Uno entra en una web de reservas esperando ver fotos bonitas, terrazas agradables y frases pensadas para vender una escapada sin demasiadas preguntas. Pero, a veces, detrás de una casa anunciada como “ideal” hay una historia bastante menos cómoda. Eso es lo que le ocurre a Mohammed al-Sbeih, que reconoce en un alojamiento de Neve Daniel, en Cisjordania, el terreno donde su familia cultivó trigo y cebada durante 3 generaciones.
La parcela, situada en las colinas al sur de Belén, fue confiscada en 1982 y hoy forma parte de un asentamiento israelí. Según un informe de EkÅ, Booking.com anuncia 41 alojamientos situados en 14 asentamientos israelíes ilegales de la Cisjordania ocupada. La historia mezcla recuerdos familiares, turismo online, tribunales y mucha burocracia de esa que nunca sale en las fotos con vistas.
¿Qué ha pasado con la parcela de Mohammed al-Sbeih en Cisjordania?
Mohammed al-Sbeih guarda algunos de sus recuerdos más queridos de infancia en una pequeña granja familiar al sur de Belén. Allí, según relata, 3 generaciones de su familia cultivaron trigo y cebada en una parcela en ladera, con bancales, de esas que no se trabajan precisamente con una mano en el bolsillo.
“Era una parcela difícil de cultivar porque estaba en una ladera con bancales, pero era un lugar precioso”, recuerda Sbeih. Hoy, sin embargo, ese terreno está ocupado por viviendas y carreteras del asentamiento israelí de Neve Daniel.
La vivienda anunciada en Booking.com utiliza las vistas y el entorno como parte de su atractivo. La descripción señala que los huéspedes pueden relajarse en el jardín o en la terraza, disfrutar del aire fresco y del entorno pintoresco. También añade que la casa cuenta con una zona de pícnic y es “ideal para encuentros al aire libre”.
El contraste es fuerte: lo que para una familia fue tierra de cultivo y herencia, para una plataforma de reservas aparece ahora como una opción turística. Y claro, leído así, lo de “ideal” cambia bastante de tono.
¿Cuántos alojamientos en asentamientos israelíes aparecen en Booking.com?
El informe reciente de EkÅ identifica 41 alojamientos anunciados en Booking.com dentro de 14 asentamientos israelíes ilegales de la Cisjordania ocupada. Según esa información, los anuncios se concentran especialmente en 2 grandes zonas: el valle del Jordán, incluido el mar Muerto, y el cinturón de asentamientos construido alrededor de Jerusalén Este.
Además, 2 de esas propiedades se encuentran dentro de la ciudad vieja de Jerusalén. Ese territorio fue ocupado por Israel en 1967 y anexionado en 1980, según la información aportada.
La investigación también menciona a Airbnb, que ofrece propiedades en alquiler en asentamientos. En febrero de 2025, una investigación de The Guardian encontró 760 habitaciones en hoteles, apartamentos y casas anunciadas por Booking.com y Airbnb.
Airbnb dijo en 2018 que dejaría de anunciar alquileres en los asentamientos, pero meses después dio marcha atrás tras una impugnación legal presentada por anfitriones, posibles anfitriones y huéspedes. Vamos, que entre reservas, demandas y cambios de criterio, el asunto no se quedó precisamente en una nota a pie de página.
¿Por qué estos asentamientos se consideran ilegales?
Los asentamientos implican el traslado de población civil al territorio ocupado. Esa práctica está prohibida por el IV Convenio de Ginebra, una norma internacional que regula la protección de civiles en situaciones de guerra y ocupación.
También está recogida en el Estatuto de Roma, el tratado fundacional de la Corte Penal Internacional. Según ese marco, este tipo de colonización se considera un crimen de guerra, es decir, una conducta perseguible por su gravedad en un contexto de conflicto u ocupación.
La Corte Internacional de Justicia, conocida como CIJ, emitió en julio de 2024 un dictamen consultivo a petición de la Asamblea General de la ONU. En ese dictamen confirmó la ilegalidad de los asentamientos y afirmó que gobiernos y organizaciones tienen la obligación de no reconocer como legal la situación creada por los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados.
Israel es signatario de los Convenios de Ginebra, pero sostiene que estos no se aplican a Cisjordania. Su argumento es que Cisjordania no formaba parte de otro territorio soberano antes de la guerra de 1967, ya que el dominio jordano sobre ese territorio no estaba reconocido internacionalmente. Israel también defendió que la CIJ no tenía jurisdicción.
¿Qué investigación judicial afecta a Booking.com en Países Bajos?
La principal filial operativa de Booking.com tiene su sede en Países Bajos. Allí, la fiscalía neerlandesa estudia una denuncia penal presentada por el European Legal Support Center, una organización jurídica europea que presta apoyo legal a activistas y organizaciones vinculadas a la defensa de los derechos de los palestinos.
La denuncia sostiene que las reservas de casas o apartamentos en los asentamientos podrían constituir blanqueo de capitales según la legislación neerlandesa. Dicho en claro: se plantea si el dinero generado por esas reservas puede estar vinculado a una actividad comercial relacionada con asentamientos ilegales.
