A cualquiera que haya seguido un cambio de norma le suena la escena: cambian las reglas y, de golpe, cambian también el bolsillo, la oferta y el enfado. Eso es lo que ha puesto sobre la mesa Philip Morris tras la prioridad anunciada por el Ministerio de Sanidad para enviar al Consejo de Estado un nuevo real decreto sobre productos de nicotina. La compañía sostiene que equiparar las alternativas al cigarrillo tradicional puede frenar la lucha antitabaco y castigar al consumidor adulto. Su director general en España, Daniel Cuevas, lo resumió con una frase muy poco burocrática: «Es matar moscas a cañonazos».
La multinacional, además, reivindica una aportación de 3.300 millones de euros a la economía española, con 2.600 millones que van directos a las arcas del Estado por impuestos especiales e IVA. Y avisa de que limitar las bolsas de nicotina y los sabores en los cigarrillos electrónicos puede empujar parte del consumo a Portugal, Francia o Italia y dejar tocados a estancos y distribuidores.
¿Por qué Philip Morris dice que el real decreto de Sanidad puede frenar la lucha antitabaco?
El choque llega después de que Sanidad diera prioridad al envío al Consejo de Estado del nuevo real decreto, una norma aprobada por el Gobierno y revisada antes por ese órgano consultivo. Para Philip Morris, el problema de fondo está en la «equiparación» entre el cigarrillo tradicional y las alternativas sin humo, una igualdad de trato que la empresa considera un error de gran tamaño.
Daniel Cuevas aseguró que esa vía regulatoria supone un golpe directo al fumador adulto. Según el directivo, «lo que estás es realmente castigando a los fumadores adultos, no dejándoles esa libertad de elegir un producto mejor». La crítica, por tanto, no se queda solo en el producto: también apunta a la capacidad de elección de quienes ya consumen nicotina.
La multinacional choca así con el endurecimiento regulatorio que impulsa el ministerio que dirige Mónica García. Y aquí aparece la parte menos amable de cualquier trámite: cuando la burocracia se pone seria, el mercado suele notarlo enseguida.
¿Qué cambios sobre bolsas de nicotina y sabores en cigarrillos electrónicos critica la empresa?
Uno de los puntos que más inquieta a Philip Morris es el de las bolsas blancas, es decir, las bolsitas de nicotina sin tabaco. El nuevo decreto fija para ellas un límite de 0,99 miligramos de nicotina, una cantidad que, según Cuevas, equivale en la práctica a una «prohibición de facto».
El otro gran frente está en los cigarrillos electrónicos. La intención del Ejecutivo pasa por prohibir todos los sabores y dejar solo el gusto a tabaco, pero la compañía defiende que aromas como el mentol son claves para hacer atractiva la transición y facilitar el abandono de la combustión, de forma similar a los sabores que se usan habitualmente en chicles farmacéuticos de nicotina. Su aviso, en este punto, es claro: eliminar esa variedad «matará» a toda la categoría.
La empresa añade además un argumento económico y comercial. Si en España se prohíben productos que siguen siendo legales en el entorno comunitario, Cuevas anticipa una salida de compras hacia Portugal, Francia o Italia, con el consiguiente golpe para estancos y distribuidores españoles.
¿Qué cifras económicas aporta Philip Morris en España?
Para defender su posición, Philip Morris se apoya en un estudio de The European House of Ambrosetti. La empresa sitúa su contribución total a la economía española en 3.300 millones de euros, de los cuales 2.600 millones van al Estado a través de impuestos especiales, los tributos que gravan productos como el tabaco, e IVA, el impuesto sobre el consumo. No es precisamente calderilla.
| Indicador | Cifra | Detalle aportado por la empresa |
|---|---|---|
| Contribución total a la economía española | 3.300 millones de euros | Impacto total cifrado por The European House of Ambrosetti |
| Aportación directa al Estado | 2.600 millones de euros | Procede de impuestos especiales e IVA |
| Plantilla directa en España | Más de 1.000 empleados | La compañía afirma que ha triplicado su plantilla |
| Compra de hoja de tabaco en Extremadura | 23 millones de euros anuales | Media de los últimos 10 años |
| Ingresos netos globales de productos sin humo | 42% | Peso actual de las nuevas categorías en la multinacional |
| Inversión mundial en la transformación | 16.000 millones de dólares | Destinados a impulsar alternativas sin humo |
La compañía sitúa parte de ese músculo en regiones concretas. En Extremadura mantiene compras de hoja de tabaco por 23 millones de euros anuales en los últimos 10 años, mientras que en Canarias destaca la consolidación de un polo de exportación que ya vende al exterior más tabaco que plátano.
Ese argumento económico se utiliza también como palanca en el debate regulatorio. Dicho de forma simple, Philip Morris viene a decir que si el marco cambia de golpe no solo cambia la oferta al consumidor: también se mueven empleo, recaudación y actividad empresarial.
¿Cómo avanza IQOS en España y qué objetivo se marca la empresa para 2030?
El centro de esta transformación corporativa es IQOS, su dispositivo de calentamiento de tabaco, presente en España desde 2016. La compañía explica que buena parte de los 16.000 millones de dólares invertidos a escala mundial se han destinado a empujar un modelo con el que aspira a que el cigarrillo termine siendo un «objeto de museo».
La implantación, sin embargo, no va igual en todos los países. Mientras en Portugal o Italia este dispositivo supera ampliamente el 20% de cuota de mercado, es decir, el peso que tiene dentro de las ventas totales, en España los productos de nueva generación no llegan ni al 10%. Ese desfase es una de las grandes quejas de la empresa cuando compara el mercado español con otros países cercanos.
Cuevas no quiso detallar cuántos usuarios tiene IQOS en España por las políticas de información bursátil, es decir, las reglas de comunicación ligadas a la condición de empresa cotizada. Sí reiteró, en cambio, la meta de que en 2030 dos terceras partes de la facturación procedan de estas alternativas sin humo. Para ello, la empresa asegura que está dispuesta a implantar tecnologías como el reconocimiento facial o el DNI digital para blindar el acceso a menores y reclama un marco regulatorio y fiscal «predecible y lógico».
¿Qué conviene revisar si el real decreto sigue adelante?
Para el lector, la parte útil de este pulso está en saber qué piezas pueden moverse si la tramitación avanza. No hace falta perderse en el laberinto legal para localizar lo importante: qué productos se verían afectados, qué canales podrían notar el golpe y qué cifras están usando las partes para defender su posición.
- Bolsas de nicotina sin tabaco: el límite planteado es de 0,99 miligramos de nicotina, una cifra que la empresa considera una «prohibición de facto».
- Cigarrillos electrónicos con sabores: la propuesta, según Philip Morris, dejaría solo el gusto a tabaco y excluiría opciones como el mentol.
- Canal de venta en España: la compañía anticipa un perjuicio para estancos y distribuidores si parte del consumo se desplaza a Portugal, Francia o Italia.
- Ritmo de las alternativas sin humo: Philip Morris liga el debate regulatorio al hecho de que en España estas categorías no llegan al 10%, frente a cuotas superiores al 20% en mercados como Portugal o Italia.
En consecuencia, el debate ya no se queda en un choque entre Sanidad y una tabaquera. También afecta a la disponibilidad de determinadas alternativas, al negocio de la distribución y al ritmo al que la compañía cree que puede avanzar hacia una sociedad libre de humo. Y eso, en un sector tan regulado, rara vez es un detalle menor.
