El camión minero eléctrico sin cabina, con batería de 801 kWh y capacidad para cargar 90 toneladas

El SKT145Ei ya trabaja dentro de una flota autónoma en minas a cielo abierto. Sus motores alcanzan 990 CV y 2.300 Nm.

SANY ha mostrado en funcionamiento el SKT145Ei, un camión minero eléctrico desarrollado para operar sin conductor ni cabina. El vehículo puede transportar hasta 90 toneladas de material y utiliza una batería de 801 kWh. La máquina se integra en una flota autónoma que repite rutas entre las zonas de extracción y los puntos de descarga dentro de explotaciones mineras controladas.

La ausencia de cabina permite reorganizar los sensores del SKT145Ei

El aspecto más llamativo del SKT145Ei está en su parte delantera. En lugar del puesto de conducción habitual, incorpora una estructura compacta que concentra los sistemas electrónicos y los sensores. Tampoco necesita volante, pedales, salpicadero ni otros componentes reservados al manejo manual.

Detrás mantiene una gran caja basculante preparada para recoger y descargar roca o mineral. La eliminación de la cabina también reduce la longitud total del vehículo, una característica que facilita sus movimientos por las carreteras estrechas de determinadas explotaciones.

SANY sostiene que convertir un camión minero tradicional en un vehículo autónomo condiciona la colocación de sensores y controladores. La arquitectura original continúa reservando espacio a elementos que dejan de ser necesarios cuando no existe un conductor.

El SKT145Ei, por el contrario, ha sido concebido alrededor de sus funciones autónomas. Este planteamiento permite distribuir los sensores con mayor libertad y facilita las tareas de inspección y mantenimiento. La tecnología se enmarca en la expansión de los vehículos eléctricos, que ya no se limita a turismos o furgonetas ligeras.

Zhang Long, jefe del equipo de SANY Intelligent Mining Solution, explicó que la plataforma sin cabina ha sido diseñada específicamente para la conducción autónoma. Según el responsable, su configuración optimiza la ubicación de los equipos de control y mejora la adaptación del camión a los recorridos mineros.

El camión coordina sus movimientos con el resto de la flota

El SKT145Ei no trabaja como una unidad aislada. Forma parte de una flota gestionada por un sistema capaz de coordinar simultáneamente varios camiones autónomos. Cada vehículo recibe instrucciones sobre el trayecto que debe completar, adapta la velocidad y mantiene una distancia de seguridad respecto a las demás máquinas.

El proceso se desarrolla sin intervención directa de una persona a bordo. Las rutas conectan las zonas de extracción con los puntos elegidos para descargar el material, por lo que los vehículos pueden repetir los mismos ciclos durante toda la jornada.

Los sensores permiten detectar obstáculos o incidencias dentro del recorrido asignado. Cuando el sistema identifica una alteración, el camión puede modificar su comportamiento automáticamente. También existe la posibilidad de supervisar o intervenir en la operación de forma remota.

Estas máquinas están destinadas a entornos controlados y no a carreteras abiertas al tráfico. Las minas a cielo abierto ofrecen trayectos definidos, accesos restringidos y movimientos repetitivos, condiciones que facilitan la implantación de la conducción autónoma.

La compañía pretende reducir la exposición de los trabajadores a los entornos más peligrosos de una explotación. La retirada del conductor evita que una persona tenga que permanecer durante horas entre maquinaria pesada, polvo, vibraciones y recorridos de elevada exigencia. Las condiciones especiales de la actividad minera también obligan a las empresas a aplicar estrictos protocolos de prevención y seguridad.

La batería de 801 kWh alimenta el sistema eléctrico

El sistema de propulsión utiliza una batería de 801 kWh, destinada a mover un vehículo industrial con una capacidad de carga de 90 toneladas. Los datos aportados sobre el modelo también señalan una potencia de hasta 990 CV y un par máximo de 2.300 Nm.

La cifra de 90 toneladas corresponde a la carga que puede transportar el camión. No representa el peso total del vehículo ni su masa en vacío, datos que no aparecen detallados en la información difundida sobre esta unidad.

SANY tampoco ha concretado la autonomía disponible ni el número de ciclos de trabajo que puede completar antes de recargar. Sin esos datos, no es posible determinar cuánto tiempo puede permanecer operativo con una carga completa ni comparar su rendimiento energético con el de un camión minero diésel equivalente.

La propulsión eléctrica elimina las emisiones directas que produciría un motor de combustión durante el funcionamiento. Además, dispone de menos componentes mecánicos sometidos a desgaste. La transformación del sector exigirá profesionales preparados en electromecánica de vehículos y sistemas eléctricos de gran potencia.

El fabricante también busca reducir los costes operativos mediante la combinación de electricidad y automatización. La ausencia de conductor permite ampliar los periodos de trabajo, aunque la disponibilidad real dependerá de la recarga, el mantenimiento, la planificación de la mina y las condiciones de cada recorrido.

SANY ya utiliza soluciones autónomas en minas a cielo abierto

La empresa presentó el SKT145Ei como su primer camión minero completamente eléctrico y autónomo. El fabricante asegura que el vehículo admite conducción autónoma, intervención remota y toma de control dentro de la explotación.

SANY también indica que sus soluciones de minería inteligente están desplegadas en más de 20 grandes minas a cielo abierto y gestionan miles de equipos. Estas cifras corresponden al conjunto de sus sistemas mineros inteligentes y no exclusivamente al modelo SKT145Ei.

Las imágenes difundidas muestran que el camión ha superado la fase de diseño conceptual. No obstante, la compañía todavía no ha publicado una ficha técnica completa con todos los datos necesarios para valorar su rendimiento, como autonomía, velocidad máxima, tiempo de recarga, peso en vacío o vida útil prevista de la batería.

El SKT145Ei reúne tres cambios que están avanzando de forma simultánea en el transporte industrial: electrificación, conducción autónoma y eliminación de componentes pensados para el manejo humano. La ausencia de cabina no responde únicamente a una decisión estética, sino a una arquitectura creada para una máquina que no necesita llevar a una persona en su interior.

La información oficial sobre el vehículo puede consultarse en el comunicado de SANY, publicado por la propia compañía durante la presentación de sus tecnologías inteligentes y eléctricas para minería.

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