Un niño de 6 años monta su propio negocio con las gallinas de su abuela para pagar la escuela

José Pedro Pereira, un niño de Gaspar, en Brasil, creó “Zé dos Ovos” con las gallinas de su abuela para ayudar a pagar su escuela. Lo que nació por necesidad ya tiene pedidos, clientes habituales y presencia en redes sociales.

José Pedro Pereira no quería cambiar de colegio. La familia atravesaba dificultades económicas y la continuidad del niño en una escuela particular de Gaspar, en el estado brasileño de Santa Catarina, estaba en riesgo. Ante esa situación, el pequeño, que comenzó esta iniciativa con 6 años y cumplió 7 en febrero, encontró una salida en el patio de casa: vender huevos con las gallinas de su abuela.

Cómo nació Zé dos Ovos para pagar la escuela de José Pedro

La historia empezó en el barrio de Arraial do Ouro, cerca de la BR-470. Su abuela, Tereza dos Santos, le dio las primeras gallinas cuando la familia valoraba sacarlo de la escuela por el coste de la mensualidad. José Pedro ya ayudaba con las aves, por lo que la idea de vender los huevos surgió de una actividad que conocía bien.

Primero vendió a vecinos y familiares. Después, según recoge Jornal Metas, llegó a ofrecer huevos en un rodeo cercano junto a sus padres y los vendió en pocos minutos. A partir de ahí, el proyecto dejó de ser una ocurrencia familiar y pasó a tener nombre propio: “Zé dos Ovos”.

La rutina diaria con las gallinas que convirtió los huevos en ingresos

El pequeño negocio funciona con una organización sencilla, pero constante. En la casa se realizan dos recogidas diarias, los huevos se seleccionan antes de prepararlos para la entrega y la familia ayuda en tareas como el embalaje, los pedidos y el reparto.

La demanda fue creciendo con el boca a boca y con las redes sociales. La madre de José Pedro, Vamila dos Santos Pereira, explicó que la venta se hace sobre todo por Instagram y WhatsApp, con clientes que compran varias docenas cada semana. La producción llegó a generar incluso lista de espera, según el medio local.

El número de gallinas también aumentó. El lote pasó de unas primeras aves a decenas de “funcionarias”, como el propio niño llama a las ponedoras. En marzo, la familia ya hablaba de casi 70 gallinas y de nuevas aves en crecimiento para reforzar la producción.

El apoyo de su madre y su abuela para mantener los estudios

Aunque José Pedro se ha convertido en la cara visible de “Zé dos Ovos”, su familia ha sido decisiva para que el proyecto no afecte a sus estudios. Su madre insiste en que la escuela sigue siendo la prioridad y que el negocio también le sirve para aprender qué son los gastos, el beneficio y la responsabilidad.

La iniciativa le ha permitido seguir en el colegio y cubrir buena parte de la mensualidad. Otros medios brasileños recogen que, con el crecimiento de la producción, la venta de huevos ya ayuda a pagar casi toda la escuela, aunque la familia mantiene el control adulto de la actividad.

“Zé dos Ovos” también ha ganado visibilidad en internet. El niño se marcó llegar a mil seguidores y lo consiguió en ocho meses. Ahora aspira a aumentar la comunidad y seguir ampliando su pequeño negocio, siempre con el respaldo de los adultos y sin dejar de lado las clases.

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