El CEO de Shakers, Héctor Mata, sostiene que en España se ha legislado sobre el trabajo autónomo sin escuchar lo suficiente a quienes lo desempeñan. A su juicio, tratar igual a perfiles muy distintos complica el desarrollo de una economía con gran potencial.
Los trabajadores autónomos vuelven a estar en el centro del debate. Héctor Mata, CEO de Shakers y especialista en el sector, asegura que en España se ha regulado este modelo laboral pensando en proteger al trabajador, pero sin preguntar antes a los profesionales independientes qué necesitan realmente. En su opinión, eso ha dado lugar a una normativa que no siempre resulta beneficiosa.
Los especialistas piden diferenciar entre los distintos perfiles de trabajadores autónomos
Mata sostiene que no todos los autónomos parten de la misma realidad. ¿Tiene sentido regular del mismo modo a quienes viven situaciones más precarias y a quienes aportan un alto valor añadido? Para el experto, no. Antes de entrar en el detalle, este es el esquema que, según explica, debería tenerse en cuenta:
- Autónomos en trabajos más precarios, a los que hay que proteger más.
- Profesionales independientes de alto valor añadido, con ingresos anuales muy por encima del salario medio.
A partir de ahí, el CEO de Shakers defiende que la legislación debería adaptarse mejor a cada caso. Según explica, este segundo grupo no solo genera riqueza e impuestos, sino que también puede ayudar a que profesionales que trabajan en el extranjero regresen a España para desarrollar aquí su potencial. Ojo, porque ahí está una de las claves del debate.
La prestación por paternidad reabre el debate sobre flexibilidad y facturación
Mata pone como ejemplo el caso de un freelance de su plataforma, experto en inteligencia artificial y con proyectos para varias multinacionales. Según relata, este profesional acababa de ser padre y quería mantener sus encargos, pero no podía compatibilizar el trabajo con la prestación por paternidad. Para resumir esa situación, la comparación planteada por Mata queda así:
| Aspecto | Lo que quería el profesional | Lo que, según Mata, ocurre ahora |
|---|---|---|
| Tras ser padre | Seguir con sus proyectos | No puede trabajar en paralelo a la prestación |
| Facturación mensual | Mantener más de 10.000 euros al mes | Está obligado a dejar de trabajar |
| Prestación | No le interesaba cobrarla | Recibiría 900 euros al mes |
Tras exponer este caso, Mata habla de una paradoja: se obliga a detener su actividad a un trabajador que, según explica, no quiere esa prestación en esos términos. Por tanto, reclama más flexibilidad para quienes sí pueden compaginar su vida personal con su actividad profesional.
El especialista va un paso más allá y avisa de otro cambio de fondo: «Una de cada tres personas que acaba universidad en posiciones técnicas, su primera opción profesional ya no es trabajar en una compañía, sino que directamente se decantan por ser freelance». Además, añade que este fenómeno está creciendo mucho.
En consecuencia, el mensaje que lanzan los especialistas es claro: escuchar más a los autónomos y distinguir entre perfiles distintos para elaborar una regulación más ajustada. Porque, al final, ¿cómo se va a legislar bien si no se pregunta antes a quienes lo viven cada día?
