Los pescadores de Gandia retiran 4.320 kilos de medusas y alertan de que ya las ven hasta diciembre

Domingo Ciurana y Ramón Campillo participan en el convenio municipal para reducir la presencia de medusas en las playas. En una sola salida recogieron 600 kilos.

Los pescadores de Gandia han retirado 4.320 kilos de medusas durante las salidas de julio de 2026. La campaña se organiza mediante un convenio entre el Ayuntamiento y la cofradía. Domingo Ciurana y Ramón Campillo participan los fines de semana a bordo del Iceberg Uno. Su jornada empieza a las 7.00 y termina a las 11.00, antes de que el calor y la presencia de bañistas dificulten el trabajo. En una de esas mañanas regresaron al puerto con 600 kilos.

Cuatro horas para retirar las medusas antes de que alcancen la orilla

Los dos pescadores recorren el litoral desde Marenys de Rafalcaid hasta la playa de l’Auir, junto al límite con Xeraco. Trabajan a unos 500 metros de la costa, el punto más próximo que permite actuar sin interferir en las zonas de baño. Las capturas se realizan con capazos provistos de mango. Ambos usan guantes, protección facial y un botiquín con productos destinados a aliviar posibles picaduras.

El riesgo no desaparece cuando los ejemplares ya están dentro de la embarcación. La acumulación de medusas puede volver el ambiente irritante y causar molestias oculares si el agua salpica el rostro. Al regresar, la cofradía pesa las capturas y las deja secar al sol. Los restos pierden su aspecto gelatinoso, pero pueden conservar capacidad urticante y deben manipularse con cuidado. Los pescadores aseguran que no han encontrado carabelas portuguesas en estas salidas. La prevención también es necesaria ante animales marinos en la playa.

Los pescadores aseguran que las medusas permanecen cerca hasta diciembre

Ciurana y Campillo sostienen que el periodo de presencia cerca de Gandia se ha alargado. Según su experiencia, hace una década los bancos desaparecían tras septiembre u octubre, coincidiendo con los primeros temporales. Ahora aseguran que observan ejemplares hasta diciembre y de mayor tamaño. También sitúan su fase de crecimiento entre finales de agosto y septiembre, más tarde que años atrás.

Esta apreciación local representa el testimonio de quienes faenan en la zona, no una regla aplicable a todo el Mediterráneo. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico señala que la abundancia varía entre años. También depende de lluvias, vientos y corrientes. El organismo sitúa la máxima presencia entre el comienzo de la primavera y el final del verano. La temperatura costera puede favorecer indirectamente el acercamiento de enjambres, pero no constituye la única causa. Copernicus informó que julio de 2026 registró la mayor temperatura superficial oceánica para ese mes fuera de las regiones polares. La AEMET prevé una probabilidad muy alta del tercil cálido entre agosto y octubre en España. Este contexto también aparece en los datos sobre olas de calor marinas durante 2026.

El convenio municipal mejora el baño y apoya a una flota cada vez menor

La cofradía organiza los turnos tras acordar la campaña con el Ayuntamiento. Carmen Argudo, presidenta de la entidad, reconoce que resulta más difícil cubrirlos porque quedan menos barcos. La actividad pasó de cuatro jornadas semanales hace tres años a dos salidas, los sábados y domingos. Pese a esa reducción, los participantes retiran una cantidad total semejante. La recogida permite actuar antes de que los bancos alcancen las zonas frecuentadas por los bañistas.

El respaldo municipal no es nuevo. En noviembre de 2025, el Ayuntamiento de Gandia aprobó una subvención directa de 26.500 euros para la Cofradía del Grau. La ayuda cubría actividades anuales, incluida la recogida de medusas. No se trata del importe confirmado para la campaña de 2026, sino del último dato municipal localizado. El programa remunera este trabajo y busca reducir el riesgo de picaduras, además de ofrecer un servicio añadido al destino turístico.

Las proliferaciones afectan a la pesca y exigen precaución a los bañistas

Los pescadores explican que las medusas también alteran su actividad habitual. Los ejemplares se enredan con sepias y doradas, por lo que algunas embarcaciones deben faenar entre 20 y 30 metros más lejos. La presencia también afecta a la travesía a nado del puerto prevista para el 15 de agosto. El recorrido evitará la escollera tras las picaduras de la edición anterior. El MITECO confirma que los enjambres pueden colmatar redes, dañar artes y competir por alimento con especies de interés pesquero. Aunque las tortugas consumen medusas, el ministerio también cita túnidos y otros peces migratorios entre sus depredadores naturales.

Ante una concentración, las recomendaciones oficiales del MITECO indican que no se debe entrar en el agua. También aconsejan consultar al servicio de vigilancia y evitar el contacto con ejemplares muertos o fragmentos. Tras una picadura, se debe lavar la zona con agua marina, retirar los restos con pinzas y aplicar frío durante unos 15 minutos.

El agua dulce, el amoniaco, el vinagre y la orina no están recomendados. Los síntomas generales, como mareos, vómitos o calambres, requieren atención sanitaria.

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