Un pescador lucha durante 45 minutos con un monstruo de río de 2,5 metros que no cabía en su embarcación

La captura ocurrió el 28 de noviembre de 2025 en el río Marinheiro, en São Paulo. El caso adquiere un nuevo contexto tras la norma de 2026 que declaró invasora a la especie fuera de la Amazonia.

Roberto do Carmo Jesus, de 53 años, capturó el 28 de noviembre de 2025 un pirarucú de unos 160 kilos y 2,5 metros en el río Marinheiro, afluente del río Grande, en Cardoso, en el interior del estado brasileño de São Paulo. El pez era tan grande que no cabía en la embarcación, por lo que el pescador tuvo que remolcarlo hasta la orilla. El episodio adquiere actualidad tras la regulación aprobada por Brasil en marzo de 2026 para controlar esta especie fuera de su área natural.

Una lucha de 45 minutos con el aparejo más fino

Roberto pescaba solo cerca de un puente y había preparado dos cañas. El pirarucú mordió precisamente el aparejo que llevaba la línea más fina. El primer tirón fue rápido y violento, de modo que tuvo que cansar al animal con paciencia para evitar que el sedal se rompiera.

La pelea duró unos 45 minutos. Al comprobar las dimensiones del ejemplar, descartó subirlo a la barca y lo llevó a remolque hasta tierra. Ya en la orilla, tres hombres tuvieron que ayudar para levantarlo y colocarlo sobre una báscula. La captura superó su anterior récord personal, fijado en 115 kilos.

El caso se suma a otras capturas de peces gigantes documentadas en agua dulce. Roberto acumula más de 30 años de experiencia y ha pescado más de un centenar de pirarucús. Este ejemplar proporcionó más de 100 kilos de filetes, vendidos a 40 reales por kilo. Con esos datos, el ingreso bruto superó los 4.000 reales.

El pirarucú respira aire con una vejiga natatoria modificada

El tamaño no es su única singularidad. En sus fases juveniles avanzadas y adultas, el pirarucú es un respirador aéreo obligado. A medida que crece, su vejiga natatoria se transforma en un órgano respiratorio y sus branquias reducen su papel en la obtención de oxígeno. Por eso necesita subir periódicamente a la superficie para tomar aire.

Esta capacidad no significa que pueda vivir en tierra. Puede resistir fuera del agua durante un tiempo si mantiene la humedad, pero depende del medio acuático para vivir y desplazarse. La adaptación le permite ocupar ríos, lagunas y zonas inundables con poco oxígeno disuelto.

Brasil autorizó su pesca para controlar poblaciones fuera de la Amazonia

El Ibama publicó el 17 de marzo de 2026 la Instrucción Normativa 07/2026, que declara al pirarucú especie exótica invasora fuera de su área natural, el bioma amazónico. La medida alcanza diez regiones hidrográficas, entre ellas la del Paraná, y autoriza la pesca como instrumento de control poblacional.

El organismo considera que el pez actúa como depredador de alto nivel, generalista y oportunista, con capacidad para presionar a la fauna local donde no es nativo. La actividad debe respetar la legislación vigente y las indicaciones de los órganos ambientales de cada territorio. El control de fauna invasora también se utiliza en otros ecosistemas para reducir daños sobre las especies autóctonas.

La captura ocurrió antes de la nueva instrucción normativa, pero la decisión del Ibama aporta un contexto actual para comprender por qué el pirarucú preocupa fuera de la Amazonia.

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