Teresa y Graziella (89 y 87 años) demuestran que nunca es tarde para triunfar: la gente hace cola para verlas cocinar en una histórica panadería con horno medieval

Teresa y Graziella, dos abuelas de Altamura, se han convertido en el rostro del Antiguo Horno de Santa Caterina. Con humor y recetas tradicionales, han logrado que una panadería fundada en 1306 vuelva a atraer miradas de toda Europa. En contraste, hay panaderías que cuentan con más de cien años de historia que han preferido echar el cierre para siempre y tener una jubilación sin trabajo.

Teresa tiene 87 años y Graziella, 89, pero su energía no entiende de calendarios. Desde la Puglia, en el sur de Italia, estas dos nonne han transformado una rutina de horno, pan y recetas de siempre en un fenómeno que mezcla tradición, redes sociales y cercanía.

Teresa y Graziella convierten el pan de Altamura en un fenómeno viral

Todo empieza con una frase que ya forma parte de su sello: “Teresa, attacca”. Graziella se la dice a su compañera antes de cortar una gran rodaja de pan de Altamura, untarla con aceite de oliva, añadir tomates Cherry y preparar una bruschetta XXL.

Después llega el brindis y la sonrisa a cámara. “La bruschetta más bella del mundo”, dicen en uno de sus vídeos. ¿El resultado? Miles de visualizaciones y una comunidad fiel que no solo mira recetas, también descubre una parte de la cultura gastronómica italiana.

El horno de Santa Caterina que convirtió a dos abuelas en influencers

La historia dio un giro durante la pandemia, cuando el horno casi se detuvo por las restricciones sanitarias y la caída de las ventas. Entonces, un joven del barrio mostró en Instagram el trabajo de las dos mujeres y el nombre del Forno Santa Caterina volvió a sonar con fuerza.

El local está en la Via Annibale di Francia 24. Para entrar hay que bajar unas escalinatas de piedra. Dentro aparecen las vitrinas con focaccias, panes y dulces. En un lateral sigue ardiendo el antiguo horno, construido hace más de 600 años.

Hoy la gente hace fila para comprar sus productos. Y ojo, no solo van por el pan: muchos quieren ver de cerca a Teresa y Graziella, dos mujeres que demuestran que nunca es tarde para convertirse en un reclamo público.

Por qué el pan de Altamura sigue atrayendo colas cada día

Graziella es quien amasa, organiza y mantiene viva la producción. Teresa la acompaña y aporta ese humor que ha hecho reconocibles sus vídeos. El trabajo, además, las mantiene activas y unidas a una tradición que forma parte de su vida.

Graziella creció en el campo, tuvo 12 hijos y ahora se dedica a lo que más disfruta. En una entrevista explicó: “Hacemos pan, galletas, tallarines… hacemos todo acá, con amor”.

Su fama ha llegado a colaboraciones con Donato De Santis, Carlo Cracco y Christian De Sica. Incluso TikTok Italia las reconoció en 2025 por su labor en redes. Teresa y Graziella no solo venden pan: custodian una tradición de siglos.

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