El estudio de OP 313 sitúa al objeto como el blázar más lejano observado a muy alta energía y ayuda a medir la luz intergaláctica.
Los telescopios LST-1 y MAGIC, instalados en La Palma, han confirmado mediante un estudio publicado en agosto de 2026 la detección de OP 313. La primera señal se registró en diciembre de 2023 y recorrió el cosmos durante unos 8.000 millones de años. El resultado convierte a este blázar en el más lejano observado en rayos gamma de muy alta energía. También permite analizar cómo cambia esa radiación mientras atraviesa el espacio intergaláctico. El Instituto de Astrofísica de Canarias difundió las conclusiones el 24 de agosto, tras la publicación del trabajo científico.
OP 313 se convierte en el blázar más lejano observado a estas energías
OP 313 es un núcleo galáctico activo alimentado por un agujero negro supermasivo. Pertenece a los cuásares de radio de espectro plano, una clase de blázares muy luminosa. Su chorro de materia apunta casi hacia la Tierra, lo que intensifica la radiación recibida. El objeto tiene un corrimiento al rojo de z = 0,997. Esa medida corresponde a una distancia aproximada de 8.000 millones de años luz.
LST-1 comenzó a observarlo el 10 de diciembre de 2023, después de alertas ópticas y de alta energía. MAGIC inició el seguimiento durante la misma campaña y confirmó la detección. OP 313 es el décimo cuásar de esta clase identificado en rayos gamma muy energéticos. También supera por poca distancia al anterior récord, PKS 0346-27, situado en z = 0,991. LST-1 reunió unas 15 horas de datos útiles durante nueve días y añadió cinco horas en enero de 2024. En ese segundo periodo, la fuente había bajado de actividad y dejó de mostrar una señal gamma significativa. El avance coincide con otros proyectos, como el radiotelescopio de 1.650 antenas, orientado a explorar el cielo en frecuencias de radio.
La señal perdió fotones durante su viaje por la luz de fondo extragaláctica
Los rayos gamma no llegaron intactos a los instrumentos canarios. Durante su viaje interactuaron con la luz de fondo extragaláctica, conocida como EBL. Esta radiación reúne la luz emitida por estrellas y galaxias durante la historia cósmica. Al chocar, un fotón gamma puede desaparecer y convertirse en un electrón y un positrón. El proceso reduce progresivamente la señal y complica la observación de fuentes tan remotas.
El equipo combinó datos de LST-1, MAGIC, Fermi-LAT y otros observatorios. El análisis estableció límites sobre la densidad de la EBL entre 0,325 y 1,069 micrómetros. Esa franja pertenece principalmente al fondo óptico cósmico y ayuda a reconstruir la evolución de la luz del universo. Las mediciones no ofrecen una fotografía directa de esa radiación difusa. Permiten estimarla mediante la pérdida de fotones gamma registrada a distintas energías. Mireia Nievas Rosillo afirma que cada detección remota «abre una nueva ventana para estudiar la luz de fondo extragaláctica».
Un chorro de electrones explicaría el intenso destello de OP 313
El estudio también analiza qué produjo la llamarada. Durante ese episodio, Fermi-LAT midió una emisión de alta energía unas 50 veces superior al promedio de la fuente. Los modelos apuntan a una población muy densa de electrones acelerados casi hasta la velocidad de la luz. Estas partículas circularían dentro de un chorro de plasma lanzado desde las proximidades del agujero negro.
Los electrones chocarían con fotones menos energéticos y les transferirían parte de su energía. El proceso se conoce como dispersión Compton inversa y encaja con un modelo leptónico de dos zonas. El disco de acreción, la región de líneas anchas y el toro de polvo aportarían los fotones iniciales. Los autores todavía no han identificado cuál de esos campos domina la emisión. Varias combinaciones reproducen de forma aceptable el espectro observado, por lo que serán necesarias nuevas campañas coordinadas. El trabajo ofrece una explicación compatible con los datos, pero no una única solución cerrada.
La nueva red de telescopios de La Palma ampliará el horizonte gamma
LST-1 logró el récord mientras seguía en fase de puesta en marcha. Es el prototipo de los cuatro grandes telescopios previstos para la estación norte del CTAO. Su espejo mide 23 metros y permite detectar señales desde energías cercanas a 20 gigaelectronvoltios. Los dos telescopios MAGIC, con espejos de 17 metros, aportaron una observación estereoscópica y confirmaron el resultado. La combinación de instrumentos permitió cubrir mejor el rango energético y contrastar las mediciones independientes.
La inauguración de la subred completa de cuatro LST está prevista para el 15 de octubre de 2026 en La Palma. El conjunto ampliará la sensibilidad hacia fuentes extragalácticas lejanas y fenómenos variables. A diferencia de citas visibles como el eclipse solar de 2027, estos rayos no pueden observarse directamente.
Los telescopios Cherenkov detectan los breves destellos producidos cuando la radiación gamma interactúa con la atmósfera terrestre. La ampliación permitirá seguir llamaradas rápidas y buscar fuentes todavía más antiguas o más débiles.
