La pensión de jubilación puede ser denegada aunque hayas trabajado durante años si no cumples esta condición clave

El requisito clave es haber cotizado al menos 15 años a lo largo de la vida laboral, con 2 de ellos dentro de los últimos 15 años antes de jubilarse. No cumplirlo puede dejar al trabajador sin pensión contributiva.

La pensión de jubilación contributiva no se reconoce automáticamente al llegar a la edad ordinaria. La Seguridad Social exige cumplir dos condiciones mínimas de cotización: alcanzar los 15 años cotizados y que, dentro de ese periodo, al menos 2 años estén comprendidos en los últimos 15 previos al hecho causante. Así lo explica el funcionario y experto en pensiones Alfonso Muñoz Cuenca, que resume la norma con una idea clara: “haber cotizado al menos 15 años en la vida laboral, 2 de ellos en los últimos 15 años”.

La Seguridad Social puede denegar la pensión de jubilación si no se cumplen estos requisitos

Aunque pueda parecer una condición sencilla, para muchas personas supone una barrera importante. Muñoz Cuenca advierte de que el sistema funciona como un modelo de “o todo o nada”. Es decir, si no se llega al mínimo exigido, “no tienes derecho a pensión de jubilación”.

¿Y qué ocurre si una persona ha trabajado, pero no llega a esos 15 años? En ese caso, no puede acceder a una prestación contributiva proporcional, aunque haya cotizado durante parte de su vida laboral. De ahí la importancia de revisar con antelación los años cotizados y comprobar si se cumple también el requisito específico de los 2 años dentro de los últimos 15.

Las mujeres con carreras interrumpidas pueden tener más dificultades para acceder a la pensión

Este requisito afecta especialmente a mujeres que tuvieron interrupciones laborales por maternidad, cuidados familiares o dificultades para incorporarse al mercado de trabajo. Según Muñoz, muchas mujeres nacidas en los años 50 o 60 llegan a la jubilación sin saber si tendrán derecho a una pensión propia.

Aunque existen medidas como la equiparación del trabajo a tiempo parcial o la bonificación de 112 días por parto, en algunos casos no basta para alcanzar el mínimo. Y claro, ahí está el problema: haber trabajado no siempre significa haber cotizado lo suficiente.

Con 15 años cotizados, la pensión puede ser baja, pero se puede complementar hasta la mínima si se cumplen los límites de ingresos. Esa cuantía mínima puede situarse entre 888 y 1.256 euros mensuales, según la situación familiar.

Las pensiones no contributivas son la alternativa cuando no se alcanza la cotización mínima

Cuando no se cumplen los requisitos para la pensión contributiva, la opción habitual es solicitar una pensión no contributiva. No obstante, también tiene condiciones estrictas: tener 65 años o más, residir legalmente en España durante al menos 10 años y carecer de ingresos suficientes, con el límite fijado en menos de 8.800 euros anuales para una persona sola.

Muñoz Cuenca plantea un caso frecuente: una mujer que no llega a los 15 años cotizados y cuyo marido cobra 1.100 euros. Si esos ingresos superan el límite, ella no tendría derecho a pensión propia. En consecuencia, dependería del complemento de la pensión del cónyuge, lo que mantiene una situación de dependencia económica.

Además, los jubilados deben tener en cuenta otras obligaciones, como presentar la Renta si la pensión supera los 22.000 euros brutos anuales o si existen dos pagadores y el segundo supera los 1.500 euros.

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