Guardar dinero “quieto” en una cuenta corriente ya no convence tanto como antes. Y no es raro: cuando el bolsillo aprieta, cada euro empieza a mirarse con lupa, casi como si tuviera DNI propio. Según explica la experta en economía de COPE, Victoria Ballesteros, los hogares españoles están cambiando la forma de gestionar sus ahorros. La tendencia es clara: “Los españoles cada vez guardamos menos dinero en cuentas corrientes y más en cuentas remuneradas o en inversiones”.
Este cambio llega mientras la renta recupera niveles prepandemia y la mediana se sitúa en 36.100 euros brutos anuales. Eso sí, aunque los ingresos mejoran, la riqueza de las familias todavía no ha vuelto a los niveles previos a la crisis financiera.
Por qué los españoles guardan menos dinero en cuentas corrientes
La cuenta corriente de toda la vida sigue ahí, pero cada vez pesa menos en la estrategia financiera de muchos hogares. Según Victoria Ballesteros, se está produciendo un movimiento hacia cuentas remuneradas o inversiones, es decir, hacia opciones que buscan obtener algo de rentabilidad en lugar de dejar el dinero parado.
El cambio no aparece aislado. Coincide con una mejora de la renta tras la pandemia y con una cifra clave: 36.100 euros brutos anuales de renta mediana. Dicho de forma sencilla, esa mediana significa que la mitad de la población gana más de 36.100 euros brutos al año y la otra mitad gana menos.
La renta mediana vuelve al nivel prepandemia: 36.100 euros brutos anuales
La última Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España refleja una recuperación de los niveles de renta prepandemia. Además, según la información aportada, esa mejora también llega a los hogares con menos renta, un dato relevante porque no todos los avances económicos se notan igual en todos los bolsillos.
Ahora bien, aquí viene el matiz importante, porque en economía casi siempre hay una segunda parte menos amable. La renta mejora, pero la riqueza no ha crecido al mismo ritmo. Laura Crespo, economista del Banco de España, lo resume al señalar que “Todavía en 2024, el valor de la riqueza neta mediana no había alcanzado los valores observados antes de la crisis financiera”.
Cómo influye la vivienda en la riqueza de las familias españolas
La vivienda en propiedad sigue siendo el gran factor que marca la riqueza de los hogares españoles. Según los datos de la encuesta, los mayores de 65 años concentran la mayor parte de esa riqueza, algo que encaja con una realidad conocida: quien compró vivienda hace años suele tener hoy una posición patrimonial más sólida.
Para otros grupos, la situación es bastante distinta. El acceso a la vivienda continúa siendo “el gran problema estructural” en materia de deuda. En especial, los hogares con miembros de entre 40 y 50 años acumulan la mayor parte de las hipotecas, una carga que condiciona mucho la economía familiar, por muy ordenadas que estén las cuentas.
Qué pasa con las hipotecas y los créditos personales
El endeudamiento no afecta igual a todos los hogares. En el caso de las hipotecas, la mayor concentración aparece entre familias con miembros de entre 40 y 50 años, precisamente una etapa en la que muchos hogares arrastran pagos importantes ligados a la vivienda.
Sin embargo, la deuda hipotecaria disminuye entre los hogares con menor patrimonio. Eso no significa que estén libres de presión financiera, ni mucho menos. Según la información aportada, estos hogares tienen el doble de créditos personales, una forma distinta de deuda que también puede pesar bastante en el día a día.
Cuentas compartidas con hijos: cuándo Hacienda puede ver una donación encubierta
Compartir una cuenta bancaria con un hijo puede parecer un gesto práctico y familiar, de esos que se hacen “para facilitar las cosas”. Pero la notaria Cristina Clemente advierte de que esta práctica puede traer problemas con la Agencia Tributaria si Hacienda interpreta que hay una donación encubierta.
Clemente aclara que “no hay nada nuevo bajo el sol, siempre ha sido así”, aunque también señala que “ahora han aumentado los controles para su detección”. El conflicto aparece cuando el dinero lo aportan exclusivamente los padres y se utiliza para “satisfacer necesidades exclusivas de ese hijo”. En ese caso, Hacienda puede considerar que no estamos ante una simple cuenta compartida, sino ante una donación encubierta.
Qué dice el Tribunal Supremo sobre la cotitularidad de una cuenta
El Tribunal Supremo introduce un matiz importante para no meterlo todo en el mismo saco. Según la información aportada, la mera cotitularidad de una cuenta no supone por sí sola la creación de una comunidad de bienes ni una donación.
Esto quiere decir que figurar como cotitular no implica automáticamente que el dinero pertenezca a todos los titulares por igual. La clave está en el uso real del dinero, quién lo aporta y para qué se emplea. Ahí es donde Hacienda puede mirar con lupa, que en estos asuntos administrativos no suele faltar lupa, carpeta y paciencia.
Qué puede hacer una familia para ordenar sus finanzas sin sustos
Con este panorama, la recomendación práctica es revisar cómo se guarda el dinero, cómo se invierte y cómo se comparten las cuentas dentro de la familia. No se trata de alarmarse, sino de tener claro qué movimientos pueden generar dudas, sobre todo cuando intervienen padres, hijos y cuentas bancarias compartidas. Para evitar líos innecesarios, conviene tener presentes estos pasos:
- Revisar si el dinero está en una cuenta corriente, una cuenta remunerada o una inversión, y entender qué papel cumple cada opción.
- Tener claro quién aporta el dinero en una cuenta compartida con un hijo.
- Evitar que una cuenta común se use solo para pagar necesidades exclusivas de una persona si el dinero procede únicamente de otra.
- Diferenciar entre renta y riqueza: ingresar más no siempre significa tener más patrimonio.
- Vigilar el peso de hipotecas y créditos personales, especialmente en hogares de entre 40 y 50 años o con menor patrimonio.
En consecuencia, el mensaje de fondo es bastante claro: los españoles están moviendo su dinero hacia alternativas con rentabilidad, pero la foto completa tiene más matices. La renta mediana llega a 36.100 euros brutos anuales y recupera niveles prepandemia, aunque la riqueza neta mediana todavía no alcanza los valores anteriores a la crisis financiera. Y, por si fuera poco, compartir cuenta con un hijo puede ser útil, sí, pero también exige hacerlo con cuidado para no llevarse un susto con Hacienda.