Este punto es clave porque no se trata solo de que aparezca una vivienda en una plataforma turística. La cuestión es si una empresa puede obtener ingresos por alojamientos situados en terrenos considerados ilegales por los marcos jurídicos citados.
El informe de EkÅ, titulado Booking.com: vive la ocupación ilegal israelí, afirma: “Cada día que Booking.com sigue sin actuar es un día más en el que obtiene beneficios del despojo de tierras palestinas y sostiene a un gobierno implicado en crímenes atroces”.
¿Qué dice Booking.com sobre los alojamientos en zonas afectadas por conflictos?
Booking.com introdujo en 2022 un sistema de etiquetado para los asentamientos. Ese aviso recomienda a los posibles huéspedes consultar las advertencias del Gobierno “para tomar una decisión informada sobre su estancia en esta zona, que puede considerarse afectada por el conflicto”.
El detalle importante es dónde aparece esa advertencia. Según la información aportada, figura en letra pequeña y no aparece dentro de las descripciones de las viviendas anunciadas, sino solo cuando se realiza una búsqueda con el nombre del asentamiento en el que se encuentran.
Un portavoz de Booking.com señala: “Nuestra misión es facilitar que todo el mundo pueda descubrir el mundo y como tal creemos no nos corresponde decidir dónde pueden o no pueden viajar los usuarios”.
La empresa también indica que sigue vigilando la situación, incluida la posibilidad de cambios legislativos, y que aplica los principios y procesos descritos en su declaración de derechos humanos. En esa política, dentro del apartado sobre “zonas afectadas por conflictos”, Booking.com señala: “Cuando determinemos que nuestras actividades de alojamiento puedan estar directamente vinculadas a impactos negativos sobre los derechos humanos, adoptaremos las medidas oportunas”.
¿Cómo ha sido la batalla legal de la familia Sbeih desde 1982?
La familia de Sbeih lleva perdiendo batallas legales en los tribunales israelíes desde que le fueron confiscadas sus 5 hectáreas de tierras de cultivo en 1982. Sbeih afirma que presentaron documentación ante el tribunal, escrituras de propiedad y un certificado de un experto agrícola que confirmaba que el terreno se estaba utilizando.
“La otra parte no presentó nada, ni un solo documento”, dice. Aun así, la confiscación de la tierra se mantuvo con el argumento de que la zona era vital para la seguridad nacional, un patrón descrito como habitual en expropiaciones en Cisjordania durante varias décadas.
Tras esa decisión judicial, la ladera permaneció vacía y sin uso durante unos 20 años. Cada vez que la familia intentaba visitarla desde su hogar en Al Jader, a las afueras de Belén, los militares les obligaban a retroceder.
Con el tiempo, la parcela quedó absorbida por el asentamiento de Neve Daniel, que se expandió desde su ubicación original en una granja de propiedad judía. Sbeih solía llevar a sus hijos y nietos a un mirador para enseñarles las tierras familiares, pero ya no puede hacerlo por las restricciones de movimiento impuestas desde el estallido de la guerra de Gaza en octubre de 2023.
¿Qué puede hacer el lector ante alojamientos en zonas ocupadas o afectadas por conflictos?
Para quien reserva alojamiento por Internet, este caso deja una idea bastante práctica: conviene mirar algo más que las fotos bonitas, la terraza y el precio final, que ya sabemos que a veces se hincha como por arte de magia al llegar al último paso. La ubicación exacta, las advertencias de la plataforma y el contexto del territorio pueden ser relevantes antes de confirmar una estancia. Estas son algunas comprobaciones útiles a partir de lo que muestra este caso:
- Revisar si la plataforma incluye avisos sobre zonas afectadas por conflictos.
- Buscar el nombre exacto del lugar o asentamiento donde se encuentra el alojamiento.
- Comprobar si la advertencia aparece solo en la búsqueda o también en la descripción del alojamiento.
- Valorar el contexto legal y territorial antes de reservar.
- Leer con especial atención las condiciones cuando se trate de territorios ocupados o en disputa.
La clave está en no quedarse solo con la frase comercial. Cuando un anuncio habla de aire fresco, entorno pintoresco o encuentros al aire libre, puede haber detrás una historia de propiedad, ocupación y disputa legal que no aparece en la primera foto.
En el caso de Sbeih, esa distancia entre el anuncio y la memoria familiar fue especialmente dolorosa. Cuando investigadores de EkÅ le enseñaron el mapa de la vivienda anunciada en Booking.com, no pudo contener las lágrimas.
“Pensé que mis hijos y mis nietos tendrían que estar disfrutando de ese lugar tan hermoso. Iba a ser para ellos”, lamenta. Después añade: “Sé que se trata de una gran empresa y que, muy probablemente, tienen muchas inversiones en todo el mundo, y que esto es algo insignificante. Pero robar 10 dólares es como robar un millón, y debes ser juzgado del mismo modo”.
