Un cierre que duele en La Macarena (Sevilla): La Trampuchera baja la persiana y el barrio lo nota desde el primer día

La Trampuchera, bar‑café de cocina casera en el barrio de la Macarena, ha bajado la persiana. Sus propietarios, Pili y Carlos, han decidido cerrar este local de la calle Fray Isidoro 9 para conciliar familia y otro negocio, dejando desde el pasado mes de enero a vecinos y parroquianos sin su punto de encuentro.

En una carta publicada en su cuenta de Instagram bajo el título «Cerrado por vivir», los dueños explican que, tras mucha reflexión, La Trampuchera cerrará definitivamente sus puertas y que la decisión no ha sido fácil, pero responde a la necesidad de conciliación familiar frente a horarios difíciles de asumir.

Un bar de la Macarena que deja huérfanos a sus vecinos

¿Se trata de un cierre temporal? La respuesta es no: se trata de un gesto casi antisistema que pone fin a un negocio que durante tres años ha dado de comer y beber,con una calificación de 4,8 en Restaurant Guru, a una legión de vecinos de la Macarena y de los aledaños del Parlamento andaluz.

Para muchos vecinos, La Trampuchera era un bar acogedor donde se sentían como en casa, como demuestra la catarata de comentarios que ha generado el anuncio del cierre. Desde enero se han quedado huérfanos de este refugio cotidiano, cuyos datos básicos pueden resumirse así:

AspectoDetalle
UbicaciónC/ Fray Isidoro 9, Macarena (Sevilla)
PropietariosPili y Carlos
Actividad y tiempoBar‑café de cocina casera, casi tres años
Motivo y puntuaciónConciliación familiar y 4,8 en Restaurant Guru

Quien se acerca hoy al local se encuentra la persiana bajada y la carta de despedida en la puerta, la misma que muchos leyeron en redes sociales. Durante casi tres años, al cruzar ese umbral se podía pedir a María una cerveza fresquita en la barra. En la práctica, el bar servía para todo esto:

  • Desconectar un rato tras la jornada.
  • Celebrar acontecimientos familiares.
  • Reír con los amigos.
  • Ahogar las penas al otro lado de la barra.

Estrategia de Pili y Carlos para conciliar familia, negocio y La Trampuchera

En su carta, Pili y Carlos cuentan que en tres años han recibido mucho cariño. Reconocen que compaginar otro negocio y la familia hacía imposible mantener el ritmo, por lo que cerraban los sábados a las cinco de la tarde y no abrían hasta el lunes; han decidido trabajar menos para poder vivir mejor.

¿Cómo se han tomado los parroquianos el «Cerrado por vivir»? Muchos se han llevado un disgusto, pero también hay quien aplaude que se elija la familia. Pili y Carlos agradecen que La Trampuchera fuera punto de encuentro del barrio, dicen que los van a echar «muchísimo de menos» y se despiden como «Eternamente agradecidos». La clienta Alma Sánchez lo resume así: «Cerrar por vivir me parece un planazo».

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