Las altas temperaturas ya afectan a la producción de leche, la fertilidad y la salud del ganado. Algunas granjas de Galicia han empezado a climatizar sus instalaciones para evitar el estrés térmico en vacas y gallinas.
El aumento de las temperaturas está obligando a los ganaderos gallegos a adaptar sus explotaciones. En las granjas de vacas, el calor puede reducir la producción de leche hasta en ocho litros por animal en los días más extremos, además de provocar problemas de salud como cojeras o abortos. Para evitarlo, cada vez más explotaciones instalan ventiladores, nebulizadores de agua y sistemas de ventilación que permiten rebajar la temperatura interior.
Ventiladores y nebulizadores para reducir el estrés térmico en las granjas gallegas
En Galicia, donde tradicionalmente las explotaciones no necesitaban grandes sistemas de climatización, el calor se ha convertido en un problema creciente para el campo. Los ganaderos buscan que los establos no superen los 26 grados, una temperatura a partir de la cual los animales pueden empezar a sufrir estrés térmico.
Es el caso de la Granja Bouzas, en Lugo, donde Miguel Bouzas ha instalado ventiladores de gran potencia y aspersores para refrescar a sus 110 vacas. El ganadero explica que en los últimos años los episodios de calor son más frecuentes y que los animales sufren durante esos periodos.
Antes de contar con estos sistemas, la explotación podía perder alrededor de 440 litros de leche al día durante las jornadas de temperaturas más altas. Una caída que, mantenida durante varios días, supone un fuerte impacto económico para cualquier granja.
El calor reduce la producción de leche y complica la reproducción del ganado
El estrés térmico no solo afecta a la cantidad de leche que producen las vacas. También tiene consecuencias sobre su estado de salud y sobre la reproducción. Según explica Mery González, veterinaria de reproducción en Seragro, el calor dificulta conseguir gestaciones y puede retrasar la lactación, lo que termina afectando a la producción.
Las cojeras y los abortos son otros de los problemas asociados a las temperaturas elevadas en las explotaciones. Cuando los animales no consiguen regular bien su temperatura corporal, comen menos, descansan peor y reducen su rendimiento. En el caso del ganado lechero, esto se traduce en menos litros de leche y más costes para el ganadero.
Por este motivo, las inversiones en climatización se han convertido en una necesidad para muchas explotaciones. Lo que hace años era poco habitual en el norte de España, ahora empieza a formar parte de la adaptación de las granjas al nuevo escenario climático.
Las granjas avícolas también adaptan sus instalaciones a las nuevas temperaturas
El problema no afecta solo a las vacas. Las granjas de gallinas también están modificando sus instalaciones para combatir el calor. Algunas naves incorporan paredes móviles que se abren para facilitar la entrada de aire y mejorar la ventilación interior.
Empresas especializadas en instalaciones ganaderas, como Electrosarria, aseguran que la demanda de sistemas de climatización se ha disparado en los últimos años. Su gerente, Luis Vizcaíno, señala que el trabajo relacionado con la refrigeración de granjas ha aumentado un 200% respecto a hace cuatro o cinco años.
Estos sistemas pueden reducir hasta ocho grados la temperatura interior de una nave. La diferencia resulta determinante en jornadas en las que un establo sin ventilación puede superar los 50 grados. Para los ganaderos, proteger a los animales del calor ya no es una mejora opcional, sino una medida necesaria para mantener la producción y evitar pérdidas.
