Los exoesqueletos de 2 kilos ya salen del laboratorio y llegan a las rutas de montaña

Nature documenta el salto de estos dispositivos desde la rehabilitación hacia el consumo. Los nuevos modelos usan sensores, motores y software para asistir el movimiento.

Los exoesqueletos robóticos están dejando de ser equipos reservados a hospitales y laboratorios. Nature publicó un reportaje sobre este cambio el 18 de agosto de 2026. Seis días después difundió un vídeo centrado en su llegada al senderismo. Algunos dispositivos comerciales pesan alrededor de dos kilos y se colocan sobre la cadera y las piernas. No sustituyen la marcha del usuario, sino que aportan asistencia mientras la persona conserva el control del movimiento.

De la rehabilitación médica a una ayuda ligera para actividades cotidianas

Durante años, estos sistemas se diseñaron principalmente para recuperar funciones perdidas tras un ictus o una lesión medular. Ahora, investigadores y fabricantes trabajan también en dispositivos destinados a ampliar las capacidades físicas. La idea consiste en aportar una parte de la fuerza necesaria para caminar, correr o subir una pendiente. Daniel Ferris lleva años estudiando esta tecnología y ya escribió sobre su llegada en junio de 2009. Diecisiete años después, el mercado de consumo se acerca a aquel escenario.

Este cambio forma parte de una expansión más amplia de la robótica hacia espacios comunes, como muestran los proyectos de robots humanoides en tiendas. Un ejemplo comercial es la serie Hypershell X. A 4 de septiembre de 2026, su versión básica figuraba en la web estadounidense desde 899 dólares. El fabricante declara 400 vatios de potencia, 15 kilómetros por batería y dos kilos de peso. También aclara que no es un producto médico. El usuario debe poder caminar, levantar las piernas y mantener el equilibrio sin ayuda.

Los nuevos modelos ayudan sin sustituir el esfuerzo del usuario

MO/GO adopta un planteamiento diferente al integrar motores y sensores en unos pantalones de montaña. Skip, la empresa responsable, afirma que aporta hasta un 40% de impulso adicional durante la subida. El dispositivo también asiste las rodillas durante el descenso. El sistema pesa unos dos kilos y ofrece más de tres horas de ayuda intensa, según sus especificaciones. La compañía tampoco lo clasifica como dispositivo médico y ofrece opciones de alquiler.

La mejora del control es otro avance decisivo. Un estudio publicado en Nature en 2024 presentó un sistema capaz de estimar en tiempo real el esfuerzo de caderas y rodillas. La red neuronal fue probada durante 28 actividades, desde caminar hasta realizar movimientos laterales rápidos. En diez tareas, redujo entre un 5,3% y un 19,7% el coste metabólico o el trabajo biológico de las articulaciones. No necesitó ajustes manuales entre una actividad y otra.

Los estudios con personas mayores apuntan a un menor gasto de energía

Los dispositivos experimentales también ofrecen resultados medibles fuera del laboratorio. El exotraje WalkON, desarrollado como unos pantalones robóticos blandos, ayudó a adultos jóvenes en una subida de 500 metros. El estudio registró una reducción del 17,79% en el gasto metabólico. Después, el equipo probó el sistema con personas mayores en una pista exterior de 400 metros. En ese grupo, la reducción media fue del 10,48%, sin perder una elevada sensación de control sobre el movimiento.

Otro estudio publicado el 17 de julio de 2026 evaluó un exotraje blando de cadera con diez adultos de entre 69 y 85 años. Con asistencia, los participantes completaron una media de 1,8 repeticiones adicionales al levantarse y sentarse durante un minuto. El coste metabólico al caminar bajó un 13,6%. Los autores califican el trabajo como un estudio de viabilidad. Su tamaño reducido impide trasladar el resultado a toda la población mayor o equipararlo a una indicación médica general.

La seguridad y la adaptación decidirán su entrada en la vida diaria

Los datos comerciales y los ensayos científicos no miden exactamente lo mismo. Las cifras de potencia, autonomía o impulso proceden de los fabricantes. Los porcentajes de ahorro energético pertenecen a prototipos concretos y a grupos limitados. Por ello, no demuestran que cualquier exoesqueleto vendido para senderismo consiga esos mismos beneficios. El ajuste corporal, el peso, la batería y la respuesta ante un tropiezo pueden cambiar mucho la experiencia.

La siguiente etapa dependerá de sistemas que comprendan movimientos imprevistos sin seleccionar un modo para cada tarea. Investigadores de Georgia Tech señalan que todavía quedan retos en seguridad, sensores, optimización y datos de entrenamiento. Estos problemas también aparecen en los robots aplicados a la construcción, donde la asistencia física debe funcionar en entornos variables. Los exoesqueletos ya han llegado al mercado, aunque su uso cotidiano dependerá de demostrar comodidad, fiabilidad y utilidad sostenida.

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