La DGT señala la velocidad clave para ahorrar hasta un 50 % de combustible del depósito

Llenar el depósito se ha convertido en uno de esos momentos que duelen un poco, como mirar la cuenta después de un fin de semana largo. Con el barril de Brent rozando los 96 dólares por la inestabilidad en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz, el bolsillo de los conductores españoles vuelve a estar en el punto de mira. Y ahí la Dirección General de Tráfico ha puesto el foco en algo tan cotidiano como pisar el acelerador.

La clave, según la DGT, está en mantener un ritmo constante y usar marchas largas. No se trata de circular a paso de tortuga, sino de encontrar ese punto en el que el coche no va forzado. Con estas técnicas de conducción eficiente, el ahorro en carburante puede situarse entre el 30 % y el 50 %.

¿Cuál es la velocidad ideal de la DGT para gastar menos gasolina y diésel?

La velocidad señalada por la Dirección General de Tráfico para optimizar el consumo en vías convencionales es de 90 km/h. A ese ritmo, el motor de un vehículo convencional trabaja de forma más eficiente y necesita menos esfuerzo para mantener el coche en movimiento.

Esto quiere decir que ahorrar combustible no depende solo de ir más despacio, sino de conducir de manera más estable. Mantener una velocidad constante ayuda a que el motor no tenga que hacer sobreesfuerzos, algo que también evita ese gasto extra que llega casi sin avisar, como tantas cosas cuando hablamos de dinero.

Por qué ir a 120 km/h puede disparar el consumo hasta un 30 %

Según los datos de la DGT, subir el ritmo hasta los 120 km/h permitidos en autovía puede aumentar el gasto de combustible hasta en un 30 %. La diferencia no es pequeña, sobre todo cuando el precio del carburante ya aprieta el presupuesto de muchos conductores.

La explicación está en la resistencia aerodinámica, es decir, la fuerza que hace el aire contra el coche cuando avanza. A partir de los 100 km/h, esa resistencia crece de forma notable y el motor necesita quemar más energía para vencerla. Dicho de forma sencilla: cuanto más rápido se va, más le cuesta al coche abrirse paso.

Cómo ahorrar entre un 30 % y un 50 % con conducción eficiente

La conducción eficiente puede reducir el gasto en carburante entre un 30 % y un 50 %, según la información recordada por la DGT. Además, no solo se nota en el depósito: también puede ayudar a alargar la vida útil del motor.

Para conseguirlo, la clave está en aplicar hábitos sencillos al volante, sin hacer maniobras raras ni convertir cada trayecto en una clase de ingeniería. Estos son los puntos principales:

  • Mantener una velocidad constante, especialmente en torno a los 90 km/h en vías convencionales.
  • Usar marchas largas para que el motor trabaje con menos esfuerzo.
  • Evitar acelerones innecesarios, porque obligan al vehículo a gastar más energía.
  • No pensar que ir más lento siempre es mejor, ya que la eficiencia depende del equilibrio mecánico y aerodinámico.

Por lo tanto, el ahorro no está en hacer milagros, sino en conducir con cabeza. Y si además el motor trabaja con menos calor residual y menos esfuerzos mecánicos, los fluidos y materiales también sufren menos desgaste.

Qué debe tener en cuenta el conductor antes de pisar el acelerador

La DGT insiste en que la forma de conducir es el factor más determinante para estirar cada depósito. En un contexto en el que el Brent roza los 96 dólares, pequeños cambios al volante pueden tener un impacto directo en el gasto diario de gasolina y diésel.

De ahí que la velocidad de 90 km/h cobre importancia en vías convencionales. Frente a los 120 km/h en autovía, donde el consumo puede aumentar hasta un 30 %, mantener un ritmo constante permite que el coche trabaje sin sobreesfuerzos y con un consumo más contenido.

La recomendación práctica: menos acelerones y más ritmo constante

La recomendación más útil para el conductor es sencilla: conducir de manera regular, usar marchas largas y evitar que el motor trabaje forzado. No hace falta complicarse demasiado; muchas veces, el ahorro empieza por dejar de tratar el acelerador como si fuera un interruptor.

En consecuencia, quien quiera gastar menos carburante debería fijarse más en cómo conduce que en buscar trucos imposibles. La velocidad de referencia está clara: 90 km/h en vías convencionales, con un manejo suave y constante. El depósito, y seguramente también el motor, lo agradecerán.

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