Este es el pueblo de la Serranía de Ronda se convierte en el primer pueblo autosuficiente energéticamente: 1.300 placas solares y hasta 70.000 euros de ahorro al año

Abrir la factura de la luz no suele ser el momento favorito del mes. En Benarrabá (Málaga), 500 vecinos han decidido darle la vuelta a ese problema. El municipio ya se ha convertido en el primer pueblo autosuficiente energéticamente, es decir, capaz de generar toda la energía que consume. Lo ha conseguido gracias a la instalación y uso de placas solares. El camino empezó hace seis años y hoy el ahorro anual se mueve entre 60.000 y 70.000 euros. Y, por si faltaba una cifra llamativa, han llegado «a facturar 0 euros de luz», que para un recibo de la luz, no está nada mal.

¿Cómo empezó Benarrabá a producir su propia electricidad?

La historia arrancó por donde más dolía. Hace seis años, este pequeño pueblo malagueño comenzó colocando placas solares en los bombeos de agua del río, es decir, en los sistemas que impulsan el agua. El alcalde, Silvestre Barroso, lo explica con una frase muy directa: «Empezamos por poner placas solares en los bombeos de agua del río, porque era imposible pagar el recibido de la luz». Ahí estuvo el primer paso.

Después llegaron más movimientos. Cuando comprobaron que era un plan rentable para todos los habitantes, instalaron placas solares en edificios públicos con un objetivo claro: ahorrar hasta un 70%. La apuesta fue creciendo hasta cambiar la escala del proyecto por completo. No en vano, el propio alcalde lo resume así: «En vez de 200 placas, ponemos 1.300, tenemos para cubrir el consumo de todo el pueblo».

¿Quién está notando ya el ahorro en Benarrabá?

Los grandes números llaman la atención, pero el cambio se entiende mejor cuando baja a la vida diaria. Con 1.300 placas, Benarrabá cubre el consumo de todo el pueblo y, según celebra su alcalde, han logrado «ahorrar entre 60.000 y 70.000 euros anuales». Además, han llegado «a facturar 0 euros de luz». En un asunto que casi siempre aprieta el bolsillo, aquí el sol está haciendo justo lo contrario.

Ese ahorro ya tiene nombres propios. Almudena, que es carnicera, calcula que podría llegar a ahorrar hasta 5.000 euros anuales, una cantidad que, según dice, puede servir para pagar «la cuota de autónomos», es decir, el pago mensual de quien trabaja por cuenta propia. Carmen, que vive con sus padres y forma parte de una familia numerosa, lo resume de forma muy sencilla: «Ya que contamos con tanto sol, es bueno aprovecharlo». Y Paco ya ha visto la rebaja en su casa, porque antes pagaba 100 euros en su factura y ahora solo 40 euros.

¿Qué pasos ha seguido el pueblo y qué quiere hacer ahora?

La experiencia de Benarrabá deja una ruta bastante clara y muy pegada a lo cotidiano. No empezaron por todo a la vez, sino por el gasto que más les pesaba. Después ampliaron el plan a los edificios públicos y, cuando el sistema ya había demostrado que era rentable, dieron el salto para cubrir el consumo del municipio. En paralelo, mantienen la vista puesta en seguir recortando el gasto y esperan poner en funcionamiento una planta la semana que viene. Este es el recorrido que ya ha seguido el pueblo para reducir al mínimo su factura de la luz:

  1. Empezar por un consumo difícil de asumir, como los bombeos de agua del río.
  2. Llevar las placas solares a los edificios públicos para ahorrar hasta un 70%.
  3. Ampliar la instalación de 200 a 1.300 placas para cubrir el consumo de todo Benarrabá.
  4. Aprovechar el ahorro de entre 60.000 y 70.000 euros anuales para comprar baterías y evitar gasto por la noche.

El siguiente objetivo tiene nombre propio: baterías, es decir, sistemas para guardar la energía y usarla después. Paco lo cuenta así: «Lo que intentamos con el ahorro ese que se crea es que se compren baterías para que por las noches no tengamos gasto de energía eléctrica». Por tanto, la meta no es solo pagar menos luz. Para los 500 vecinos de Benarrabá, la idea también pasa por dar un impulso al pueblo y generar riqueza.

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