Miles de estadounidenses de entre 80 y 90 años trabajan en profesiones muy físicas y peligrosas. Los casos de Jim Franck, Bill Miller, Dix Roberts y John Gercher ponen rostro a esta realidad.
Jim Franck, de 81 años y residente en Oregón, continúa levantando viviendas tras más de cinco décadas de oficio en Estados Unidos y las Islas Vírgenes. Según ha contado, no tiene intención de retirarse, tal y como recogió Business Insider.
Octogenarios que siguen trabajando en profesiones físicas y peligrosas en Estados Unidos
Franck ha optado por tareas de supervisión para esquivar la parte más dura, aunque aún maneja una retroexcavadora y construye terrazas y chimeneas, pese al dolor de espalda. Sabe que un paso en falso podría terminar su carrera. No le frena: “Para mí es como un arte, y un artista sigue pintando hasta que se muere”.
Quiénes son, qué hacen y por qué continúan más allá de la jubilación
Estas son las trayectorias resumidas de quienes, con más de 80, permanecen en activo. ¿Qué les empuja a seguir?
| Nombre | Edad | Oficio | Ubicación | Motivación o resumen |
|---|---|---|---|---|
| Jim Franck | 81 | Contratista de construcción de viviendas | Oregón; EE. UU. e Islas Vírgenes | Lo vive “como un arte”; supervisa y aún usa maquinaria. |
| Bill Miller | 82 | Carretillero y maquinaria | Carolina del Norte | Trabaja 15–20 h/semana; se divierte “demasiado conduciendo”. |
| Dix Roberts | 88 | Agricultor (Roberts Family Farms) | Utah | “Hago todo el trabajo que puedo y me siento seguro”; controla maleza en cuatrimoto con tanque de 60 L y manguera de 30 m; su esposa Ruth (83) vende productos. |
| John Gercher | 81 | Conductor de autobús escolar | Pensilvania | Necesita ingresos extra tras reveses; perdió ahorros en la burbuja puntocom; conduce por contribuir a su comunidad; tiene cataratas en desarrollo y superó examen de vista y físico. |
¿Lo común? Vocación, necesidad o ambas. En pocas palabras, quieren seguir siendo útiles.
Riesgos reconocidos, limitaciones físicas y decisiones personales para seguir en activo
¿Dónde ponen el límite? Ellos mismos lo explican con hechos y frases muy concretas. Dicho pronto y claro, cada uno marca su ritmo.
- Franck evita la parte más física, pero sigue a pie de obra con retroexcavadora y trabajos de terrazas y chimeneas pese al dolor de espalda.
- Miller no lo hace por dinero: trabaja 15-20 horas y asegura que se divierte “demasiado conduciendo”; también opera tractor, retroexcavadora y gato de tijera.
- Roberts, a los 88, afirma: “Hago todo el trabajo que puedo y me siento seguro”. Controla la maleza con una cuatrimoto, un tanque de 60 litros y una manguera de 30 metros.
- Gercher conduce para recuperarse de reveses y aportar a su comunidad; tiene cataratas en desarrollo y advierte: “Estoy mentalmente sano, pero no quiero abusar del hospital”.
Este mosaico demuestra que la jubilación no siempre llega por calendario. Hay pasión, hay necesidad y hay comunidad. Mientras se sientan útiles, seguirán al volante, en la obra o en la granja. ¿Quién dijo que la edad define el final del trabajo?
