Las pelotas usadas de Wimbledon encontraron un destino inesperado como refugios para ratones espigueros

La iniciativa existió a comienzos de siglo, pero el dato viral confunde el suministro anual del torneo con una donación limitada. En 2026, Wimbledon vende pelotas usadas y participa en un sistema de reciclaje.

La versión difundida sostiene que más de 55.000 pelotas usadas terminan convertidas en refugios para ratones de campo y ratones espigueros. El antecedente documentado se publicó el 26 de junio de 2001, no en 2026. Las fuentes consultadas no respaldan que esa práctica continúe cada año ni que abarque todas esas unidades. Wimbledon sí colaboró con The Wildlife Trusts, pero la donación documentada fue de 350 pelotas. La cifra cercana a 55.000 corresponde al suministro del torneo. En 2026, Slazenger suministró 54.250 pelotas y Wimbledon obtuvo 44.000 libras con la venta de unidades usadas.

El proyecto de los refugios nació en 2001 y utilizó una parte limitada

La crónica de 2001 explicó que algunas de las 36.000 pelotas empleadas en Wimbledon serían reutilizadas como refugios para el ratón espiguero. El plan consistía en abrir un pequeño orificio y fijar cada pelota a un poste. La altura prevista oscilaba entre 30 y 60 pulgadas, unos 76 y 152 centímetros. Así, el animal podía instalar su nido con mayor protección frente a aves rapaces y comadrejas.

La iniciativa fue real, pero su escala quedó muy lejos de la cifra viral actual. Una información posterior, recuperada por Snopes, señaló que Wimbledon había entregado 350 pelotas a The Wildlife Trusts. También hay registros periodísticos de que fueron repartidas entre organizaciones de Avon, Glamorgan y Northumberland. Ninguna de esas fuentes afirma que 55.000 pelotas se transformaran cada temporada. Presentar el total anual del torneo como el número de refugios convierte una colaboración concreta en un programa permanente que no aparece documentado. Snopes calificó como desactualizada esa afirmación en julio de 2025.

La cifra de 55.000 coincide con el suministro del torneo, no con los refugios

La explicación más probable está en el volumen de material deportivo que necesita Wimbledon. La página oficial de sus patrocinadores indica que Slazenger suministró 54.250 pelotas para la edición de 2026. Cada unidad se somete a controles de peso, bote y compresión. Esa cantidad se aproxima a las publicaciones que redondean el dato hasta 55.000. Sin embargo, el documento oficial describe el suministro del campeonato. No dice que todas las pelotas terminen donadas a proyectos de fauna. Esta distinción importa en cualquier sistema de devolución y reciclaje, porque el volumen suministrado no equivale al recuperado.

Entre las vías actuales publicadas por Wimbledon figura la venta de pelotas usadas en la tienda de Southern Village. Los ingresos netos de IVA se destinan a los programas de la Fundación Wimbledon. El balance del torneo de 2026 cifra en 44.000 libras lo obtenido con esas ventas. La organización también declara que mantiene este sistema y participa en el reciclaje de la LTA para pelotas utilizadas durante todo el año. Ninguna de estas medidas equivale al antiguo proyecto con ratones.

El reciclaje actual convierte las pelotas en suelos y aislamiento acústico

El problema ambiental de estas pelotas sigue siendo considerable fuera de Wimbledon. La Lawn Tennis Association calcula que Gran Bretaña desecha unos 15 millones de unidades anuales. La mayoría solo permanece entre cuatro y seis horas sobre la pista. Después, cada pelota puede tardar hasta 300 años en degradarse en un vertedero. Por eso, la entidad recomienda el servicio Circularball a clubes y recintos deportivos. La iniciativa recoge el material en contenedores específicos y organiza su retirada.

Circularball procesa la pelota completa, tanto el tejido exterior como el caucho. El material recuperado se convierte en productos como baldosas para suelos y aislamiento acústico. Este sistema ofrece un destino verificable para grandes volúmenes y evita confundir reutilización puntual con reciclaje industrial. La documentación vigente de Wimbledon menciona la reventa benéfica y la recogida promovida por la LTA. No menciona un programa anual que coloque decenas de miles de pelotas en espacios naturales.

El ratón espiguero necesita hábitat y refugios diseñados con seguimiento

El animal al que se destinó la iniciativa histórica es Micromys minutus, denominado ratón espiguero por el MITECO. No debe confundirse con cualquier ratón de campo. Las fuentes especializadas lo describen como el roedor más pequeño de Europa. Vive en herbazales altos, carrizales, setos, cultivos y bordes forestales. Construye nidos esféricos con hierba entrelazada y utiliza su cola prensil para sujetarse a los tallos. La Mammal Society sitúa su longitud corporal entre cinco y siete centímetros y su peso adulto entre cuatro y seis gramos.

Su estado tampoco puede describirse con una única etiqueta para todo Reino Unido. La Mammal Society lo clasifica como casi amenazado en Gran Bretaña, vulnerable en Gales y en situación crítica en Escocia. Los cambios en la gestión del hábitat y las prácticas agrícolas figuran entre sus principales amenazas. Los refugios artificiales pueden apoyar actuaciones locales, como ocurre con los ladrillos nido para abejas y vencejos, pero requieren ubicación y seguimiento. Wimbledon donó pelotas para estos ratones en el pasado. Las fuentes actuales no sostienen que entregue 55.000 cada año.

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