Los interioristas apuestan por integrar los electrodomésticos para que la cocina deje de parecer una estancia independiente y se funda con el mobiliario.
La cocina ya no se entiende solo como un espacio funcional. Cada vez más proyectos buscan que este habitáculo parezca una prolongación del salón, con menos elementos a la vista y una estética más cuidada. Y en ese cambio, el frigorífico se ha convertido en una de las piezas clave.
El frigorífico se oculta para que la cocina parezca un mueble más
Para algunos interioristas, el concepto tradicional de cocina está cambiando de forma radical. Alberto Rando, diseñador de cocinas de Natural Wood, explica que “la tendencia ahora es que las cocinas parezcan menos cocina y más mueble”.
Primero fueron la lavadora y el lavavajillas, integrados bajo la encimera como si fueran armarios. Ahora le toca el turno a la nevera, que se esconde tras una puerta para no romper la armonía visual.
El objetivo es claro: que al entrar en la cocina no se vean tantos electrodomésticos. El horno y el microondas se colocan en columnas con puertas escamoteables, la campana se integra y la encimera queda como protagonista. Vamos, que quizá los imanes de los viajes tengan que buscar otro sitio.
Los colores cálidos y el estilo ecléctico ganan espacio en las cocinas
Esta tendencia no llega sola. Durante años ha dominado el estilo nórdico, con madera y tonos claros para aportar calidez. Sin embargo, ahora también ganan terreno los colores tierra, arenas, taupé y combinaciones más atrevidas.
Según Rando, cada vez se ven más cocinas con un aire ecléctico. Un ejemplo está en los proyectos que mezclan verde, taupé y madera clara. ¿Hay una única moda? No del todo. De hecho, también gustan mucho las cocinas con molduras y estilo clásico, aunque este tipo de diseño suele elevar el coste.
Por eso, la nueva cocina no tiene una sola cara. Puede ser cálida, sobria, clásica o arriesgada, pero todas comparten una misma idea: cuidar la estética al detalle.
Los electrodomésticos negros y los desayunadores marcan la nueva estética actual
Hay una máxima que se repite en buena parte de los proyectos: los electrodomésticos van en negro. Rando apunta que en el 90% de las cocinas se eligen elementos comunes, como lámparas o mecanismos de luz, en este color.
La arquitecta María Arilla relaciona este cambio con la apertura de la cocina al salón. Al quedar más expuesta, se busca que no rompa la estética general de la vivienda. En el caso del frigorífico, incluso existen bisagras que permiten unir la puerta del mueble con la nevera para abrir y cerrar todo a la vez.
A esto se suma otra tendencia que ha llegado para quedarse: el desayunador. Es ese rincón con la cafetera, la tostadora y lo necesario para empezar el día. Puede quedar a la vista o esconderse tras una puerta escamoteable. Eso sí, mejor tenerlo recogido.
