Mutti transforma durante el verano la materia prima que venderá durante todo el año. En 2025 alcanzó 777 millones de euros de ingresos y para la campaña de 2026 incorporó a 1.300 trabajadores temporales.
Hay empresas que pueden repartir su producción durante doce meses y otras que tienen apenas unas semanas para jugarse buena parte del año. Mutti pertenece al segundo grupo. El fabricante italiano concentra entre julio y septiembre la transformación del tomate fresco que después convierte en polpa, passata, concentrados y salsas. Durante ese periodo sus fábricas trabajan a pleno rendimiento y, en 2026, la compañía ha necesitado 1.300 empleados estacionales para reforzar tres plantas.
La historia resulta especialmente llamativa por la escala alcanzada. Mutti cerró 2025 con 777 millones de euros de facturación, un 10,6% más que un año antes. El grupo vende ya en más de un centenar de países y obtiene en los mercados internacionales el 60% de sus ingresos.
El caso tiene puntos en común con otras historias de industria alimentaria, como el crecimiento de Entrepinares o la formación en Inés Rosales, donde la escala industrial sigue dependiendo de procesos muy específicos.
Mutti concentra la transformación del tomate en unos 70 días
La campaña del tomate marca el calendario industrial de Mutti. La propia empresa ha explicado en distintas ocasiones que la temporada habitual se concentra en unos 70 días, desde mediados de julio hasta finales de septiembre. Durante esas semanas llega la materia prima recolectada en su momento de maduración y las plantas funcionan prácticamente de forma continua.
No significa que las fábricas permanezcan cerradas durante los otros diez meses. La concentración se refiere fundamentalmente a la transformación del tomate fresco, un producto que obliga a trabajar con tiempos muy reducidos. Mutti asegura que sus tomates se procesan dentro de las 24 horas siguientes a la cosecha para conservar sus características.
La escala ayuda a entender la intensidad de esas semanas. En la campaña de 2025, el grupo procesó más de 728.000 toneladas de tomate, el mayor volumen de su historia. Esta cifra no debe confundirse con las 403.000 toneladas comunicadas en sus resultados financieros, que corresponden al volumen de ventas de producto durante el ejercicio.
La inteligencia artificial también participa en el control de los tomates
Antes de que la materia prima llegue a los productos que acaban en los supermercados, pasa por distintos controles de calidad. Mutti analiza factores como el color, la acidez, los azúcares o la presencia de frutos dañados.
La compañía confirmó en su informe de sostenibilidad que desde la campaña de 2024 utiliza en sus plantas un dispositivo basado en inteligencia artificial durante el control de recepción. El sistema fotografía las muestras, detecta posibles defectos y ayuda al operario a evaluar los tomates.
Ese control forma parte de un modelo en el que la calidad también tiene repercusiones económicas para los agricultores. Mutti mantiene una política de precios e incentivos que remunera mejor la materia prima que cumple sus estándares. La empresa sostiene que, tomando como referencia el promedio de diez años, paga aproximadamente un 10% por encima del precio medio del mercado por tomates de calidad.
De empresa familiar a un negocio de 777 millones de euros
Mutti nació en Parma en 1899 y Francesco Mutti asumió la dirección en 1994 como cuarta generación de la familia. A partir de entonces, la empresa apostó por diferenciar el tomate en conserva por calidad en lugar de competir únicamente por precio.
Las fuentes consultadas no coinciden exactamente sobre el tamaño de la compañía en aquel momento. Algunas sitúan la facturación de 1994 en 14 millones de euros, mientras otras hablan de unos 10 u 11 millones. La comparación más segura es, por tanto, la magnitud del crecimiento alcanzado desde mediados de los noventa.
El dato actual sí es inequívoco. Mutti facturó 777 millones de euros en 2025, frente a 703 millones en 2024. El EBITDA alcanzó los 69 millones y el beneficio neto se situó en 22,1 millones. La empresa prepara además inversiones por otros 42 millones de euros durante 2026.
Ese crecimiento convive con una organización laboral especialmente intensa durante el verano. Para la campaña de 2026, Mutti anunció 1.300 contratos estacionales, con 500 trabajadores en Montechiarugolo, 400 en Collecchio y otros 400 en Oliveto Citra. Más del 70% de estos empleados tienen menos de 35 años y, según la compañía, casi la mitad de su plantilla permanente comenzó trabajando precisamente durante una campaña temporal.
