Nació sin parte de un brazo y a los 9 años construyó con LEGO la prótesis que cambiaría su vida

Guinness World Records volvió a destacar su historia en enero de 2026. El modelo MK-I fue reconocido como la primera prótesis funcional de brazo fabricada con LEGO.

Guinness World Records recuperó el 28 de enero de 2026 la historia de David Aguilar con motivo del Día Internacional de LEGO. El joven andorrano nació sin el antebrazo derecho debido al síndrome de Poland. A los nueve años creó un primer prototipo con bloques de construcción. En 2017, con 18 años, terminó el MK-I, la primera prótesis funcional de brazo fabricada con piezas de LEGO y reconocida por la organización. Su caso volvió así a circular como ejemplo de creatividad aplicada a una necesidad personal.

Una idea nacida durante una infancia marcada por el bullying

La relación de Aguilar con LEGO comenzó a los cinco años, cuando recibió su primer juego de bloques. Las piezas se convirtieron en un refugio frente a las burlas que sufría por su aspecto. Cuatro años después colocó una de sus construcciones sobre el brazo. Entonces descubrió que podía convertir aquel juguete en una solución adaptada a su cuerpo. El hallazgo le permitió responder a una experiencia de exclusión mediante una idea propia.

El primer prototipo se realizó con piezas correspondientes a un barco. No era completamente funcional ni tenía resistencia suficiente para un uso continuado. Sin embargo, le permitió comprobar que la idea era posible y ganar confianza ante sus compañeros. “La imaginación era el único límite”, explicó años después al recordar qué encontraba en aquellos bloques. La creación infantil no resolvió todas sus necesidades, pero abrió el camino para un diseño mucho más ambicioso.

El MK-I convirtió un juego de construcción en un brazo funcional

Aguilar tardó otros nueve años en desarrollar una versión capaz de soportar movimientos y esfuerzos reales. En 2017 utilizó las piezas de un helicóptero LEGO Technic para fabricar el MK-I. El modelo tenía una estructura roja, una articulación móvil en el codo y una pinza para sujetar objetos. La pinza se activaba al flexionar el brazo y transformaba ese movimiento en una acción mecánica.

El mecanismo le permitía realizar tareas cotidianas y agarrar distintos elementos. También soportaba su peso mientras hacía flexiones. Esa capacidad separó el MK-I del prototipo infantil, que había servido principalmente para probar el concepto. El nuevo brazo ya reunía funciones concretas, movimiento controlado y una estructura preparada para esfuerzos mayores. El proceso anticipó la elección de estudios universitarios que Aguilar haría después para continuar desarrollando sus ideas.

Guinness reconoció el invento y Aguilar siguió mejorándolo

Guinness World Records reconoció en enero de 2017 el MK-I como la primera prótesis funcional de brazo fabricada con LEGO. El récord correspondió al modelo desarrollado a los 18 años, no al primer intento de los nueve. Esta diferencia cronológica resulta esencial para contar correctamente el logro y evitar que el prototipo inicial se presente como plenamente operativo. La organización mantiene el invento entre sus historias destacadas.

Aguilar continuó perfeccionando sus diseños y llegó a construir cinco modelos. El MK-V incorporó cinco dedos móviles, sensores, motores y un sistema de poleas. Podía controlarlo mediante pequeños movimientos de la parte superior del brazo. Además, publicó gratuitamente un vídeo para explicar cómo construir y programar esta versión. La iniciativa facilitó que otras personas conocieran el proceso y entendieran el funcionamiento del brazo más avanzado.

La Bioingeniería convirtió su experiencia en un proyecto para ayudar a otros

Aguilar orientó esa vocación hacia la Bioingeniería y empezó a diseñar prótesis económicas para otras personas. Uno de sus proyectos fue para Beknur, un niño de ocho años que nació con las extremidades sin desarrollar por completo. Construyó dos brazos con piezas cuyo coste fue de 15 euros. Uno incorporaba una pinza controlada desde el pie. El otro incluía un puntero electrónico para manejar pantallas táctiles. Los diseños obtuvieron dos récords adicionales en agosto de 2021.

La cifra de 15 euros corresponde al coste indicado para la construcción de esos modelos. No equivale al precio de una prótesis clínica completa, cuyos procesos no aparecen detallados en las fuentes. Beknur pudo utilizar los brazos para recoger objetos y manejar una tableta. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual señala también que Aguilar impulsó la marca solidaria HandSolo. Parte de sus beneficios se destina a asociaciones y proyectos vinculados con la discapacidad. Su recorrido ofrece un referente sobre accesibilidad, formación técnica e inclusión laboral

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