ayuntamiento de Alcañiz y los Agentes de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Aragón. En provincias como Sevilla, también se han puesto medidas pero contra los mosquitos del virus del Nilo o con el mosquito de Campo, como el caso de Villena.
Cómo funciona la trampa con botellas recicladas contra la avispa asiática
La trampa parece sencilla, casi de andar por casa, pero tiene su truco. Se elabora con una botella de plástico suspendida en los árboles y cuenta con dos aberturas laterales opuestas. En esas entradas se colocan pequeños embudos hechos con la parte superior de otras botellas recicladas.
Dentro del recipiente se introduce un líquido fermentado que atrae a las avispas asiáticas por el olor. Una vez entran, caen hacia el fondo. En el interior también hay bridas negras que las avispas usan para intentar subir, pero el recorrido termina en un orificio demasiado estrecho. Así que intentan salir, chocan y vuelven a caer. Tecnología punta no, pero ingenio bastante.
Por qué capturar 62 reinas en Alcañiz puede marcar la diferencia
El plan impulsado en Aragón busca interceptar a las reinas antes de que puedan crear nuevos nidos. No es un detalle menor: una sola reina de avispa asiática puede llegar a formar colonias con más de 2.000 obreras. Por eso, las 62 capturas logradas en un mes en Alcañiz son un dato relevante para el control de esta especie invasora.
Las trampas se han colocado principalmente en zonas cercanas a cursos de agua y áreas con abundante vegetación. Son puntos donde las reinas acuden en busca de alimento y energía tras salir del letargo invernal. Además, el método emplea una sustancia diseñada específicamente para la avispa asiática, con el fin de reducir el impacto sobre otras especies, especialmente las abejas autóctonas.
Dónde preocupa más la expansión de la avispa asiática en Aragón
La avispa asiática se ha extendido por distintas regiones españolas desde 2010, con especial presencia en Aragón. En el caso de esta comunidad, su expansión podría concentrarse principalmente en las comarcas pirenaicas, sobre todo en la Jacetania, porque la especie se adapta bien a climas atlánticos, húmedos y con pocas heladas.
También el Bajo Aragón presenta condiciones favorables para su avance. La orografía de la zona y la humedad en torno al cauce del río facilitan su desarrollo y dispersión. En Alcañiz, los resultados obtenidos han generado cierto optimismo entre los responsables del operativo, aunque desde el dispositivo de control ambiental se insiste en mantener la vigilancia.
Qué dice la normativa sobre la Vespa velutina y sus nidos
El avispón asiático, originario del sudeste asiático, está considerado una especie invasora. Además, está incluido en el Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, que regula el Catálogo español de especies exóticas invasoras. Dicho de forma sencilla: es una especie que no pertenece al ecosistema local y que puede alterar el equilibrio natural.
Una de las principales medidas de control consiste en localizar, retirar y destruir sus nidos mediante procedimientos físicos y mecánicos. Como estos nidos suelen estar a gran altura o en zonas de difícil acceso, su eliminación debe realizarla exclusivamente personal especializado y equipado. Vamos, que no es una misión para resolver con una escalera del trastero y buena voluntad.
Qué hacer si ves un nido de avispa asiática cerca
La recomendación principal es no acercarse al avispero ni intentar manipularlo. Según explicó Nacho Orensanz, gerente de la empresa Quimera, en el programa Buenos Días de Aragón TV, la avispa asiática no suele molestar a las personas y no es especialmente agresiva, pero puede reaccionar si se invade el entorno del nido. Estas son las pautas prácticas que conviene tener claras:
- Mantenerse a más de cinco metros del avispero, ya que al acercarse demasiado una o dos avispas pueden aproximarse para intentar espantar.
- Evitar generar vibraciones cerca del nido, porque pueden interpretarse como una amenaza.
- No intentar retirar ni destruir el avispero por cuenta propia.
- Dejar la intervención en manos de personal especializado y debidamente equipado.
- Mantener la vigilancia si se observa actividad en zonas con agua, vegetación o colmenas cercanas.
La clave es actuar con prudencia. El peligro para las personas es pequeño si no se molesta al nido, pero si no se respeta esa distancia de seguridad puede producirse un ataque masivo. Mejor avisar y apartarse que acabar aprendiendo la lección a picotazos.
Cómo distinguir la avispa asiática de la avispa común
La avispa común, la que se encuentra históricamente en la zona, es mucho más pequeña. Mide en torno a un centímetro o un centímetro y medio de largo. En cambio, la avispa asiática alcanza unos tres centímetros, y en el caso de las reinas puede llegar a unos tres centímetros y medio.
También hay diferencias visibles en el color. La avispa asiática es más oscura y presenta una franja naranja muy evidente en la zona del abdomen. La avispa común, por su parte, tiene los colores amarillo y negro característicos, esa “chaqueta amarilla” que cualquiera reconoce bastante rápido cuando se acerca más de la cuenta.
