El nutricionista ha advertido del riesgo de comprar sandías y melones ya cortados cuando permanecen expuestos fuera de la nevera. Las autoridades sanitarias recuerdan que la fruta cortada debe mantenerse refrigerada para evitar intoxicaciones alimentarias.
El verano dispara el consumo de sandía y melón, dos de las frutas más buscadas por su sabor, su alto contenido en agua y su capacidad para refrescar en los días de calor. Pero su tamaño hace que muchos consumidores prefieran comprar sandías ya cortadas en el supermercado, normalmente en mitades o cuartos envueltos en film transparente.
Pablo Ojeda, nutricionista y colaborador de Más Vale Tarde, ha lanzado una advertencia clara sobre esta práctica. “No se debe comprar esto cortado y menos si no está perfectamente refrigerado”, señaló en LaSexta al hablar de las sandías y los melones que se venden partidos y expuestos en estanterías.
El peligro de comprar sandías cortadas en supermercados durante el verano
El principal problema aparece cuando la fruta se corta y queda expuesta. La piel actúa como una barrera natural, pero al abrir la pieza las bacterias pueden pasar a la parte comestible a través de las manos, los cuchillos, las tablas o las superficies de trabajo.
La Comunidad de Madrid recuerda que las frutas cortadas deben mantenerse en la nevera hasta su consumo, tanto en hogares como en tiendas de alimentación y restaurantes. También advierte de que bacterias como Salmonella, Listeria o Escherichia coli pueden contaminar la fruta y multiplicarse si se mantiene a temperatura ambiente.
Ojeda puso el foco en una imagen habitual en algunos comercios: sandías y melones partidos, sin frío suficiente y manipulados por clientes que los tocan para comprobar su estado. Según explicó, esa exposición favorece que la “cadena de frío se pierda” y puede comprometer la seguridad del alimento.
Cuánto tiempo puede estar una sandía cortada fuera de la nevera
La normativa sanitaria permite mantener frutas voluminosas como melón, sandía, papaya y piña cortadas por la mitad o en cuartos fuera de la nevera, pero solo con condiciones concretas. Deben estar como máximo a 25 grados y durante un límite de 3 horas desde el corte. Pasado ese tiempo, tienen que colocarse en un expositor refrigerado hasta su venta.
Además, los establecimientos deben controlar la hora de corte, informar al consumidor y aplicar medidas de higiene que eviten la contaminación cruzada. La fruta no debería presentar golpes, heridas, exceso de madurez ni hendiduras, ya que estas zonas pueden facilitar la presencia de microorganismos.
Por eso, el consejo del nutricionista es optar por la pieza entera siempre que sea posible. Al llegar a casa, si se corta, debe guardarse protegida con film o en un recipiente cerrado, separada de carnes, pescados y otros alimentos crudos.
Qué deben mirar los consumidores antes de comprar fruta ya cortada
Quienes compren fruta cortada deben fijarse en si está refrigerada, si el envase está bien cerrado y si la pulpa mantiene buen aspecto. También es importante leer la etiqueta y llevarla cuanto antes a la nevera al llegar a casa.
En casa, antes de cortar una sandía o un melón, hay que lavarse las manos, limpiar la piel aunque no se coma y usar utensilios limpios. La Comunidad de Madrid insiste en que cortar la fruta con tablas o cuchillos sucios puede transferir bacterias desde el exterior hasta la parte que se consume.
La recomendación de Pablo Ojeda coincide con una pauta sencilla: comprar fruta de temporada, mantenerla refrigerada cuando ya está abierta y evitar piezas cortadas que lleven tiempo expuestas al calor.
