Los puntos de espera para mascotas permiten que los perros estén seguros mientras sus dueños hacen la compra. En España, dejar al animal atado en la calle sin supervisión puede acabar en sanción.
Ir al supermercado con el perro se ha convertido en un problema para muchos dueños. No todos los establecimientos permiten la entrada de mascotas y la Ley de Bienestar Animal prohíbe mantener a los animales atados en espacios públicos sin supervisión presencial. Ante esta situación, los aparcamientos para perros que se han popularizado en algunos puntos de Europa abren un debate que también mira de cerca España.
La Ley de Bienestar Animal prohíbe dejar perros atados sin supervisión presencial
La normativa española es clara: no se puede dejar a un perro atado en la vía pública mientras su dueño entra a comprar si no existe una supervisión presencial. La Ley 7/2023 recoge esta prohibición dentro de las obligaciones de cuidado y protección de los animales de compañía, con el fin de evitar situaciones de estrés, abandono temporal o riesgo para la mascota.
Las sanciones dependen de la gravedad de los hechos. Las infracciones leves pueden conllevar apercibimiento o multa de 500 a 10.000 euros. Si existe daño, sufrimiento o riesgo grave para el animal, la cuantía puede aumentar, ya que las infracciones graves van de 10.001 a 50.000 euros y las muy graves alcanzan los 200.000 euros.
Los aparcamientos para perros ofrecen una alternativa segura junto al supermercado
La solución que ha llamado la atención consiste en instalar pequeñas casetas o módulos de espera en la entrada de los supermercados. Estos espacios están pensados para que el perro permanezca dentro durante compras breves, sin quedar expuesto al paso de peatones, al calor del coche o al riesgo de robo.
Empresas especializadas como DogSpot han desarrollado casetas con control de temperatura, videovigilancia, limpieza automática y sistemas de cierre pensados para que solo el responsable del animal pueda abrirlas. Su ficha pública sitúa a la compañía en Brooklyn, no en Alemania, aunque este tipo de estacionamientos para perros se ha difundido como ejemplo de solución urbana para comercios que no permiten la entrada de animales.
La medida divide opiniones entre quienes prefieren casetas o supermercados pet friendly
La propuesta también genera discusión. Para algunos dueños, estos aparcamientos para perros son una solución útil cuando el recado es rápido y no existe otra opción. Para otros, la respuesta debería pasar por permitir la entrada de mascotas en más supermercados y centros comerciales, siempre que se cumplan las condiciones de higiene y seguridad.
En España, la propia Ley de Bienestar Animal permite que establecimientos públicos y privados faciliten el acceso de animales de compañía en zonas no destinadas a elaborar, almacenar o manipular alimentos. Si no admiten mascotas, deben indicarlo con un distintivo visible desde el exterior.
El debate queda abierto entre dos modelos: habilitar espacios seguros fuera del comercio o ampliar el acceso pet friendly dentro de los establecimientos. Lo que sí deja claro la normativa española es que dejar al perro atado en la puerta del supermercado mientras se hace la compra ya no puede considerarse una opción segura ni permitida.
