A sus 81 años sigue trabajando como veterinario desde las cinco de la mañana y ha revolucionado la producción de carne en terrenos complejos

Cristian Bianchi, médico veterinario y asesor técnico de La Gofredina, repasó más de tres décadas de trabajo en genética Braford y producción ganadera en ambientes complejos.

Cristian Bianchi lleva 59 años de ejercicio profesional y 37 dedicados a la cabaña La Gofredina, donde se consolidó como una referencia en genética Braford y producción de carne de calidad. A sus 81 años, mantiene una rutina de trabajo que comienza a las 5 de la mañana y una idea que repite como principio de vida: “lo importante es seguir soñando”.

El origen de La Gofredina y el reto de conseguir 600 vaquillonas preñadas

La historia de La Gofredina comenzó con un pedido difícil de cumplir. Dina María Boglione, titular del establecimiento, le encargó a Bianchi conseguir 600 vaquillonas preñadas de raza Braford en apenas 30 días.

Aquel desafío marcó el punto de partida de un proyecto que, con el paso de los años, se convirtió en una cabaña de referencia. “Ese desafío fue lo que me marcó a mí para encontrarlas, traerlas y a partir de ahí vino toda la construcción. Era un diamante que había que tallarlo”, recordó el veterinario.

Desde entonces, Bianchi orientó buena parte de su carrera a desarrollar animales adaptados a zonas productivas complejas, con suelos difíciles, limitaciones forrajeras y condiciones ambientales exigentes. La raza Braford fue el eje de ese trabajo por su capacidad de adaptación y por su potencial para producir carne en sistemas ganaderos donde otras alternativas tienen mayores dificultades.

La genética Braford como herramienta para producir carne en ambientes complejos

Bianchi define su trayectoria como una búsqueda permanente para producir carne de calidad en ambientes con fuertes condicionantes. Según explicó, se trata de campos con altos niveles de sales, baja receptividad y especies forrajeras de menor valor nutricional.

La respuesta llegó a través de la incorporación de tecnología. El trabajo en La Gofredina incluyó mejoras en los suelos, nuevas especies forrajeras, biotecnología reproductiva y sistemas de manejo pensados para aumentar la eficiencia productiva.

“Nosotros, a través de la incorporación de tecnología, hemos ido cambiando ese paradigma”, señaló el especialista. Para Bianchi, la genética ocupa un lugar central dentro de toda la cadena. Su visión parte de la reproducción y llega hasta el consumidor, pasando por la nutrición, la sanidad, el bienestar animal, el manejo y los mercados.

Ese enfoque permitió alcanzar niveles de preñez y destete superiores a los promedios nacionales, además de mejorar el peso de los terneros al destete mediante planes de alimentación específicos.

La calidad de la carne se demuestra en la mesa y en el consumidor

Para el asesor técnico, los resultados no deben medirse únicamente en índices productivos. La validación final está en la carne que llega al consumidor.

“Siempre dije que toda la genética y todo lo que hacemos debemos demostrarlo en la mesa despostada, debemos demostrarlo en los rendimientos y debemos demostrarlo en el plato de un consumidor de acá o de cualquier parte del mundo”, afirmó.

Por ese motivo, La Gofredina también impulsó evaluaciones sobre características sensoriales de la carne y sistemas orientados a reducir los tiempos productivos. La meta es lograr más kilos en menos tiempo, sin perder atributos valorados como la terneza, el sabor y la calidad general del producto.

Después de casi seis décadas de profesión, Bianchi asegura que conserva la pasión por la ganadería y por transmitir conocimiento a productores y equipos rurales. Su mensaje combina experiencia y vocación: levantarse cada día con un proyecto nuevo.

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