Ayudar a una opositora a conducir un autobús acaba en despido de un trabajador del Servicio Municipal de Transportes Urbanos

El trabajador, con 20 años de antigüedad en el Servicio Municipal de Transportes Urbanos (SMTU) de Santander, utilizó un vehículo de la empresa para practicar maniobras de una prueba de concurso-oposición. El Tribunal Superior de Justicia de Cantabria ha dado la razón a la empresa municipal y ha confirmado la sanción.

Trabajar en un ayuntamiento, incluso como personal laboral, suele asociarse a estabilidad. Sin embargo, según recoge esta sentencia, determinadas irregularidades pueden acabar en despido cuando afectan a la confianza y a la buena fe en la relación laboral.

El concurso-oposición del SMTU de Santander y la prueba práctica de maniobras

El conflicto se enmarca en un concurso-oposición del SMTU de Santander en el que se ofertaban 68 plazas de conductor-perceptor, es decir, el perfil que conduce el autobús de línea y cobra los billetes.

Dentro del proceso selectivo se incluía una prueba práctica basada en varias maniobras, entre ellas un giro de 180 grados y el aparcamiento del vehículo. Esas maniobras, además, pudieron ser observadas por algunos aspirantes desde un puente, lo que les permitió prepararse.

En este contexto, una de las opositoras era una mujer que había estado contratada en diversas ocasiones como personal eventual en la empresa municipal.

La práctica con el autobús de cocheras durante la jornada laboral del trabajador

El trabajador despedido llevaba dos décadas en el SMTU como conductor de cocheras. Su labor no consistía en realizar líneas, sino en tareas internas como aparcar, repostar y lavar autobuses dentro de las instalaciones, sin salir de ellas.

Según los hechos recogidos, dos días antes de la convocatoria de la prueba práctica de esta opositora y tres días después de que otros aspirantes ya la hubieran realizado, alrededor de las 7 de la mañana sacó un autobús de la cochera para ensayar las maniobras exigidas.

Durante ese tiempo, el empleado acompañó a la aspirante y le dio instrucciones y explicaciones para realizarlas correctamente. Estas prácticas se desarrollaron dentro de su jornada laboral.

Rumores entre compañeros, revisión de cámaras y la investigación interna del SMTU

Lo ocurrido no pasó desapercibido. Varios trabajadores mostraron su malestar y los comentarios terminaron llegando a un inspector de la empresa, que decidió confrontar al conductor.

El empleado reconoció que había movido el autobús, alegando que lo hizo «por curiosidad». Dado lo anterior, y tras la impugnación del proceso por las supuestas irregularidades, la empresa abrió una investigación.

La revisión de las cámaras de seguridad de las cocheras confirmó que las maniobras se habían realizado. Con esa base, se acordó el despido por una falta muy grave, descrita como «la prevalencia de la condición de empleado público para obtener un beneficio indebido para sí o para otro».

El Tribunal Superior de Justicia de Cantabria confirma el despido por buena fe contractual

El conductor recurrió la decisión, pero el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria respaldó a la empresa municipal. En su resolución, el TSJ concluye que existió una «transgresión de la buena fe contractual» al utilizar uno de los autobuses para beneficiar a una aspirante concreta del proceso selectivo.

Además, la impugnación del concurso-oposición provocó un perjuicio económico superior a 243.000 euros, por las horas extra abonadas al no poder incorporar a los 68 nuevos conductores.

En la práctica, la sentencia refuerza la idea de que el uso de medios de trabajo para favorecer a un tercero en un proceso de selección puede tener consecuencias máximas, incluso en empleos vinculados a la administración pública, en línea con los criterios del artículo 54 y del artículo 55 del Estatuto de los Trabajadores y con resoluciones sobre despido en distintos contextos.

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