La trabajadora acudía entre 30 y 40 minutos antes de las 7:30, pese a que esa era la hora pactada en su contrato. El tribunal dio la razón a la compañía y no consideró el despido improcedente.
Llegar tarde al trabajo puede justificar un despido si la empresa presentó una queja previa. Sin embargo, este caso ocurrido en Alicante se salió de lo habitual: la empleada fue despedida por adelantarse a su jornada y permanecer sin tareas antes del inicio del turno.
El caso de la empresa de transporte en Alicante y el horario fijado en el contrato
Según se testificó durante el juicio, la trabajadora no llegaba a su hora, sino que se presentaba de forma sistemática al menos 30 o 40 minutos antes. La empresa le indicó que debía acudir al puesto solo a partir de la hora establecida, las 7:30.
La compañía sostuvo que esa advertencia fue verbal y que ya se le había pedido que dejara de llegar tan pronto. Aun así, la mujer siguió acudiendo media hora antes del inicio de su turno.
La actitud previa al turno y las advertencias que terminaron en despido
El motivo de fondo, según la empresa, era lo que ocurría durante ese tiempo previo. En el juicio explicó que la trabajadora pasaba más de media hora de brazos cruzados sin hacer nada, ya que no podía empezar su labor hasta que comenzase la jornada.
Dado lo anterior, la compañía alegó que había llamado la atención a la empleada por esa actitud y que no hubo cambios pese a los avisos. Por este motivo, decidió despedirla.
El tribunal avala el despido y descarta la improcedencia por el horario adelantado
Tras la defensa de ambas partes, el tribunal falló a favor de la empresa y recogió que la trabajadora, “al modificar unilateralmente su horario laboral, en última instancia perjudicó a su empresa”.
En este sentido, el elemento decisivo no fue únicamente llegar antes, sino mantener la conducta después de la advertencia. Esa persistencia, según lo expuesto, terminó inclinando la resolución hacia la compañía.
Qué destaca el abogado Juanma Lorente sobre acatar advertencias en el trabajo
El abogado laboralista Juanma Lorente explicó en sus redes sociales por qué la empresa estaba en su derecho. Llegar temprano suele asociarse a compromiso, pero, en este caso, la compañía señaló que ese tiempo no se dedicaba a ninguna tarea y que ya había advertido de la situación. Según el abogado, cuando una empresa comunica un comportamiento que considera problemático, el trabajador debe acatar lo indicado en el aviso.
En conclusión, el caso subraya la relevancia de esas advertencias previas: si el problema se ha comunicado y se mantiene, el despido puede considerarse legítimo ante los juzgados.
