Los especialistas en lavado coinciden en el error que muchos cometen con botones y cremalleras

Preparar bien las prendas antes de meterlas en la lavadora puede evitar enganches, roturas, pérdida de color y un desgaste prematuro. Los especialistas recuerdan que pequeños gestos, como cerrar cremalleras, desabrochar botones y lavar la ropa del revés, ayudan a alargar la vida útil de las prendas y a ahorrar dinero.

Mantener la ropa en buen estado no depende solo de la calidad del tejido o del detergente utilizado. También influye, y mucho, la forma en la que se prepara cada prenda antes del lavado. Según varios expertos en cuidado del hogar y electrodomésticos, muchos daños habituales se producen dentro del tambor por fricción, tensión en las costuras o roces entre prendas de distinto grosor.

Por qué las cremalleras deben cerrarse antes de meter la ropa en la lavadora

Uno de los errores más repetidos al poner la lavadora es dejar las cremalleras abiertas. Aunque pueda parecer un gesto sin importancia, los especialistas advierten de que puede provocar daños tanto en la ropa como en el propio electrodoméstico.

El ingeniero químico Diego Fernández, conocido en redes sociales como @renovandoconideas, explica que las cremalleras “son muy abrasivas” y por eso deben ir cerradas antes del lavado. Sus dientes, ya sean metálicos o de plástico rígido, pueden engancharse a otras prendas, desgarrar fibras delicadas o acelerar el deterioro de camisetas, blusas y tejidos finos.

Los expertos de Al Sako Electrodomésticos coinciden en esta recomendación y señalan que una cremallera suelta puede enganchar la ropa más delicada e incluso rayar la puerta o algunas superficies de la lavadora. En la misma línea, desde Ringlete insisten en que la cremallera debe cerrarse completamente, de tope a tope, para evitar que algún diente quede expuesto durante el ciclo.

Los botones deben quedar abiertos para evitar roturas y tensión en las costuras

Con los botones ocurre lo contrario. Aunque muchas personas tienden a abrochar camisas, polos o chaquetas antes del lavado, los expertos recomiendan dejarlos abiertos. El motivo es la tensión que se genera cuando la ropa gira, se estira y se retuerce dentro del tambor.

Diego Fernández explica que los botones deben dejarse abiertos para evitar que, durante el movimiento de la lavadora, puedan desprenderse. Cuando permanecen abrochados, el hilo que los sujeta soporta tirones continuos, lo que aumenta el riesgo de que se aflojen, se rompan o terminen arrancándose.

Desde Al Sako Electrodomésticos también recomiendan desabrochar los botones del cuello y de las muñecas, especialmente en camisas. Este gesto protege la integridad de la prenda y reduce la presión sobre las costuras, una de las zonas que más sufren durante el lavado.

Lavar la ropa del revés ayuda a proteger colores, estampados y tejidos

Otro hábito sencillo para cuidar mejor la ropa es darle la vuelta antes de meterla en la lavadora. La periodista especializada en hogar Lucía Garrido sostiene que lavar las prendas del revés ayuda a que duren “más y mejor”, ya que protege la parte visible de la ropa frente al roce constante.

Dentro de la lavadora, las prendas se limpian por fricción. Por eso, al colocarlas del revés, el mayor desgaste recae sobre la parte interior y no sobre la exterior, donde se encuentran los colores, estampados, serigrafías o acabados más visibles.

Además, la zona interior suele acumular más suciedad por el contacto directo con el cuerpo, especialmente en cuellos, axilas y puños. Por tanto, lavar del revés también facilita que esas áreas reciban una limpieza más eficaz.

Los expertos añaden otros consejos básicos: usar ciclos cortos de entre 30 y 40 minutos cuando la ropa no esté muy sucia, no llenar la lavadora más de dos tercios de su capacidad y separar los tejidos pesados, como el denim, de las prendas delicadas. Para ropa interior, sujetadores o prendas finas, las bolsas de lavado son una buena opción para evitar enganches, deformaciones y daños en el tambor.

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