Un hombre plantó 8 millones de pinos y osos negros y tortugas regresaron a esta reserva natural

La reserva de Nokuse recupera el ecosistema de pino de hoja larga mediante plantaciones, protección de animales y educación ambiental.

El empresario estadounidense Marion Clifton Davis puso en marcha en 2000 la recuperación de antiguas explotaciones agrícolas y forestales en el noroeste de Florida. Así nació Nokuse, una reserva dedicada a restaurar el bosque de pino de hoja larga. Entre 2004 y 2014, su equipo plantó ocho millones de ejemplares, según la documentación técnica del proyecto. La iniciativa continúa, pero fue concebida para desarrollarse durante 300 años.

La recuperación del pino de hoja larga partió de granjas y bosques degradados

Davis había reunido 51.000 acres, unas 20.640 hectáreas, según el reportaje que Smithsonian publicó en septiembre de 2014. Apenas 607 hectáreas conservaban entonces pinos de hoja larga, repartidos en pequeños fragmentos. No eran tierras desérticas, sino antiguas granjas y bosques degradados. Tampoco era un pequeño agricultor, sino un empresario del comercio de materias primas que destinó parte de su fortuna a la conservación.

La recuperación de bosques no consistía en ocupar cada espacio disponible con nuevos árboles. La documentación de Nokuse explica que también había que devolver al terreno sus plantas herbáceas y sus ambientes abiertos. En las zonas que antiguamente eran praderas húmedas no se plantaron pinos. Allí, el trabajo se centró en recuperar la vegetación propia del suelo y reintroducir el fuego controlado.

Una década de plantaciones y medio millón de dólares al año

Los ocho millones de plantones se distribuyeron en 24.000 acres, aproximadamente 9.700 hectáreas, durante el periodo comprendido entre 2004 y 2014. Los trabajadores los colocaron a mano, con separaciones irregulares, en lugar de formar filas uniformes. Esa cifra describe la plantación realizada durante aquellos años. No representa un recuento actualizado de árboles supervivientes ni significa que toda la propiedad quedara restaurada al mismo tiempo.

El esfuerzo también exigió una inversión sostenida. En 2014, Smithsonian recogía que Davis llevaba una década destinando unos 500.000 dólares anuales a plantar pinos y otra cantidad similar al ecosistema. A ello se sumaron las quemas prescritas. La documentación del proyecto describe actuaciones anuales sobre entre 8.000 y 10.000 acres. Estas intervenciones ayudan a mantener espacios abiertos y las plantas de las que se alimentan las tortugas.

Los osos regresaron y las tortugas encontraron nuevos refugios

La recuperación del hábitat permitió que regresaran osos negros desde la cercana base aérea de Eglin, según documentó Smithsonian. Para estos animales, proteger parcelas aisladas no era suficiente. Nokuse también buscaba conectar terrenos naturales por los que pudieran desplazarse. La reserva sigue cumpliendo esa función, según su información oficial. Conecta espacios protegidos del noroeste de Florida y el sur de Alabama.

Las tortugas de tierra constituyen otro componente del proyecto. Nokuse recibe ejemplares desplazados por la urbanización y les ofrece hábitats protegidos. Sus madrigueras sirven de refugio a cientos de otros animales. El seguimiento importa tanto como el traslado, una necesidad compartida con otros proyectos de conservación de tortugas. En una visita publicada en 2021, WFSU documentó madrigueras de ejemplares jóvenes nacidos en una zona restaurada.

Un centro educativo y una restauración que continuará durante generaciones

Davis también financió el Centro de Biofilia E. O. Wilson, inaugurado en 2009 con una inversión de 12 millones de dólares. Las instalaciones disponen de exposiciones interpretativas y una red de senderos para conocer los paisajes de Nokuse. Las visitas acercan la conservación a los escolares fuera de las aulas. La página del centro explica que atiende a miles de estudiantes cada año. El componente educativo formaba parte de un proyecto que pretendía continuar más allá de la vida de su fundador.

El empresario falleció en 2015, pero la restauración siguió adelante. La información actual de Nokuse describe una reserva de 56.258 acres, aproximadamente 22.767 hectáreas, mayor que la superficie recogida en el reportaje de 2014. Sus trabajos incluyen reforestación, recuperación de humedales y control de especies invasoras. El horizonte de 300 años explica por qué esta historia no puede presentarse como un bosque completamente recuperado tras solo 23 años.

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