DGT: cuidado con los charcos y los peatones porque puede costarte una multa

Salpicar a un peatón al pasar por un charco no es solo una mala educación: también puede convertirse en una multa que llega a casa sin que casi te des cuenta. En un día de lluvia intensa, las calles se llenan de balsas de agua y es fácil cometer el típico error: pasas con el coche por el borde de la calzada, el neumático levanta una cortina de agua y, cuando miras por el retrovisor, ves a una persona en la acera completamente empapada. Puede parecer un accidente sin importancia, pero la normativa lo tiene claro y protege al eslabón más débil de la vía: el peatón.

Qué multa te puede caer por salpicar con el coche a un peatón

Cuando llueve fuerte, tu responsabilidad al volante aumenta. No se trata solo de llegar a tu destino, sino de cómo tu conducción afecta a los demás. Si cruzas un charco y mojas a alguien, estás cometiendo una infracción leve. Según el artículo 80 de la Ley de Tráfico, las sanciones por este tipo de conductas pueden llegar hasta los 100 euros, aunque lo más habitual es que la multa se quede en 80 euros. Para que tengas claros los importes y sus efectos, puedes fijarte en este resumen:

Tipo de sanción por salpicar a peatonesImporte habitualImporte máximo posibleReducción por pronto pagoPérdida de puntos del carné
Infracción leve por mojar a un peatón con charcos80 €Hasta 100 €50% sobre el importe habitualNo conlleva pérdida de puntos

Que no suponga pérdida de puntos no significa que sea algo menor. Recibir una notificación en casa por haber empapado a alguien no es precisamente agradable, sobre todo cuando se trata de una situación que podrías haber evitado con un poco más de cuidado.

Normas del Reglamento General de Circulación sobre charcos y peatones

¿Por qué te pueden multar si “solo” has pasado por un charco? El Reglamento General de Circulación recoge la respuesta. El artículo 2 obliga a todos los usuarios de la vía a comportarse de forma que no causen peligros, perjuicios ni molestias innecesarias a los demás. Si aceleras sabiendo que hay agua y peatones cerca, estás generando una molestia evidente.

Además, el artículo 3 insiste en que debes conducir con la diligencia y la precaución necesarias para evitar daños propios o ajenos. Esto implica estar atento a los charcos y a las personas que caminan por la acera, anticipándote a la situación. El artículo 46 recuerda, por su parte, que hay momentos en los que es obligatorio moderar la velocidad, como cuando el pavimento está deslizante o existe la posibilidad de proyectar agua u otros materiales sobre otros usuarios. En otras palabras: ante un charco, tu primera reacción debería ser levantar el pie del acelerador.

Consejos para conducir con lluvia intensa y evitar salpicaduras

Cuando la lluvia cae con fuerza, lo más prudente es evitar las zonas laterales del carril, donde el agua suele acumularse por la inclinación de la calzada. Si ves que no te queda más remedio que atravesar una balsa, conviene comprobar si hay peatones cerca y adaptar la velocidad. ¿Realmente merece la pena pasar rápido y arriesgarte a mojar a alguien? A la hora de la verdad, hay varios gestos sencillos que ayudan a evitar multas y malos ratos:

  • Evitar las zonas laterales del carril con más charcos, reduciendo la velocidad si hay peatones cerca y pasando sobre el agua de forma suave para minimizar la proyección hacia la acera.

Además de ser una cuestión de respeto, conducir más despacio en estas condiciones también te protege a ti. El aquaplaning aparece cuando el neumático no puede evacuar toda el agua y pierde contacto con el asfalto, lo que puede hacerte perder el control del vehículo y provocar un accidente grave. Por tanto, ir más despacio no es solo cortesía: es una medida de seguridad esencial para todos los que viajan en el coche.

La calle es un espacio compartido. La lluvia afecta tanto a quien va andando bajo el paraguas como a quien conduce protegido dentro del vehículo. La próxima vez que veas un gran charco delante, piensa en quién puede estar al otro lado antes de acelerar: evitarás una posible sanción y, de paso, más de un enfado.

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