Las temperaturas extremas obligan a refrigerar las juntas de varios puentes para evitar averías y problemas de seguridad

Países Bajos ha tenido que refrigerar varias estructuras metálicas ante las altas temperaturas que afectan a Europa. El calor extremo puede dilatar el acero, provocar averías y dejar algunos puentes sin poder abrirse o cerrarse correctamente.

Las altas temperaturas que azotan buena parte de Europa ya no solo afectan a la salud o al consumo eléctrico. También están poniendo a prueba carreteras, vías ferroviarias y puentes. En Países Bajos, la autoridad de infraestructuras Rijkswaterstaat ha comenzado a enfriar cinco puentes situados en Groningen y Friesland para evitar daños y problemas de funcionamiento por la dilatación del metal.

Por qué el calor obliga a enfriar puentes con agua en Países Bajos

El calor extremo puede hacer que las piezas de acero de un puente se expandan. Aunque el movimiento sea de apenas unos milímetros, puede bastar para bloquear mecanismos, afectar a las juntas de dilatación o impedir que una estructura móvil abra o cierre con normalidad.

Por eso, los equipos de emergencia y mantenimiento están recurriendo al agua para bajar la temperatura de puntos sensibles. En algunos casos se actúa desde una embarcación, mientras que en otros se han instalado sistemas temporales de bombeo. La prioridad es evitar averías, daños materiales y cortes que afecten al tráfico por carretera o a la navegación.

La propia Rijkswaterstaat explica que las altas temperaturas pueden causar “fallos o limitaciones” en el manejo de estas infraestructuras cuando los elementos de acero se dilatan.

Los puentes afectados y las medidas especiales durante la ola de calor

Los puentes que se están refrigerando son Driebondsbrug, Dorkwerd y Aduard, en Groningen, además de los situados en Spannenburg y Schuilenburg, en Friesland. Cada estructura requiere una actuación distinta según su diseño y el tipo de tráfico que soporta.

En el caso del Driebondsbrug, la parte inferior se enfría con una embarcación equipada para lanzar agua. Esta solución evita mojar el asfalto, ya que por esa zona circulan vehículos a mayor velocidad. En Dorkwerd, Aduard y Spannenburg se han colocado dispositivos temporales, mientras que Schuilenburg ya cuenta con un sistema de refrigeración integrado.

La provincia de Groningen también ha informado de que varias estructuras se mantienen mojadas porque el metal se expande con el calor. Según las autoridades locales, esa dilatación puede impedir que un puente se abra o se cierre, lo que afecta sobre todo al tráfico fluvial.

El asfalto también sufre cuando el termómetro dispara la temperatura del suelo

El problema no se limita a los puentes. Rijkswaterstaat avisó durante este episodio de calor de que la temperatura del pavimento podía superar los 50 grados, con máximas previstas de entre 33 y 37 grados en gran parte del país.

La Organización Meteorológica Mundial ha calificado esta ola de calor europea como extraordinaria por su impacto en la salud, los ecosistemas, la agricultura, las infraestructuras y la productividad laboral. En Países Bajos, el KNMI llegó a emitir una alerta roja inédita por calor extremo y registró un récord nacional para junio de 39,4 grados.

Estos episodios obligan a replantear el diseño y mantenimiento de carreteras, puentes y viaductos en países donde durante décadas el calor extremo no era una amenaza habitual. Las juntas de dilatación, los materiales de relleno y los sistemas de apertura tendrán que adaptarse a veranos más duros y a temperaturas del suelo cada vez más elevadas.

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