El Helios 11 fue construido durante unos 200 días por Lukas Sjöman y obtiene del sol la electricidad necesaria para navegar y vivir a bordo.
Una patrullera de la Guardia Civil inspeccionó cerca de Cabo de Gata, en Almería, una embarcación que varios bañistas habían confundido con una narcolancha por su perfil bajo, la ausencia de un mástil visible y el escaso ruido. Era el Helios 11, un yate solar artesanal pilotado por Lukas Sjöman. El episodio se difundió el 26 de julio de 2026, cuando el barco ya acumulaba más de 6.000 kilómetros desde Finlandia sin repostar combustible.
El dato de los 6.000 kilómetros corresponde al recorrido acumulado tras continuar por el litoral peninsular. La etapa entre Finlandia e Ibiza rondó los 5.700 kilómetros, y después Sjöman siguió hacia Mazarrón, Cabo de Gata y Almería. Esta diferencia permite separar la primera gran travesía de las escalas posteriores por la costa española.
Por qué el Helios 11 fue confundido con una narcolancha en Almería
La forma del barco explica buena parte de la confusión. Desde la playa, el Helios 11 ofrecía una silueta muy baja, ancha y casi rectangular, sin los elementos que suelen asociarse a un velero convencional. El funcionamiento silencioso de su propulsión eléctrica aumentó la extrañeza y llevó a algunos testigos a pensar incluso que podía tratarse de una pequeña embarcación semisumergible.
La patrullera se aproximó durante el paso del barco por Cabo de Gata y comprobó que no era una lancha relacionada con el narcotráfico, sino un proyecto de navegación sostenible. Su techo cubierto de paneles solares y su diseño orientado a reducir el peso explicaban tanto el aspecto poco habitual como la ausencia del ruido propio de un motor de combustión.
Un yate de 11 metros construido durante 200 días en un cobertizo
Sjöman diseñó y levantó el Helios 11 prácticamente por su cuenta en un cobertizo de Finlandia. La construcción se prolongó alrededor de 200 días y recurrió a contrachapado marino y fibra de vidrio, materiales elegidos para crear una estructura ligera. El proyecto nació como un prototipo capaz de demostrar que una embarcación habitable puede recorrer grandes distancias sin depender de repostajes de gasolina o diésel.
El yate mide cerca de 11 metros de eslora, tiene 2,4 metros de manga y pesa aproximadamente 1,5 toneladas. El interior incluye una pequeña cocina eléctrica, una nevera y un baño. No responde al planteamiento de un gran yate de lujo, ya que el espacio, los materiales y el equipamiento se organizaron alrededor de la eficiencia energética y de la posibilidad de vivir a bordo durante una travesía larga.
Cómo los paneles solares permiten navegar sin pasar por un surtidor
La cubierta superior está ocupada por paneles que producen la electricidad necesaria para el motor y recargan las baterías durante la navegación. Las informaciones difundidas sobre el proyecto sitúan la instalación de energía solar en torno a 6 kilovatios y señalan que alimenta un sistema de baterías de 48 voltios. La energía generada también permite utilizar los aparatos básicos instalados en el interior.
Navegar sin repostar no significa que el barco mantenga siempre el mismo rendimiento. Sjöman calcula que puede recorrer hasta unos 270 kilómetros diarios con buena radiación solar, mientras que el avance disminuye cuando aparecen nubes, mala mar o menos horas de luz. Varias crónicas de la ruta también mencionan el apoyo de una pequeña vela auxiliar en algunos tramos, aunque el barco no utiliza combustible para su propulsión.
El robo del bote auxiliar obligó a construir otro para continuar
Uno de los principales contratiempos ocurrió durante una escala en la costa de Tarragona, donde le robaron el bote auxiliar. Esta pequeña embarcación era necesaria para llegar a tierra cuando el Helios 11 quedaba fondeado lejos de una playa o de un punto de amarre accesible. Sin ella, Sjöman tenía limitada una parte esencial de su vida cotidiana a bordo.
El finlandés resolvió el problema construyendo otro bote y pudo continuar hacia el sur. Tras pasar por Ibiza, la ruta siguió por Mazarrón, Cabo de Gata y la ciudad de Almería, elevando la distancia acumulada por encima de los 6.000 kilómetros. El recorrido muestra el funcionamiento del Helios 11 en una navegación eléctrica de larga distancia, aunque su autonomía diaria sigue dependiendo de la luz disponible y de las condiciones del mar.
